✍ Textos utópicos en la Inglaterra del siglo XVII (I). Utopías y organización social [2013]

por Teoría de la historia

Sin títuloEsta publicación tiene su origen en el proyecto de investigación Proyecto UBACyT, Configuraciones utópicas en la Inglaterra de los siglos XVI y XVII de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En este marco nos hemos reunido a debatir e investigar Elina Montes, María Inés Castagnino, Noelia Fernández, Marcelo Lara, miembros de la cátedra de Literatura inglesa, Ezequiel Rivas, profesor de Lengua y Cultura griegas y yo como director del proyecto. La idea inicial fue no sólo debatir acerca del contexto y de las teorías sobre el género utopía, sino también realizar una serie de traducciones de textos inéditos en español, las cuales presentamos en estos dos volúmenes bajo el título Utopías Inglesas del siglo XVII. El primer volumen está dedicado a textos utópicos que ponen de relieve que el nuevo territorio es lugar de un conflicto en el que se dirimen las representaciones sociales; el volumen segundo se conforma con dos textos utópicos que tratan la posibilidad de acceder a nuevos mundos en la luna. Como podemos observar nos enfrentamos a dos formas diferentes de imaginar tipos de sociedades o sistemas políticos (en el sentido más amplio del término), cuyo destino y diseño tiene a los regimenes terráqueos de producción de saber y de gobierno como telón de fondo de confrontación. En este proyecto hemos debatido acerca de las similitudes y diferencias que se fueron desarrollando a través del siglo XVII con respecto a las primeras utopías modernas. Sin duda, la expansión colonialista de Inglaterra sería motivo propulsor de la escritura de estos textos de viajes imaginarios que servirán como motor de críticas sociales, así como también de reflejo de las problemáticas socio-culturales que atraviesa la sociedad inglesa durante el período abordado. En el primer volumen podemos ver de qué modo las proyecciones de tópicos del campo de la política se hacen presentes en textos como The Isle of the Pines [1668] de Henry Neville o en el de Samuel Hartlib, A Description of the Famous Kingdome of Macaria [1641]. Por su parte, en el texto de Phineas Fletcher, The Purple Island [1633] el género utópico tematiza el conflicto de la Reforma y de la Contrareforma. Asimismo, el último texto de este volumen, Novae Solimae [1648] de Samuel Gott, único texto escrito originalmente en latín del corpus de traducciones que realizamos, establecerá una analogía entre la estructura social de la antigüedad desde un lugar evidentemente mitológico y la nueva realidad a la que se enfrentan los habitantes del siglo XVI. Las islas se convierten de este modo en un leiv-motif que describe la isla que cada uno de los autores habita, es decir Inglaterra. El contexto ideológico tampoco está ausente en producciones primariamente motivadas por los avances científicos, que expanden la imaginación en los textos dedicados a viajes hacia “el nuevo mundo” de la luna, como en los casos de John Wilkins, The Discovery of a New World [1638] y de Francis Godwin, The Man in the Moone. Or A Discourse of a Voyage thither [1638]. Hemos incluido en este conjunto, la serie de poemas acerca de la naturaleza de los átomos, Atomic Poems [1653] escritos por Margaret Cavendish, Duquesa de Newcastle, donde a partir de la escritura poética se lleva a la reflexión científica acerca del mundo y del modo en que los átomos van conformando la naturaleza. Estos tres textos fueron reunidos en el volumen segundo de esta serie. La creación de textos que tratan acerca de lugares imaginarios en la literatura inglesa tiene, para la modernidad, un punto de inflexión con la publicación de Utopía de Thomas More. Sin embargo, vemos que, antes de la aparición de esta obra, ya existían en la Europa medieval relatos que recreaban espacios que remiten a una geografía de lo posible, de lo fantástico y de lo maravilloso. ¿Cuál es la razón para que en los siglos XVI y XVII en Inglaterra se escriban este tipo de relatos, en los que el viaje produce volitivamente una reflexión que promueve el cambio de prácticas sociales en el propio territorio o produce el deseo de recrearlas en territorios de ultramar, convirtiéndose en pre-textos de la conquista y la colonización? La posición insular de Inglaterra quizá esté detrás de la necesidad de pensar, en una relación especular, la creación de estos lugares cuyas fronteras se ven delimitadas por lo que podríamos llamar la realidad. Este corpus posibilita considerar que el pensamiento utópico de la modernidad temprana presenta una diversidad proteica que, en primer término, consiente analizar cuestiones genéricas, particularmente vinculadas con la aparición de la novela de aventuras y posteriormente de la ciencia ficción. En segundo término, deseamos relevar la gran heterogeneidad de miradas que proponen, siendo que anticipan diversos mundos distópicos que responden a diferentes planteos ideológicos que ya se presuponen en la naturaleza del género que estamos tratando. El primer problema con respecto a la investigación acerca de los relatos utópicos, y que se encuentra en numerosas discusiones teóricas, es el modo de poder delimitar este objeto de estudio. Por un lado, creemos que debería pensarse ante todo como un “objeto creado” a partir de la constitución de un texto, lo cual acercaría esta posición a una mirada nominalista. Por otro, se suele pensar la Utopía como género literario, lo que nos conduce a definiciones tan disímiles como textos analizados: ficción política, proto-novela, relato científico, relato de viajes, etc. Podríamos intentar acercarnos desde la noción de mito, como una leyenda que relata la presencia o posibilidad de la existencia de un territorio distinto, de características ideales. Pero estos territorios, ¿son todos Utopías? Desde una aproximación de carácter absolutamente etimológico podríamos suponer que sí, U-topos, no lugar. Pero desde un orden de reflexión político cambiaría la cuestión. Comparar las Utopías clásicas, de origen más intelectual, con los otros lugares o territorios ideales, Cucaña o Jauja, tendrá como consecuencia –entre otras cosas– pensar la dicotomía entre mundo civilizado y mundo natural. Los últimos espacios aludidos, por lo general nos conducen a una Edad de Oro perdida, hacia un pasado sin correspondencias en el marco histórico; en cambio la Utopía nos lleva directamente –en una temporalidad tan extraña a ese marco histórico como la de Cucaña o Jauja- hacia una posibilidad futura, hacia una proyección ideal de lo que podría ser una estructura social, política, económica o cultural realizable. Pero si tenemos en cuenta esta disposición temporal, también nos encontraremos con textos que crean no-lugares proyectados hacia el futuro y hacia la posibilidad de carácter absolutamente negativo, denominados usualmente como distopías. Entonces, ¿qué es una utopía? La pregunta nos llevaría a cuestionar –en un extremo– el carácter utópico de la República platónica y, en un polo opuesto, en la pertenencia al género de la creación de mundos subterráneos o extraterrestres de la ciencia ficción. Por otro lado, no podemos dejar de lado, como aclarábamos antes el tema de los mitos. Los héroes mitológicos habitan en lugares claramente “utópicos”, el Valhalla, el Olimpo, o el Edén, territorios con sus propias leyes y jerarquías que funcionan como modelos a seguir por el bien de la humanidad o con una expectativa de carácter escatológico. Quizá sea una de las posibles aproximaciones para pensar la Utopía: el modelo, el exemplum. El intencionalidad moralizante de muchos de estos textos nos lleva a pensar y reelaborar el contexto en que vivió el escritor utópico e incluso el mundo que habitamos nosotros como lectores. La ciencia ficción bucea continuamente en este aspecto, alerta sobre el modo en que las sociedades se proyectan y que pueden incidir en el desarrollo de contextos claramente negativos para el desarrollo de la humanidad. Entonces hace su aparición la crítica política. Es obvio que todo territorio utópico se aparta –ya sea geográficamente como temporalmente- de su propio contexto de elaboración, de su propia época, la cual subyace a este nuevo esquema social, como un objeto que debe ser re-elaborado. El utopista, entonces, siente que no puede cambiar su campo de acción, su propio territorio o estructura social, sino es sólo a través de su escritura, la que se articula como herramienta crítica y develadora de los modelos renegados de la realidad, de allí la necesidad ineludible de la distancia. Podríamos suponer así que el utopista parte de conocer su fracaso en el plano extra-textual. Es en este fracaso donde se construye la ficción espacial que contiene un nuevo orden y una nueva ley. Por eso estas islas o territorios están alejados, están en zonas inaccesibles, donde la fantasía se cubre de un ordenamiento idealizado que pretende ser él mismo un modelo a seguir, pero sin seguidores ni tradición. La Utopía en términos estrictos no puede crear seguidores, porque implicaría una manipulación de su propia idealización, incluso de la perfección que presenta. Una Utopía segunda anularía la primera, no pueden convivir dos territorios perfectos que compitan entre sí, ya que dejarían de ser perfectos en esa competencia. El escritor o narrador utópico es un individuo que se manifiesta sólo en ese plano individual para proyectarse en el plano social, pero siempre remarcando su subjetividad. Una especie de criatura mesiánica que construye un mundo nuevo que sabe que va a ir a la deriva en el extenso plano del tiempo y en un mar que todavía no tiene un nombre dado por ningún conquistador. No en vano, suponemos, la época de las grandes utopías clásicas, es una era de asentamiento de las individuaciones, de los personalismos. Cuando la Utopía se señala como un hecho político se transforma en una tiranía de un individuo y de aquellos pocos que quieran imponer este nuevo territorio (incluyendo sus modos y leyes) a los otros. Por otro lado, podríamos ver la conquista de las utopías, incluso las simples visitas a estos nuevos territorios, como un acercamiento a otros mundos que no siempre son del agrado del visitante. Y aquí encontramos dos vertientes: en la primera, el ser humano –europeo que viaja, por lo general– que visita un mundo distinto en el que se hallan invertidas muchas de las costumbres y prácticas a las que está habituado y a las que tiene que atenerse; en la segunda, este mismo personaje quiere imponer su “eurocentrismo” en ese territorio que visita. Las descripciones utópicas, de este modo, se presentan como sometimiento o imposición. El mundo –y siguiendo las huellas que marcábamos anteriormente podríamos decir Europa–, entonces es un marco que sirve, en la mayoría de los casos, siempre como referencia –necesaria y obligatoria para la creación de estos mundos diferentes. Con respecto a las teorías y los trabajos analíticos sobre los relatos utópicos, en primer lugar deseamos mencionar el valioso aporte de J.C. Davis, quien fue uno de los pioneros en caracterizar este género, las utopías, desde el campo de la sociología en Inglaterra para el período que nos interesa, siglos XVI y XVII. Este autor clasifica los diferentes tipos de utopías de acuerdo a la relación que se establece entre “deseos y aspiraciones de una comunidad de individuos” y “el abasto de las satisfacciones” que ofrece la sociedad imaginada. Es necesario, sin embargo, trazar un puente entre la dimensión sociológica y la creación literaria, un espacio siempre incómodo para el contexto explicativo de Davis, puesto que implicaría un desvío para su hipótesis de trabajo, que se tornaría, sin embargo, inevitable recorrer desde nuestra especialización. Por otro lado, Vittor I. Comparato afirma que el término “utópico” “abre, en cambio, el espacioWits- humours and hoaxes 3 300 que se sitúa entre el pasado (fue) y el futuro (podría ser) o el espacio geográfico o metafórico (existe en otra parte) que está entre lo existente y lo diferente”. Este hiato propuesto por el pensador italiano nos permite encontrar zonas vacías de referentes donde la ficción se hace lugar. Es probable, entonces, que los lenguajes utópicos que aparecen en las obras quieran indicar que el modo de decir el espacio del “entre” necesita palabras inéditas que funden ideas y territorios nuevos. Intentaremos dar respuesta a ciertas preguntas que nacen de estas tensiones. ¿Es necesario desandar el propio idioma para encontrar una nueva forma de organizar el mundo? ¿De qué modo proponen relaciones inauditas entre palabra y cosa? ¿Descansa el nuevo lenguaje en la posibilidad de una inteligibilidad universal y sin fisuras? Este último punto abre la inevitable consideración de una doble tensión representacional: en un polo hallamos la necesidad de un yo que enuncia lo nuevo rechazando su tradición cultural; en el polo opuesto, el encuentro con el otro que produce la imposición lingüística (logocentrismo) que reafirma y expande la tradición cultural a la cual pertenece. Los textos que abordaremos nos presentan distintos escenarios donde se produce esta nueva experiencia del yo y su posicionamiento lingüístico, y por lo tanto, ideológico. Asimismo, retomando lo que afirma Jean Servier en Historia de la Utopía: “Durante los períodos de crisis, el sueño se mezcla con el pensamiento científico y con la reflexión política, hasta tal punto que a veces resulta muy difícil separarlos. Tuvo que ser destruida Mileto para que Hipódamos diseñara el plano de una ciudad armoniosa y tuvieron que producirse las guerras del Peloponeso para que Platón reflexionara acerca de lo justo y de lo injusto de la República y las Leyes”, podemos pensar que el período que abarca esta investigación también se presenta como un período de crisis y, por lo tanto, productor de nuevos órdenes y de allí creador de utopías varias que dan ciertos sentidos al contexto en el cual se exponen. Esperamos que este conjunto de textos utópicos del siglo XVII proyecte nuevas reflexiones acerca del género utopía, como acerca de la historia y de la relación entre el mundo del pasado y del presente.

[Lucas MARGARIT. “Introducción general a la obra”, in Lucas MARGARIT y Elina MONTES (compiladores). Textos utópicos en la Inglaterra del siglo XVII (I). Utopías y organización social. Buenos Aires: Oficina de Publicaciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2013, pp. 7-14]

arton595En esta primera parte reunimos una serie de textos donde la idea de insularidad se manifiesta como una continuación de las utopías primeras (pensamos en Thomas More y Francis Bacon), lo cual nos permite especular en una evidente reelaboración del género que nace tanto del nuevo paradigma político (República y luego la Restauración) como también nos permite atender el conflicto de la Reforma y de la Contrareforma como de una nueva mirada al mundo conocido. Asimismo, no debemos dejar de pensar que se trata de textos de un fuerte carácter eurocéntrico, donde los territorios ficcionales de la utopía se manifiestan como la corporización de una alteridad que difiere del mundo conocido, pero que sin embargo se basa en él para su constitución. Estos nuevos espacios textuales son una suerte de espejos donde se reflejan los logros y las miserias como una imagen invertida de la realidad y de sus instituciones. En esta oportunidad hemos escogido una serie de textos del siglo XVII escritos entre los años 1633 y 1668. Los dos primeros en esta edición a The Isle of the Pines [1668] de Henry Neville y el de Samuel Hartlib, A Description of the Famous Kingdome of Macaria [1641] se presentan en versiones completas. Los siguientes responden –por su longitud- a una selección de fragmentos. Ellos son: de Phineas Fletcher, The Purple Island [1633] y Novae Solimae [1648] de Samuel Gott, este último es una utopía escrita originariamente en latín. Cada una de estas traducciones está acompañada de una introducción escrita por el traductor y por un aparato crítico. Asimismo, en el caso del texto de Henry Neville se han incluido otro documento, la glosa publicada en francés en el mismo año de la publicación inglesa; también incluimos el trabajo de una especialista en la obra que tratamos para completar el panorama sobre la escritura de esta utopía. Si bien cada uno de estos tiene un contexto socio-político común, vemos que las perspectivas que presentan difieren en varios aspectos. En el texto de Neville vemos una serie de circunstancias que unen dos períodos el siglo XVI y el XVII como una continuación histórica de ciertos paradigmas cercanos al período isabelino por un lado como al de la República por el otro. Del mismo modo en que se constituyeron las primeras utopías, la mediatización por medio de marcos textuales, en este caso cartas enviadas desde Ámsterdam, proporcionarán una relativa verosimilitud que hará que en muchas de las interpretaciones contemporáneas se crea que lo relatado en esta narración haya sucedido en el ámbito de la historia y de la realidad. Este relato utópico está acompañado por una glosa escrita en francés menos de un mes después en París, lo cual nos muestra el interés que despertó la obra de Neville en el continente. Asimismo, incorporamos un texto de la Profesora Dra. Gaby Mahlberg, de la University of Northumbria de Newcastle, una de las especialistas que más ha investigado en la obra de Henry Neville. Su trabajo, que incluimos aquí, se ha publicado en la revista Utopian Studies Nº17 (número dedicado a la obra de Neville) se centra en el contexto histórico y político de The Isle of PinesPor otra parte, en el segundo relato utópico de la serie, el de Samuel Hartlib vemos que sucede algo similar con la estructura ya que también encontramos un relato enmarcado y mediatizado. Primero el marco que presenta el texto dirigido a la Corte del Parlamento y luego la voz del viajero, logran una coherencia que manifiesta el cuidado con las contradicciones que pueda llegar a albergar el relato acerca de las características de la sociedad de Macaria. El estudio introductorio nos presenta la influencia de la filosofía de Jans Amos Komenský donde desarrolla la relación entre los numerosos inventos y descubrimientos en el campo de la agricultura y la minería, y la idea de que todo saber o actividad puede ser ensañado a todos los hombres, es decir, lo que se ha denominado el “ideal pansófico”. Otra problemática a tener en cuenta es la autoría de A Description Description of the Famous Kingdom of Macaria ya que según varias hipótesis se trataría de Gabriel Plattes (1600-1644) quien había presentado un programa de reformas dirigidas a un mejoramiento del marco jurídico que permitiera el crecimiento de Inglaterra a partir de la planificación económica y científica. Este relato utópico tiene la característica de presentarse a través de un diálogo entre un erudito y un viajero, lo cual evidencia dos puntos de vista, el del conocimiento mediatizado a través del relato y el de la experiencia directa. El tercer texto, The Purple Island, nos presenta una utopía estructurada en doce cantos que conforma un territorio, la isla, apartado del continente, lo que es leído como una evidente propaganda anti-católica, que simboliza la separación de Inglaterra respecto de la Europa católica, un aspecto que se vincula directamente con el ferviente anti-catolicismo de Fletcher, que ya había desarrollado anteriormente un opúsculo claramente anti-papista titulado Locustae Vel Pietas Jesuitica. Esta utopía se estructura a partir de una estructura dialógica: por un lado tenemos el texto utópico en sí, que describe la isla-cuerpo a través de una estructura poética, por otra parte, las notas marginales presentan al lector una explicación de carácter científico. Estas notas marginales, siguiendo la estructura de las correspondencias de la Cadena del Ser, van indicando las relaciones que se establecen entre cada parte de la isla (es decir Inglaterra) con la estructura del cuerpo humano, siguiendo un orden jerárquico que se inicia en los pies. Comienza con los huesos, sigue con las arterias, las venas, los nervios, luego por eld5146446l abdomen, el tórax y, finalmente, la cabeza, representante del poder del soberano. Es evidente que lo que Fletcher nos presenta es una utopía que pone en juego valores sociales que irán constituyendo un sistema maniqueo que separa el bien y el mal, virtudes y vicios, como metáfora de la caída del hombre del mundo bucólico del Edén. El último texto de esta sección del libro, único texto en latín del corpus de traducciones que realizamos, establecerá una analogía entre la estructura social de la antigüedad desde un lugar evidentemente mitológico y la nueva realidad a la que se enfrentan los habitantes del siglo XVI. Como eje principal se ha focalizado la problemática de la educación y sus relaciones con la religión. Por ello que hemos elegido el estudio del libro I, sin descuidar por otra parte los aspectos retóricos e históricos del texto, y las posibles influencias de la cultura clásica y de la literatura bíblica. No podemos negar la influencia en la escritura de este poema utópico de la poesía latina, especialmente de la poesía épica augustal (Virgilio), en el desarrollo de determinados puntos que atañen sea a la descripción de la ciudad, sea a la exhibición de leyes morales dentro de la misma comunidad (pinturas parietales de la casa de Jacob donde se muestran las leyes de la ciudad). Estos cuatro textos utópicos se ubican en el final del reinado de Carlos I (ejecutado en 1649) y posteriormente se enfrentan a un contexto de guerras civiles y la posterior instauración de la República y del Protectorado de Cromwell y la constitución del Commonwealth (que finaliza en 1658-1660 con la muerte de Oliver Cromwell y el fracaso de su hijo, Richard). En el caso de Henry Neville, toda esta experiencia histórica y política se verá concluida por la Restauración de la monarquía en la figura de Carlos II (1660) quien reestablece la dinastía de los Estuardo en el reino. Vemos entonces que en este conjunto de textos utópicos las islas se convierten es un leiv-motif que exhibe una distancia entre los mundos imaginados y el conocido, entre el territorio ideado a partir de ciertos patrones conocidos y el histórico, donde el viaje incita al exotismo pero también a lo propio. La utopía es, entonces, también un reflejo modificado o idealizado de la isla que estos autores habitan, conocen y examinan: Inglaterra.

[Lucas MARGARIT. “Introducción a «Utopías y organización social»”, in Lucas MARGARIT y Elina MONTES (compiladores). Textos utópicos en la Inglaterra del siglo XVII (I). Utopías y organización social. Buenos Aires: Oficina de Publicaciondes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2013, pp. 15-19]

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