✍ La civilización del Renacimiento [1967]

por Teoría de la historia

2433-4160-thickboxLa idea o concepto de Renacimiento como resurrección de las letras y las artes de la antigüedad, que es lo mismo que decir el culto al estudio y seguimiento de los autores clásicos grecolatinos, a que se consagraron eruditos, intelectuales y escritores de los siglos XV y XVI, nació en los humanistas itallanos y fue recogida principalmente por Vasari, viéndose en ellas desde el primer momento la fecundidad que representaban sus características de vigor juvenil, dinamismo y volutad de resurgimiento. Como en aquel tiempo se realizaron avances científicos, económicos, técnicos y comerciales de la mayor trascendencia -tales, entre otros, los de la Imprenta, la relojería mecánica, el perfeccionamiento de la artillería y la organización de las ferias bancarias con su complemento de la contabilidad y la letra de cambio-, todos ellos tan fundamentales para el progreso discursivo de entonces, aunque el retorno a la Antigüedad no tuvo que ver nada con tales logros puede decirse que ambos se amalgamaron en cierto modo, resultando así lo antiguo y lo nuevo fundidos en un todo como exponente de la signlficación del pensamiento y la vida renacentistas. Fácllmente se comprende el interés que ha de ofrecer hoy toda profundización que se efectúe en el estudio de tal período histórico con el doble empeño de investigación y divulgador conocimiento. De aquí que deba señalarse con desapasionada intención exaltadora la existencia de una obra capital acerca de ese tan trascendental como atractivo tema, de la cual ha visto la luz recientemente en Barcelona publicada por Editorial Juventud. Trátase de La civilizacion del Renacimiento, por el gran historiador francés Jean Delumeau, la cual ha traducido al castellano Dolores Sáchez de Aleu y es un nuevo volumen -el séptimo- incluido por la mencionada casa editora al en su magnífica colección “Las grandes civilizaciones”, dirigida por el sabio profesor Raymond Bloch, director de Estudios de la École Pratique des Hautes Etudes, de Paris, colección en la cual figuran ya estos otros seis títulos: La civilización del Egipto faraónico, por François Daumas; La civilización griega, por François Chamoux; La civilización romana, por Pierre Grima!; Las civilizaciones de la Europa antigua, por Guido A. Mansuelli y Raymond Bloch; La civilización del Occidente Medieval, por Jacques Le Goff, y La civilización de la Europa clásica , por Plerre Chaunu. En La civilización del Renacimiento ha seguido su autor, con inquebrantable empeño, la línea de la síntesis y la amplia visión de conjunto imprescindible en los grandes tratados de esta clase, pero apoyada en la precisión expositiva por un gran caudal de datos documentales, no sólo los que figuran en los escritos procedentes de los archivos, sino asimismo los gráficos, captados mediante la visión de monumentos y otras creaciones estéticas. Ello confiere a la obra el doble carácter de tratado didáctico y guía analítica en sí a la vez que de orientación con vista a lograr eficacia informadora más especializada. Tal desideratum ha exigido, naturalmente, elegir al escritor presumiblemente más apropiado, por su vasta cultura, dotes literarias y práctica profesoral, para acometer tan nada fácil empresa. El lector de la obra consigue así ver reunido, con sentido armónico y apreciación personal de una gran autoridad en la materia, cuánto le$_35 hubiera sido arduo y acaso imposible encontrar íntegramente en la dispersión de ensayos, biografías, repertorios, diccionarios, etc. En las paginas del prefacio, trabajo debido al profesor Bloch, director de la colección, como ya dijimos, aparecen expuestas consideraciones de gran interés no sólo acerca del trascendental significado del tema, cuyo estudio aborda Delumeau, y lo que éste ha logrado profundizar en él brindándolo expuesto de manera magistral, sino también en cuanto se refiere a lo que debe representar para el hombre de hoy el movimiento humanista y el retomo a la antigüedad, o sea “una resonancia artística y literaria”, pues “en el fondo, es toda una filosofía nueva de la vida la que se elabora y se precisa”. Para Bloch la raíz de la civilización actual hay que buscarla precisamente en el Renacimiento. “Quizás, el término del estudio -escribe- sea precisamente la noción de modernidad la que aparezca con mayor fuerza y con la más viva claridad. Ligado por numerosas fibras a los siglos precedentes, el Renacimiento presenta, sin embargo, en la figura de sus hombres y de sus obras, rasgos y colores que preludian asombrosamente los caracteres de nuestro tiempo. La fuente de los movlmlventos y de nuestras hondas aspiraciones no debe ser buscada en otra parte. Promoción del Individuo, de la persona, rehabilitación de la mujer, reforma de la educación, que pretende ser una verdadera formación del hombre, y no más una inútil carga del espíritu, abrumado por el peso de los conocimientos, revalorización del cuerpo y de la educación física, reflexión personal y libre sobre el hombre, su naturaleza y su religión, impulso de entusiasmo, en fin, por la conquista literaria y técnica, y un gusto apasionado por la gloria de que hace revivir las más bellas tendencias de Grecia y Roma, todo esto que pertenece en propiedad al siglo XVI europeo, ¿acaso no parece también de nuestra época? A continuación del prefacio se encuentra el trabajo introductorlo, páginas tan lúcidas como penetrantes en las que Delumeau trata con precisión y galanura lo que denomina “la promoción de Occidente”, en apartados tan sugestivos como lo que representa el término “Renacimiento”; el dinamismo de la civilización occidental; “lo mejor y lo peor” (las contradicciones advertidas en aquella época), y la reinterpretación del Renacimiento por una exploración en profundidad. El texto que aparece seguidamente, contenido principal del libro, figura dividido en tres grandes partes. La primera, “Líneas de fuerza”, comprende cuatro capítulos (l. La explosión de la nebulosa 42600-56499-largecristiana.- II. Asia, América y coyuntura europea.- III. Renacimiento y Antigüedad.- IV. El Renacimiento como reforma de la Iglesia). La segunda parte, tiene cinco capítulos (V. El proceso técnico.- VI. La técnica de los negocios.- VII. Un primer capitalismo.- VIII. Ciudades y campos.- IX. Movimiento social. Ricos y pobres). Y la tercera parte, “Un hombre nuevo”, seis capítulos (X. Los sueños del Renacimiento.- XI. Individuo y libertad.- XII. El niño y la instrucción.- XIII. La educación, la mujer y el humanismo.- XIV. Renacimiento y paganismo.- XV. De la brujería a la ciencia) Cabe agregar una cuarta parte, ya no doctrinal, en la que figuran las tablas cronológicas (cincuenta páginas); el índice documental (noventa páginas), de gran valor informativo en biografía, historia y geografía); la bibliografía, copiosa y selecta, y, por último, los demás índices (de materias e ilustraciones). La óptima ilustración o parte gráfica del volumen comprende originales procedentes de numerosos museos, archivos, colecciones particulares y agencias fotográficas de diversos países, aportación que ha permitido ofrecer 230 reproducciones en heliograbado y 8 láminas en colores, agrupadas por cuadernos que corresponden a la sucesión de los temas principales que aparecen tratados, cada uno de los cuales ofrece los respectivos textos explicativos, a modo de fichas para una sintética información. Figuran además 81 mapas y planos, que permiten situar los acontecimientos o lugares en el contexto geográfico. La espléndida presentación del volumen, que cuenta 750 páginas, excelentemente impresas en papel de calidad, se completa con una sólida y artistica encuadernación en “guaflex”, verde oscuro y sobrecubierta plastificada.

[Ángel DOTOR. “La civilización del Renacimiento” (reseña), in El Siglo de Torreón (México), 11 de diciembre de 1977, p. 4]