✍ El debate Brenner. Estructura de clases agraria y desarrollo económico en la Europa preindustrial [1985]

por Teoría de la historia

41ICPQPafZLEl problema del nacimiento del capitalismo a partir de las estructuras agrarias del feudalismo ha sido motivo de amplia polémica. Pero quizá los dos debates de mayor repercusión hayan sido el abierto en 1950 por Paul Sweezy con su crítica al libro de Maurice Dobb “Estudios sobre el desarrollo del capitalismo” y el provocado en 1976 por la publicación en la revista “Past and Present” de un artículo del historiador californiano Robert Brenner. Seguramente es significativo que sea la editorial Crítica, responsable de la publicación en España de la edición actualizada del debate Dobb / Sweezy (“La transición del feudalismo al capitalismo”), la que ahora ha traducido también el debate Brenner. Si la polémica Dobb / Sweezy giró en tomo a la importancia de las ciudades y el comercio en la disolución de las estructuras feudales (defendiendo Sweezy su importancia decisiva, en la linea clásica de Pirenne), el debate Brenner tiene como eje la afirmación por este historiador de la insuficiencia de la «ortodoxia demográfica» para explicar la aparición (o no aparición) de una economía capitalista en los distintos países de la Europa feudal. Y si la tesis de Sweezy se conoce a menudo como «circulacionismo» o «mercantilismo», Brenner define como «neomalthusianismo» las teorías que critica. Este neomalthusianismo tendría su expresión en obras como las de Postan o Le Roy Ladurie. Los ciclos de expansión demográfica conllevarían ampliación de las tierras cultivadas y mayor presión feudal sobre el campesinado servil (posibilitada por el exceso relativo de mano de obra), lo que a su vez provocaría rendimientos decrecientes de la agricultura, disminución del nivel de vida de los campesinos y, en consecuencia, hambrunas y muertes que abrirían un ciclo de contracción demográfica. Y en éste la escasez de mano de obra llevaría a una disminución de la presión feudal que podría ser la explicación de la transformación del campesinado servil en campesinado libre en la Europa occidental del siglo XV. Brenner sostiene, por el contrario, que tendencias demográficas análogas tuvieron resultados muy distintos según la realidad social sobre la que incidieron, señalando, por ejemplo, que la misma caída demográfica que habría dado la libertad al campesinado de Europa occidental, según los neomalthusianos, provoca en el Este, por el contrario, la aparición de la llamada segunda servidumbre. Para Brenner la variable independiente es la fuerza del campesinado como clase, su autoorganización para resistir la opresión feudal y los intentos de incrementarla, capacidad que a su vez remite a tradiciones de vida comunal, solidaridad y autogobierno. El artículo inicial de Brenner abrió un debate en las páginas de “Past and Present” en el que intervinieron Postan (con John Hatcher) y Le Roy Ladurie, Heide Wunder, Patricia Croot y David Parker, discutiendo el razonamiento de Brenner. Guy Bois participó en la polémica desde su propio planteamiento, basado en una ley de caída de la tasa de exacción feudal, ley formulada en evidente paralelismo con la ley marxiana de caida de la tasa de ganancia capitalista y tan poco útil para comprender la realidad histórica como ésta. En este volumen se incluyen además artículos de Rodney Hilton, J. P. Cooper y Arnost Klíma conectados con el problema y publicados en la misma revista. Y, sobre todo, la réplica de Brenner a sus críticos, que cierra9780511562358i por ahora el debate en un tono contundente y magistral que se extiende por 130 páginas. La hipótesis de Brenner (que la mayor o menor fuerza del campesinado es lo que da cuenta de la distinta consecuencia social de procesos demográficos paralelos) es sin duda demasiado ambiciosa como para poderse considerar en algún sentido establecida. Pero la fuerza heurística de su argumentación, que permite explicar la aparición del capitalismo en Inglaterra, el fracaso de su despegue en Francia (junto con el ascenso y crisis del absolutismo), o el diferente desarrollo económico al Este y al Oeste del Elba, resulta bastante atractiva. Como es abrumadora la exhibición de dominio de las fuentes, rigor lógico y coherencia que realiza Brenner. Este volumen nos ofrece un debate ya clásico, una discusión con fuerza y una vigorosa contrastación de tesis teóricas: en muchos sentidos es de lectura imprescindible.

[Ludolfo PARAMIO. “Debate sobre los orígenes del capitalismo. El debate Brenner: estructura de clases agrarias y desarrollo económico en la Europa preindustrial, T. H. Ashton y C. H. E. Philpin (comps.), Crítica, Barcelona, 1988” (reseña), in Leviatán. Revista de pensamiento socialista (Madrid), II Época, nº 36, junio de 1989, pp. 145-146]