✍ La teoría social hoy [1987]

por Teoría de la historia

9788420626352Este libro nos presenta un panorama más o menos exhaustivo de los enfoques que compiten hoy en la investigación social. Con desigual trayectoria y con resultados disímiles, podemos decir que lo que se hace en sociología debe tener algunos de estos marcos de referencia. La obertura a cargo de Jeffrey Alexander titulada “La centralidad de los clásicos” es un enfático alegato en favor de la importancia de Durkheim y Weber como conformadores del perfil de cualquier sociología que se presente con pretenciones científicas. En este alegato sale ganancioso Talcott Parsons, ya que según la visión de Alexander, fuera de otros méritos o críticas, Parsons afrontó correctamente las cosas, cuando inició su labor de sociólogo rescatando la herencia de Weber y Durkheim como punto de partida de toda labor sociológica. El siguiente artículo escrito por una verdadera institución como lo es George C. Homans examinó la aplicación del enfoque comportamental en sociología. Asombra en su presentación la gran cantidad de trabajos con esa orientación que se están haciendo en Europa (Alemania y Francia especialmente). La parte dedicada al capítulo sobre la tradición de Chicago, el interaccionismo simbólico, examina los rumbos posteriores a la época de su relativo declive. Interesante y complementaria visión de la sociología norteamericana apoyada en forma destacada por el pragmatismo. Entre los desarrollos posteriores se destaca la orientación hacia la concepción del orden como orden negociado de A. Strauss. Explícitamente se excluye de la consideración a Erwin Goffmann, con la anotación de que si bien comenzó con esta tradición, sus aplicaciones la trascienden. La cuestión Talcott Parsons es encomendada a un destacado teórico alemán (con experiencia académica norteamericana), Richard Münch. En su “Síntesis Parsoniana”, trata de elaborar una especie de nueva “Estructura de la Acción Social” con Parsons como nuevo clásico, junto a los “Los Viejos” (Weber y Durkheim). Su síntesis diagnostica un excesivo énfasis en el carácter sistémico de Parsons y por ende la necesidad de complementarlo con la teoría de la acción. En el “Teorizar Analítico” de Jonathan Tumer nos encontramos con la inevitable porción de Comte en todo balance de nuestra disciplina. Lo interesante aquí es la asimilación de las corrientes neopositivistas, bajo la forma de insistir en el momento del análisis, desglosándolo en niveles (metateorías, programas analíticos naturalistas e interpretativos, programas preposicionales y programas de construcción de modelos). El antiguo rechazo comtiano por la metafísica es recogido por el desdén porr las metateorías, insinuados como mera historia de las teorías. Incluso el comtismo es subrayado en un explícito desdén por Durkheim. Al final la teoría de la sociología es presentada en los ámbitos microsociológicos (procesos de motivación, procesos de interacción y procesos de estructuración) y macrosociológicos (procesos de asociación, procesos de diferenciación y procesos de integración). El estructuraUsmo y el post-estructuralismo, la moda del tiempo, son evaluados por Anthony Giddens, quien comienza del siguiente modo: “El estructuralismo y el post-estructuralismo son tradiciones de pensamiento muertos” (pág. 254). Después de pasar revista a los dos momentos, Saussure y Lévi-Strauss primero, Foucault, Lacan, Althusser y Derrida después, examina la influencia del modelo lingüístico sobre la sociología insistiendo en los énfasis sincrónicos que hacen que la lingüística no sea el modelo adecuado de teoría sociológica. Otro infaltable capítulo comenzado en la década de 1950 es el de la etnometodología. Considerado por algunos (p.e. Kurt Wolff como el resultado más extendido de la filosofía fenomenológica (Husserl, Schutz), aquí es ubicado también como extensión de la teoría de la acción. Insistiendo en el carácter metódico y explicativo de los actores y afirmando el carácter de indiferencia (no neutralidad) metodológica, ejemplificados en experimentos de ruptura y perturbadores. Finaliza mostrando tendencias últimas de este método aplicado al análisis conversacional (Sacks, H. el más destacado), así como estudios sobre el trabajo (entre otros del fundador del método, H. Garfinkel, antiguo discípulo de Parsons, del que en particular comienza a apartarse por el, a sus ojos, indebido énfasis de Parsons en la motivación). La también infaltable promesa está presente aquí a través de la teoría de la estructuración de Anthony Giddens, partiendo de insisitir en una teoría que dé cuenta de la reproducción social y que no desvalorice los problemas del poder. Haciendo uso del concepto de praxis trata de incorporar el pensamiento sistémico con el fin de dar cuenta de su objetivo, la reproducción social y cultural. Igualmente trata de recuperar el énfasis goffmaniano de las instancias personalizadas de las relaciones sociales. La última parte analiza tendencias menos extendidas, pero de algún interés. En el análisis de los sistemas mundiales de Immanuel Wallerstein se aborda el viejo problema de la separación de las ciencias sociales y se aboga por un trabajo que haga caso omiso de su separación. Se ejemplifica ésto con el caso de la unificación de la botánica y la zoología en la biología y se aduce que hay trabajo investigativo valioso etiquetado como sociológico o antropológico, que no amerita tal distinción. El diagnóstico es afrontado con el trabajo histórico-económico (del que en español conocemos dos tomos) sobre el desarrollo del capitalismo como sistema mundial a partir del siglo XVI. En el “Análisis de Clases” de Ralph Milliband se destaca esta temática como guía y orientadora de cualquier análisis social, aunque (cosas del tiempo) se acepta que la teoría de la explotación debe ser comprendida teóricamente también como teoría de la dominación aunque esta última es sobredeterminada. De estos trabajos, el más destacado individualmente es el examen de la teoría crítica de Axel Honneth. Después de mostrar los vínculos entre el antiguo austromarxismo y la escuela de Francfurt, a través de su primer director Grünberg, desarrolla la tesis novedosa de que más importantes que sus dos fundadores (Adorno y Horkheimer) son los trabajos sociológicos de las figuras menos conocidas (Benjamin, Neuman [del que se conoce el libro “Behemont”51BsvqNtMVL —análisis social del nacional-socialismo], Kirchheimer y Fromm). Sobretodo de Fromm considera que viene la inspiración de la investigación de la personalidad autoritaria en las modernas sociedades que hace referencia a la pérdida de autoridad dentro de la familia como explicación de la conducta pasiva ante el autoritarismo del Estado y su liderazgo. Menciona que de alguna manera si bien Habermas puede ser un vastago tardío de la escuela crítica, sus referentes han cambiado tan fundamentalmente (el pragmatismo y la teoría lingüística), que podemos con cierto atrevimiento hablar analógicamente de su caso, como de el de Erwin Goffman y su relación con la tradición de Chicago. Como no podía ser menos, el último capítulo examina el estado de la cuestión Sociológica-Matemátíca. El resultado: no podemos decir que la Sociología sólo puede subsistir a través del método matemático, pero su uso no se puede excluir. Es decir… Observando el cuadro de conjunto podemos decir que encontramos reiteraciones de vieja data. Me refiero en particular a la concepción que hace de la sociología una ciencia regida por los cánones de la ciencia natural (Homans y Turner). Una segunda constatación sería la de reconocer que existen enfoques orientados hacia una consideración sistémica de la sociedad que se diferencian de los que la consideran como referida a la acción social. Sin embargo, es diciente que algunos propician una síntesis de las dos orientaciones (Münch y Giddens). Una tercera conclusión podría ser la de identificar la influencia que sobre la tradición académica e investigativa de la sociología tienen tradiciones de pensamiento que no se circunscriben a los intereses de la sociología como ciencia autónoma. Me refiero al marxismo y a la fenomenología, que ofrecen a la tradición sociológica orientaciones y métodos de alcance variado, pero de importancia persistente. En el caso del marxismo, el enfoque del conflicto de clases y la importancia de la economía y la historia; en el caso de la fenomenología, el método comprensivo y la etnometodología.

[Alfonso PIZA R. “La teoría social hoy Giddens, Anthony; Turner, Jonathan y Otros. Traducción de Jesús Albores. 537 páginas. Alianza Universidad. Madrid, 1990 (Primera edición en inglés, Polity Press, 1987)” (reseña), in Revista Colombiana de Sociología. Nueva Serie (Bogotá), vol. I, nº 2, julio-diciembre de 1990, pp. 99-102]

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