✍ Ciencia y sabiduría del amor. Una historia cultural del franquismo, 1940-1960 [2013]

por Teoría de la historia

ciencia_y_sabidura_medA pesar de la inabarcable cantidad de estudios sobre los aparatos represivos e ideológicos del Estado franquista, la mayoría valiosos, ha sido habitual centrar los mismos en el funcionamiento de las instituciones, los discursos que las atravesaron y el análisis de los mecanismos a través de los cuales el régimen se realizó e implantó en los cuerpos y mentes de la población española derrotada. Ese punto de vista tiende a considerar al poder desde un sentido principalmente vertical, y suele pecar, y no solamente en referencia a la posguerra española, de sobre-valorar la eficacia de los mismos al considerar a sus víctimas como objetos pasivos a los que se les administra la vida y la muerte, se les domina ideológicamente y se les somete también en el plano de lo emocional. No obstante, el giro culturalista en historia, el auge de los estudios sobre vida cotidiana, el debate sobre el consenso o la salida a la luz de trabajos sobre los apoyos sociales de los fascismos en general y del franquismo en particular, revela la necesidad de girar también en el punto de vista y adoptar la perspectiva contraria: la de como las poblaciones no son nunca sometidas del todo, la de las estrategias de contra-poder, tácticas cotidianas y contra-conductas que tales mecanismos generaban en unas poblaciones que hay que empezar a considerar como sujetos activos que respondieron, como pudieron, ante los mismos. El presente libro, realizado por una historiadora de la medicina dedicada a la historia de las emociones y especializada en la historia del amor en la posguerra, se suma a la perspectiva reclamada. El presente libro, que sin duda supone una aportación sobre un tema poco trabajado desde un punto de vista riguroso, se encuentra dividido en tres partes. En la primera, que lleva por título “La ciencia del amor”, se centra en el análisis de los discursos que el poder psiquiátrico y las voces expertas elaboraron en la posguerra para definir la identidad de la mujer española, conquistar su subjetividad y disponerla para una visión muy reducida del papel que debía de cumplir con abnegación y silencio. Así, muestra como el elemento nacional-católico convivió, aún con sus contradicciones, con teorías de enfoque biologicista que identificaron las causas bio-químicas del destino maternal del amor en las mujeres. Por ejemplo, ese fue el caso de la teoría del sujeto hormonal recibida de Gregorio Marañón, que llevó a psiquiatras franquistas como Vallejo Nájera, que por otra parte no tenía problema en hablar de la inspiración tomista de sus ideas o en mostrarse ambientalista, a relacionar directamente algunas hormonas -como la tiroidea- con rasgos del carácter, o López Ibor, que siguiendo a Karl Kleist (1879-1960) localizaba en el tálamo los trastornos afectivos del yo. Así, la autenticidad emocional de los sujetos quedaba localizada en el cerebro, y desde ahí, se estaba en condiciones de naturalizar las diferencias en el terreno de las emociones y sentimientos entre mujeres y hombres. Otros recursos serían las teorías acerca de los instintos, con las que se podía justificar con apariencia de positivismo el carácter asexual de las mujeres, entre otros rasgos como su espiritualidad -frente al materialismo masculino-, la austeridad, la pasividad o el servicio abnegado, mientras que el hombre se pensaría bajo el modelo del cazador o del “proveedor”; o la recepción del psicoanálisis desde una óptica católica, que también se utilizó para legitimar las políticas eugenésicas franquistas elaborando modelos o dispositivos teóricos sobre el amor como el basado en la idea de la complementariedad. La segunda parte, con el título “Feminidad, identidad y pareja”, está básicamente dedicado al rescate reflexivo de la obra de la feminista María Laffitte, que en 1948 publicó La guerra de los sexos, genial libro en el que realizaba una crítica certera a esa cultura científica de clara impronta misógina. Laffite entrará en diálogo con la fenomenología de la carne de Merleau-Ponty o la obra de Simone de Beauvoir y defenderá una apertura del cánon del amor y de lo femenino hacia posibilidades que desbordaban el marco nacional-católico. Ya en la tercera, “Sabiduría, obediencia y resistencia”, Rosa María Medina se desliza desde los discursos expertos y el contra-discurso de Laffite a la vida cotidiana de las mujeres y la “orquestación del amor” que estas tuvieron que elaborar para sus proyectos vitales y personales. Acudiendo a fuentes subestimadas desde el punto de vista investigador, como los consultorios sentimentales de las revistas, la autora del libro demuestra como las mujeres, en este caso de las clases medias, realmente elaboraban sus propias estrategias amorosas, manejaban saberes sobre lo emocional ajenos al discurso científico, y planteaban cuestiones prácticas que muestran como los efectos dominadores de aquel intento de fabricación o disposición de la mujerhispana fueron relativos. Si bien se podían plantear cuestiones similares a las de médicos y psiquiatras, la cultura del amor que presentan las mujeres y algunos hombres que intervienen muestra su heterogeneidad frente a la homogeneidad de los discursos expertos o autorizados. Como se ha dicho, lo más valioso del libro es que relativiza el dispositivo del amor que trató de imponer el franquismo. Muchas mujeres escaparon al modelo de la perfecta casada y del amor al esposo como destino inevitable, de causación biológica. Los modelos de mujeres de las novelas, del cine americano, o de las folclóricas, incluso de las mujeres dirigentes de la Sección Femenina, a muchas les crearon, como muy bien analiza la autora, imágenes sociales con las que interactuaron fabricando formas de feminidad que desbordaron la mojigatería católica y que esta no pudo contener. Como nota crítica, quizá se echa en falta un poco más de espacio para casos concretos que lo demuestren combinando más fuentes de documentación. Sin negar los efectos del miedo, la represión o el adoctrinamiento a través de instituciones como la Sección Femenina, la obra reseñada muestra que es misión de los historiadores relativizar la eficacia de los mecanismos de poder. Y esto no sólo porque es una exigencia desde el punto de vista de la generación de un conocimiento riguroso que debe aspirar a llenar las lagunas existentes, sino por la obligación moral de tratar a los sujetos que fueron víctimas de aquellos como lo que fueron: personas vivas y no objetos pasivos, que se las vieron y desearon con unas circunstancias a través de las cuales tuvieron que elaborar sus propios proyectos personales.

[Álvaro CASTRO SÁNCHEZ. “Medina Doménech, Rosa María, Ciencia y sabiduría del amor. Una historia cultural del franquismo (1940-1960), Madrid, Editorial Iberoamericana-Vervuert, 2013” (reseña), in Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea (Madrid), vol. XXXVII, 2015, pp. 388-390]

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