✍ Arte y humanismo en Florencia en la época de Lorenzo El Magnífico [1959]

por Teoría de la historia

41V5uDQvO8LEs sabido que el humanismo toscano estaba llamado a revolucionar toda una época, quizá debido, en parte, a que los «studia humanitatis» desarrollaban en las cabezas pensantes unos saberes en los que prácticamente no se percibía la frontera entre el arte y la ciencia. También es verdad que había una vocación por parte del marco físico: desde el Trescientos, Florencia ambicionaba nada menos que devenir una nueva Roma. Y es en este contexto que se habría de crear la especie, mitificada con los siglos, de que la época de los Médicis fue poco menos que insuperable, en suma la utopía hecha realidad; que Lorenzo el Magnífico no sólo era el más grande protector de la cultura, sino que fue el paradigma de lo que sería y tenía que ser el mecenas moderno. Pues bien, André Chastel en un estudio tan voluminoso como exhaustivo -«Arte y humanismo en Florencia», Ediciones Cátedra- se entrega a la encomiable tarea de situar las cosas dentro de los límites de la realidad, de la exactitud histórica. La verdad es que, como demuestra cumplidamente el autor, se añoraba el retorno de la celebrada familia al Gobierno de la ciudad porque, en comparación, fue quizá el período menos atribulado y el de mayor civilización, pero conviene aclarar que no había sido -como se ha868168312 pretendido- ni mucho menos la Arcadia. Lorenzo tampoco fue, por supuesto, lo que la leyenda le ha querido atribuir; si bien cabe reconocer que su secreto era que poseía una curiosidad realmente universal y una desarrollada sensibilidad, hay que precisar que murió joven y que los proyectos más brillantes que encargó quedaron interrumpidos. En fin, que su participación en el florecimiento de las artes en la capital toscana no fue tanto como se ha repetido: la prueba es que privaba a la ciudad de la presencia de sus mejores artistas, que los solía mandar a frecuentes estadías en el extranjero. Quizá lo más justo es afirmar que Lorenzo influyó mucho más en su tiempo mediante el gusto personalísimo, que por los encargos que realizara. En suma, que ha de ser un especialista en arte quien corrija la imagen que nos legaron los historiadores. Y para ello André Chastel se entregó a un repaso total y profundo de la situación y desarrollo del humanismo y de las artes en el período indicado. Una obra, pues, realmente fundamental.

[Lluis PERMANYER. “Lorenzo El Magnifico, desmitificado”, in La Vanguardia (Barcelona), 15 de julio de 1982, p. 39]

Anuncios