✍ La crisis modernista. Historia, dogma y crítica [1962]

por Teoría de la historia

la-crisis-modernista-mmu-2643-MLM2732201122_052012-FSe cumplen ahora cincuenta años de un momento en que la inquietud y el sentido crítico invadieron al catolicismo, especiaImente al catolicismo francés. Momento que se recuerda con la designación Modernismo, usual en la época y que se manifestó como un afán innovador de tanta violencia que suscitó polémicas apasionadas y hasta condenas de ruidoso eco. El alcance de esta efervescencia religiosa sobrepasó las lindes de su propio terreno invadiendo lo social, político-social e intelectual. Hoy, ya con una perspectiva distanciada, el modernismo ha entrado definitivamente en la historia; por eso trazar una visión de lo que fue y significó exige un tratamiento como el utilizado por Émile Poulat, apoyado en el método y rigor que exigen las ciencias históricas, conservando un equilibrio objetivo al pasar por difíciles y candentes terrenos. También ha logrado hacer vivir a los hombres que lo dieron luz como seres de carne y sangre, con sus razones y sus apasionamientos, en el marco de aquellos años tumultuosos y aun dolorosos, y pasar de ahí a los problemas que plantearon y que, transformados, no han dejado de ser los nuestros. La obra está concebida como un coloquio imaginario donde se hallan representadas todas las tendencias de lo que se llamaba «la ciencia católica». Hay que escuchar atentamente todas aquellas voces, a veces tan discordantes, para captar una sociedad religiosa, buscando su camino en un mundo en el que la cultura, las técnicas intelectuales y el propio funcionamiento mental se modifican universalmente.

[LA VANGUARDIA. “La crisis modernista”, in La Vanguardia (Barcelona), 6 de marzo de 1975. p. 55]

51NWR4gWGaL._SY344_BO1,204,203,200_Aprovechando su presencia en Barcelona, donde está profesando un curso intensivo dentro del Curso de Formación de Investigadores en Ciencias Sociales que se celebra en el Instituto ISPA de nuestra ciudad, el profesor Émile Poulat ha pronunciado una conferencia en el Instituto Francés. El Dr. Poulat empezó por recordar que eI cristianismo, desde sus comienzos, ha vivido una serie de crisis, algunas de ellas muy graves y que, por ello, la crisis actual no debe interpretarse más que como una nueva crisis de crecimiento. Ciñéndose al cristianismo en Francia, revisó las varias crisis que ha vivido a lo largo de la historia, desde las guerras de los albigenses hasta el jansenismo, pasando por la Fronda, la «Jacquerie» y la Revolución Francesa. Esta, sin embargo, parece haber constituido un hecho histórico fundamental, cuyas consecuencias todavía estamos viviendo. El siglo XVIII marca un hito en la historia del cristianismo, con la aparición de la «Ilustración». Nacen dos movimientos o tendencias, a nivel europeo: el de la Iglesia «ilustrada» («éclairée») y el que la ve como «ilustradora» («éclairante»). La primera propugna un acercamiento entre la Iglesia y sociedad, la segunda desea que sea la Iglesia y su doctrina la que ilumine todo el desarrollo de la sociedad, en el sentido de que ésta busque en la Iglesia la fuente y la inspiración de su progreso; es decir, una vuelta al régimen de cristiandad. Entre los primeros, cita a Lammennais, que abogaba por una adaptación al mundo nuevo, cuando en el otro bando, lo que se pretendía era volver simplemente al pasado, en oposición y hasta con desprecio inconsciente de una tradición viva que les hubiera podido llevar a hacer lo que sus predecesores hubieran hecho. Después de analizar la Reforma y la influencia que esta tuvo sobre el progreso económico, observa que a medida que aquella se fue afianzando, la Iglesia católica romana se fue cerrando más y más sobre sí misma, cerrazón que se acentúa en el siglo XIX ante los avances del liberalismo. Pío IX trató de robustecer a la Iglesia gracias a las corrientes ultramontanas y a la creciente centralización, que culminó con la definición de la infalibilidad, del año 1870, a costa del alejamiento de la Iglesia de la cosa pública. Aunque León XIII, con certera visión, intentó captar el espíritu de su tiempo y adaptar los principios católicos a las exigencias del momento (Rerum Novarum), Pío X volvió a la posición clásica, confiando al gobierno de la Iglesia a hombres dominados por un terror a todo lo moderno, y que justificaban su oposición calificándolo de racionalismo y de positivismo. En vez de tratar de penetrar el saber nuevo que se iba imponiendo en el área secular, se encerraran en la visión, cada vez más reducida, de la doctrina tradicional. El «Syllabus» de 1864 es buena prueba de ello. Esto explica que la Iglesia católica fuera perdiendo a los intelectuales, cuyos nombres fueron a alimentar las páginas del «índice», y a la masa de trabajadores, de cuyos problemas quedó muy alejada. La misma experiencia del «Sillón», de inspiración profundamente católica, que se consagró a la reconquista de las masas de «izquierda», buscando la realidad con valentía y decisión, fue condenado por Pío X. En el primer cuarto de nuestro siglo, el choque entre integrismo y el modernismo, fue una de las crisis más graves que hanla-crisis-modernista-mmu-2640-MLM2732172952_052012-F afectado a la Iglesia em los últimos tiempos. En primer lugar, el profesor Poulat advierte que los apelativos «integrismo» y «modernismo» fueron usados únicamente por ios del bando contrario. Ellos mismos nunca se nombraron así. Integrismo y modernismo son dos hechos históricos paralelos, contemporáneos y opuestos radicalmente, que se desarrollaron en particular durante el pontificado de Pío X, y obedecen a unas corrientes más amplias, que se manifestaron en el arte, en la música y en la filosofía y que florecieron antes de la guerra del 14. La diferencia esencial entre uno y otro está en que el primero se refiere a un estado de la doctrina católica considerado como inamovible, legítimo y ortodoxo, mientras que los modernistas se esfuerzan en demostrar la relatividad histórica de esta referencias doctrinales. Las luchas en que se han debatido ambas tendencias han sido muy fuertes y en ocasiones hasta brutales.

[LA VANGUARDIA. “Modernismo e integrismo. La crisis religiosa del cristianismo contemporáneo. Conferencia, en la Sorbona, del doctor Émile Poulat, profesor de Sociología de las religiones”, in La Vanguardia (Barcelona), 15 de abril de 1972, p. 29]

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