Teoría de la historia

Universidad Nacional de General Sarmiento. Instituto de Ciencias. Área de Historia. Director del área de investigación "Poéticas de la historiografía". BUENOS AIRES ❖ ARGENTINA

Categoría: ␥ VIDAS DE HISTORIADORES

➻ Allan Megill [1947]

428786_4284998282191_886641945_nAllan Megill has been Professor of History at the University of Virginia since 1990; previously, he was a faculty member at the Australian National University and the University of Iowa. His expertise lies in the areas of intellectual history, historical theory, and historiography. He is the author or editor of a number of books, including Prophets of Extremity: Nietzsche, Heidegger, Foucault, Derrida (University of California Press, 1985); Rethinking Objectivity (Duke University Press, 1994); Karl Marx: The Burden of Reason (Why Marx Rejected Politics and the Market) (Rowman & Littlefield, 2002); and most recently Historical Knowledge, Historical Error: A Contemporary Guide to Practice (University of Chicago Press, 2007). He has written chapters in leading anthologies of historical theory, and his articles, essays, and think pieces have appeared in a wide variety of publications, including the American Historical Review, History & Theory, the Journal of the History of Ideas, the Journal of Modern History, and Historically Speaking. Megill has served as President, Journal of the History of Ideas, Inc. since 2005 and as a contributing editor of Historically Speaking since 2004. He received his B.A. from the University of Saskatchewan in1969, his M.A. from the University of Toronto in 1970, and his Ph.D. from Columbia University in 1975.

[Fuente: Boston University]

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➻ Rolf Reichardt [1940]

rreichardtEl historiador alemán Rolf Reichardt nació en la ciudad de Kassel en 1940. Entre 1961 y 1968, estudió Historia, Filología Románica y Ciencias Políticas en Heidelberg, París, Dijon y Marburgo. Cursó su doctorado en la Universidad de Heidelberg donde se formó con Rudolf von Albertini y Reinhart Koselleck. Lo culminó en abril de 1971 con una tesis titulada “Reform und Revolution bei Condorcet. Ein Beitrag zur späten Aufklärung in Frankreich”, publicada luego en 1973 en Bonn por el sello editorial L. Röhrscheid. Desde 1971 es relator científico para la especialidad de Ciencias Sociales y de la Cultura en la Biblioteca de la Universidad de Mainz (Maguncia) y desde 1991 dirige además la sección de Estudios Franceses del DFG (Deutsche Forschungs-Gemeinschaft). Últimamente da clases en la Justus-Liebig-Universität de Giessen en calidad de profesor honorario. Entre otras obras, ha publicado, junto a Klaus Herding “Die Bildpublizistik der Französischen Revolution” (1989), junto a Hans-Jürgen Lüsebrink “Die “Bastille”. Politische Symbolik von Herrschaft und Freiheit” (1990) -también publicado en inglés bajo el título “The Bastille. A History of a Symbol of Despotism and Freedom” (1997)-. Bajo su exclusiva autoría, publicó “Das Blut der Freiheit: Französische Revolution und politische Kultur” (1998), obra traducida al español por Siglo XXI España en 2002 como “La Revolución Francesa y la cultura democrática. La sangre de la libertad”. En 2008, publicó en Londres junto a Hubertus Kohle, “Visualizing the Revolution. Politics and the Pictorial Arts in Late Eighteenth-century France” y, en 2009, preparó un catálogo para el Museo Carnavalet de París, titulado “L’imagerie révolutionnaire de la Bastille. Collections du Musée Carnavalet”.

[Fuente: Justus-Liebig-Universität Giessen]

➻ Cayo Suetonio [ca. 69-ca. 126]

Nuremberg_chronicles_f_111r_1Cayo Suetonio Tranquilo (en latín: Gaius Suetonius) habitualmente conocido como Suetonio, fue un historiador y biógrafo romano durante los reinados de los emperadores Trajano y Adriano. Integró parte del círculo de amistades de Plinio el Joven y al final, del mismo emperador Adriano, hasta que cayó en desgracia por enemistarse con éste. Su obra más importante es Las vidas de los doce césares (De vita Caesarum, conocida también como Vitae Caesarum), en la que narra las vidas de los gobernantes de Roma desde Julio César hasta Domiciano. Muy poco se conoce sobre su vida, siendo la principal vía de información para componer su biografía tres orígenes: las cartas de Plinio el Joven, los escritos de Elio Esparciano en la Historia Augusta y las obras de Juan Lido, como otras pequeñas indicaciones provistas por él mismo. Según estas fuentes, y gracias a la aparición en los años 50 del siglo XX de una inscripción honorifica en su probable ciudad natal, se sabe que su nombre completo fue Gaius Suetonius Tranquillus, y que nacería en Hipona, antigua Hippo Regius, en Numidia (actual Annaba, Argelia), hacia el año 70 o 71 después de Cristo., a principios del reinado de Vespasiano. Falleció posteriormente del año 126 después de Cristo. Hijo de Suetonius Laetus, el cual procedía del orden ecuestre (équites), poseyendo una realidad acomodada. Para entonces se practicaba, que al pertenecer a la clase acomodada, lo mas normal es que hiciera carrera militar y luego en la administración fiscal, pero nuestro personaje no se decidió por ello. Empero, en tiempos de Domiciano (81-96) fue enviado a Roma, donde comenzó a estudiar literatura, gramática y retórica, llegando a ejercer como profesor y abogado (en el año 97). Fue amigo y protegido de Plinio el Joven, quien le consiguió el ius trium liberorum (las exenciones concedidas a un padre de tres hijos), y le habría recomendado además al emperador Trajano, gracias a lo cual pudo ingresar a la burocracia imperial, desempeñando, durante el reinado de este emperador (98-117), los cargos de superintendente de las bibliotecas públicas (abibliothecis) y responsable de los archivos (a studiis). Sirvió a Plinio durante la estancia de éste como gobernador de Ponto y Betinia entre 110 y 112 después de Cristo. Después de la muerte de Plinio, Suetonio tuvo otro gran bienhechor, C. Septicio Claro, el prefecto del pretorio de Adriano. Éste consiguió que el emperador nombrara a Suetonio secretario ab epistulis (encargado de la correspondencia oficial), un cargo de gran categoría y confianza. Esta función le proporcionó acceso a los archivos imperiales, a correspondencias como las de César y Augusto, o a los testamentos de uno y otro, lo que sirvió para conferir a su obra un carácter de veracidad y de relato con información de primera mano. Posiblemente acompañó al emperador en sus viajes a Galia, Germania y Britannia entre los años 120 y 122. En 122 tanto Suetonio como Septicio Claro caen en desgracia, al romperse violentamente las relaciones con Adriano; la acotación de esta última y triste época lo puso su expulsión de la corte. Parece ser que esto fue debido a “tomarse demasiadas familiaridades con la emperatriz”, aunque otros autores sugieren que Adriano sólo trataba de aislar a Sabina. A partir de este momento se retiró a la vida privada y se consagró a la labor literaria, pero los datos sobre su vida son prácticamente nulos, pues ni siquiera sabemos con certeza la fecha de su muerte, que, en todo caso tuvo que ser después del año 126. Su obra fue extensa y escribió tanto en lengua latina como en griega, pero, por desgracia, de toda su producción tan sólo se han conservado dos obras prácticamente completas: Las vidas de los doce césares (De vita Caesarum) y el De grammaticis et rhetoribus. En estado más fragmentario nos han llegado el De poetis, y, quizá retrabajado por autores posteriores, el De viris illustribus (“Sobre los hombres ilustres”), que posiblemente fueron los libros 11-19 de su pérdida Pratum de rebús variis (supuesta composición de esta obra). Su obra maestra, que dedicó como hemos señalado, a su amigo y prefecto del pretorio C.Septicio, fue de Vita Caesarum, citada también como VitaeCaesarum, una serie de biografías de los once primeros emperadores, de Augusto a Domiciano, agregando al principio la de Julio Cesar, obra que ha brindado a la historia una gran cantidad de datos sobre la vida privada y el gobierno de los emperadores romanos, aunque en ocasiones se centra más en cuestiones superficiales y en algunos casos escandalosos que en un estudio profundo de los hechos históricos. A pesar de ello, este libro fue muy popular durante la Edad Media, en especial por su estilo de escritura fluido y llano, libre de artificios , en el que Suetonio pone siempre en primer plano del párrafo la palabra mas importante; usa tecnicismos, términos griegos y muchas citas, a veces bastante extensas. En cuanto a la estructura de sus biografías, parece más bien alejandrino que inadecuado, ya que no procede tanto por orden criminológico como por categorías, como se hacía en el caso de las biografías de personalidades literarias; las categorías que utiliza son sin embargo enteramente romanas, las siguientes: estirpe, familia, nacimiento, educación, toga virilis, comienzos de la carrera, empresas guerreras, vida privada, prodigios, muerte, testamento. Su modelo de biografía será limitado en la Edad Media, en la biografía de Carlomagno, escrita por Eginardo, el libro de Suetonio tiene ese gran éxito porque su autor es un gran narrador. La influencia de Suetonio es grande en la literatura, Shakespeare toma muchos de los datos dados por Suetonio para su tragedia Julio César, y luego Robert Graves lo toma para Yo, Claudio.

[Héctor DOTEL MATOS. “Suetonio, un historiador a leer”, in Al momento (Santo Domingo), 3 de abril de 2014]

➻ Pierre Goubert [1915-2012]

72195400A quelques jours de son 97e anniversaire, l’historien Pierre Goubert est mort dans son sommeil le 16 janvier. Né à Saumur (Maine-et-Loire), le 25 janvier 1915, au sein d’une famille modeste (son père fut jardinier, puis commerçant), cet universitaire eut un parcours académique des plus singuliers. Authentique fils du peuple, il illustre la promotion au mérite de l’école républicaine. Entré à l’Ecole normale d’instituteurs d’Angers à 16 ans, il intègre en 1935 l’Ecole normale supérieure (ENS) de Saint-Cloud, qui forme alors les professeurs d’écoles normales et d’écoles primaires supérieures. C’est là qu’il rencontre le médiéviste Marc Bloch (1886-1944). Le choc est tel que Pierre Goubert décide de s’orienter vers l’histoire, qu’il enseigne, ainsi que les lettres, dès la fin de sa formation, à l’Ecole normale de Périgueux (1937). Mobilisé en 1939, le caporal Goubert fait la campagne de France, échappe à la captivité et reprend sa charge d’enseignant à Pithiviers (Loiret), puis Beauvais (Oise). Mais le virus de la recherche le tient. Autorisé par dérogation à préparer une licence – comme les élèves-instituteurs du temps, il n’est pas bachelier – qu’il obtient, selon sa formule, “par morceaux”, il réussit dans la foulée l’agrégation (1948) et entreprend un doctorat sur le Beauvaisis à l’époque moderne, sous la direction d’Ernest Labrousse, spécialiste d’histoire économique et sociale. Détaché au Centre national de la recherche scientifique (CNRS) en 1951, il obtient une direction d’études à l’Ecole pratique des hautes études (EPHE) en 1955, et, en 1958, l’année même où il soutient sa thèse, un poste de professeur d’histoire moderne à la faculté de Rennes. Publié en 1960, Beauvais et le Beauvaisis de 1600 à 1730 (Sevpen) marque un temps fort de l’historiographie française, inscrivant de façon pionnière la démographie historique dans un cadre micro-régional. Le parti pris fit florès. Paradoxalement, la somme est éreintée par Fernand Braudel dans le compte rendu qu’il en fait pour la revue des Annales. Mais l’argumentation qui fustige la micro-storia en germe pèse moins que les relations difficiles que Goubert entretenait avec le maître. Ce qui ne devait pas s’arranger tant la liberté de l’historien hors normes était entière. Nommé à la toute nouvelle faculté de Paris-Nanterre (1965), Goubert y appelle Robert Mandrou, génial disciple de Lucien Febvre dont Braudel entrave la carrière. Il sait aussi s’entourer de jeunes assistants dont il favorise le parcours (de la minutie scrupuleuse d’Anne Zink à l’envergure de François Billacois sur les mentalités judiciaires). Cette générosité, qui se traduit par une capacité d’écoute, un sourire bonhomme, un jeu souvent spectaculaire d’indignations, feintes ou non, incite à l’audace. Et l’homme au verbe facile qui ne craint pas les formules abruptes, voire “définitives”, est aussi celui qui brossait de façon alerte et contrastée L’Avènement du Roi-Soleil (Julliard, coll. “Archives”, 1961), écornant l’image du jeune souverain avec une énergie iconoclaste. Bientôt il efface le roi dans un mémorable essai, Louis XIV et vingt millions de Français (Fayard, 1966) au profit des humbles et des anonymes dont l’éclat et la grandeur du règne occultaient l’image trop sombre. L’impact du propos fut considérable et les hagiographies du monarque en parurent aussitôt obsolètes. Comme pour étayer sereinement ce changement d’optique, Goubert livre un manuel capital, L’Ancien Régime (Armand Colin, “U”, 2 vol., La Société, 1969, et Les Pouvoirs, 1973), qu’avec la collaboration de Daniel Roche il reprit et augmenta sensiblement en 1984 (Les Français et l’Ancien Régime, 2 vol.). Professeur à la Sorbonne (1969-1978), ce disciple de Labrousse y conjugue le respect des idéaux scientifiques et sociaux du maître et la promotion d’une histoire des mentalités (Robert Mandrou, Philippe Ariès, Michel Vovelle, Jean-Louis Flandrin) encore peu orthodoxe. Reconnu et largement accueilli à l’étranger, Pierre Goubert, tout fidèle qu’il soit à l’esprit des Annales, n’a pas craint de s’essayer à d’autres approches, d’un très accessible essai sur La Vie quotidienne dans les campagnes françaises au XVIIe siècle, dans la collection fameuse d’Hachette (1982) à une biographie de Mazarin (Fayard, 1990), personnage qu’il jugeait déjà “digne et édifiant” en 1961, en passant par une didactique Initiation à l’histoire de France (Fayard, 1984) couronnée par le grand prix Gobert de l’Académie française. En marge de recueils d’articles (Clio parmi les hommes, 1976 ; Le Siècle de Louis XIV, 1996), il a livré pour ses 80 ans un précieux témoignage d’égo-histoire, Un parcours d’historien. Souvenirs, 1915-1995 (Fayard, 1996), qui abordent moins l’oeuvre et ses enjeux que le parcours de l’homme, si atypique.

[Philippe-Jean CATINCHI. “Pierre Goubert, l’historien de l’envers du Grand Siècle”, in Le Monde (Paris), 24 de enero de 2012]

➻ Lê Thành Khôi [1923]

LTKLê Thành Khôi est né en 1923 à Hanoi, dans une famille de lettrés de tradition confucéenne et bouddhique. Elève au lycée français de la 11e à la Terminale -après une section français, latin, grec- il passe son bac philo et s’inscrit à la Faculté de Droit. Ses études sont interrompues par les événements de 1945. En 1947, il quitte le Viêt Nam, et s’inscrit à la Faculté de Droit et de Sciences économiques de Paris. Il obtient en 1949 son doctorat d’économie avec une thèse sur le Japon. Il passe alors sa licence de lettres et deux diplômes (vietnamien et chinois) de l’Ecole des Langues Orientales, puis un diplôme de l’Académie de Droit International de La Haye (1950). Il collabore à différentes revues générales et littéraires, ainsi qu’à l’Histoire Universelle pour l’Encyclopédie de La Pléiade (sous la direction de Raymond Queneau). Assistant à la Faculté de Droit et des Sciences économiques de Paris, chargé de recherches à l’Institut de Sciences économiques appliquées, chargé de cours à l’Université de Caen, puis de Nanterre, il entre, en 1960, à l’Institut d’étude du développement économique et social comme chercheur et secrétaire général de la revue Tiers-Monde. Il y devient maître, puis directeur de recherche, et chargé de conférences à l’Ecole Pratique des Hautes Etudes. Il publie ses premiers livres, Le Viêt Nam, histoire et civilisation (Minuit, 1955) et deux Que sais-je?, L’Economie de l’Asie du Sud-Est (1958) et Histoire de l’Asie du Sud-Est (1959). En 1963, il commence une carrière internationale comme consultant de l’UNESCO, du Bureau International du Travail (BIT) à Genève, de l’Agence de Coopération Culturelle et Technique, de l’Université des Nations-Unies (à Tokyo), du Programme des Nations-Unies pour le développement. Missions et recherches fournissent les matériaux pour un doctorat en lettres et sciences humaines, en 1968 avec une thèse sur l’analyse économique de l’enseignement considéré comme une industrie (publiée par les Ed. de Minuit sous le titre L’Industrie de l’enseignement). En 1971, Lê Thành Khôi est élu professeur associé, puis professeur titulaire à l’Université-Paris V  René-Descartes. Il enseigne l’éducation comparée ainsi que l’éducation et le développement économique et social. Il continue ses missions internationales. Quand il prend sa retraite en 1992, il devient professeur émérite de l’Université-Paris V – René-Descartes et président de l’association Horizons du monde. Il est proclamé “International Man in Education for the year 1992-1993” par V International Biographical Center de Cambridge, et “Man of thé year 1993 ” par American Biographical Institute. Au total il aura été en mission, comme consultant ou professeur invité, dans quarante et un pays d’Afrique, d’Asie, d’Europe et d’Amérique, il aura participé à de nombreux colloques et congrès internationaux, rédigé de nombreux articles, et publié vingt-deux livres seul (et vingt en collaboration), entre autres, L’Education comparée (1981), Histoire du Viêt Nam des origines à 1858 (1982), L’Education. Culture et sociétés (1991), Culture, créativité et développement (1992), Éducation et civilisations I. Sociétés d’hier (1995), Genèse du monde contemporain (2001), Aigrettes sur la rizière. Chants et poèmes classiques du Viêt Nam (1995), Un désir de beauté (2000), et Voyage dans les cultures du Viêt Nam (2001).

[Fuente: Association des Informaticiens Viêtnamiens de France]

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