✍ Entre Clío y la Polis. Conocimiento histórico y representaciones del pasado en el Río de La Plata (1830-1860) [2008]

por Teoría de la historia

12-116tEntre Clío y la Polis. Conocimiento histórico y representaciones del pasado en el Río de La Plata (1830-1860) es la versión abreviada de la tesis doctoral defendida por Fabio Wasserman en diciembre de 2004. El trabajo consta de una introducción, doce capítulos y las conclusiones. Los capítulos están incluidos en tres secciones, cinco en la primera, dos en la segunda y otros cinco en la tercera. La investigación se ocupa de dos grandes temas. En principio se describen y analizan los medios por los cuáles el conocimiento histórico se manifestó entre 1830 y 1860. Posteriormente se estudian las representaciones del pasado desarrolladas por la elite rioplatense en ese periodo. Mediante la indagación de esos dos problemas Wasserman pretende alcanzar una mejor comprensión de la vida pública en los años posteriores a la Revolución de Mayo. El autor utiliza el concepto representaciones del pasado para dar cuenta de formas que pocas veces incorporaban el estilo narrativo y argumentativo del discurso histórico en sentido estricto. Por elite rioplatense entiende a los hombres de letras que sirvieron al Estado, poderes o facciones presentes en el Río de la Plata. En ese contexto las representaciones del pasado no constituían un campo autónomo pues estaban indisociablemente ligadas a necesidades pragmáticas, mientras que el campo cultural tampoco manifestaba autonomía, pues los hombres de letras estaban en íntima relación con el mundo político. Otro concepto clave que desarrolla Wasserman es historicismo. El autor afirma que en el Río de La Plata entre 1830 y 1860 este movimiento cultural se desarrolló fuertemente pero con características propias. Uno de los argumentos centrales desarrollados en la investigación es que el historicismo-romántico local no consiguió elaborar una Historia Nacional como si había sucedido en Europa y otros países. En la primera parte del libro Wasserman examina las características del conocimiento, representación y difusión del pasado desarrolladas por la elite rioplatense y los propósitos y sentidos asignados a ese conocimiento. El autor revisa colecciones documentales y biográficas, analiza instituciones dedicadas al conocimiento histórico y problematiza sobre el sujeto encargado de elaborar esas representaciones. Wasserman destaca que las representaciones del pasado se constituyeron mediante una gran variedad de géneros y soportes conformando un corpus amplio de carácter heterogéneo. El autor enumera textos biográficos y testimoniales compuestos por biografías, memorias y autobiografías; estudios históricos y geográficos generalmente impulsados por el Estado con el objetivo de sostener reivindicaciones territoriales; ensayos con fuerte contenido histórico; y textos literarios que traslucían interpretaciones del pasado. En relación a la problemática del sujeto histórico Wasserman plantea que en este periodo todavía el historiador no estaba constituido de manera autónoma. Sin embargo, esa ausencia no impedía que muchos letrados aspirasen a que un futuro la historia pudiese ser escrita por la figura socioprofesional del historiador, una vez que las dificultades políticas de la etapa hubiesen finalizado. La institucionalización del saber histórico también tenía sus problemas. Wasserman sostiene que el conocimiento histórico seguía siendo una actividad literaria, a pesar de la creación de algunas entidades oficiales como el Instituto Histórico y Geográfico. Pese a esos avances institucionales, las colecciones documentales y los institutos históricos creados no fueron acompañados por un sujeto histórico capaz de desarrollar la investigación del pasado de manera fehaciente. En ese sentido, Mitre también creía que esa tarea debía desarrollarla el historiador del futuro. Para Wasserman las causas que imposibilitaban un ordenamiento adecuado de la documentación y la construcción de un relato que de sentido a la historia del Río de la Plata eran similares a la imposibilidad de generar instituciones donde los historiadores llevasen a cabo su tarea. En la segunda parte del libro, Wasserman analiza las representaciones del pasado de la época indígena y la etapa colonial. En relación al periodo previo a la llegada de los españoles, la elite rioplatense consideraba que nada bueno podía rescatarse de ese mundo. El contraste con Chile era marcado. Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi y Vicente F. López reprochaban a las elites chilenas su reivindicación del pasado indígena, remarcándoles su condición de descendientes de los europeos y españoles y su no filiación con los araucanos. El balance histórico sobre la sociedad colonial también era negativo. La elite establecía un claro contraste entre el presente luminoso del mundo posrevolucionario y el pasado oprobioso de los tiempos de la Colonia. Sin embargo a partir de 1850 existió un intento de revalorización del mundo colonial que igualmente no alcanzó a modificar la mirada negativa. El régimen rosista tampoco reivindicaba el orden colonial. Wasserman afirma que la tradicional filiación del rosismo con el antiguo régimen, impide observar su profundo rechazo de ese mundo. El rosismo valoraba legados de la revolución como el libre comercio y la independencia política que la generación del 37 también reivindicaba. Sin embargo, este sector consideraba que el freno al progreso que había significado la colonia se seguía manifestando en el rosismo. . En la tercera parte de su trabajo Wasserman analiza cómo las elites concibieron y reivindicaron la Revolución de Mayo. El autor entiende que los letrados consideraron el hecho como un acontecimiento fundacional que pese a sus aspectos positivos inauguró una etapa de incertidumbre e inestabilidad política. La elite para explicar la revolución ponía el acento en la crisis de la monarquía española. De esa manera las acciones emprendidas por los revolucionarios pasaban a segundo plano. Aunque se entendía que la revolución era un hecho ineluctable que impulsaba el desarrollo de la evolución humana, ninguna de las interpretaciones filiaba al hecho con la constitución de la nacionalidad argentina. Sobre el papel de los protagonistas de la revolución los relatos no coincidían. El único punto compartido era que la Revolución había buscado Libertad e Independencia, propósitos que todavía no habían sido alcanzados debido a la ausencia de un orden estable. En la misma línea interpretativa el rosismo y la generación del 37 consideraban que la Revolución de Mayo había desatado fuerzas que impidieron constituir un orden socipolítico duradero. El rosismo sostenía que la revolución no había sido hecha en contra de España sino contra las autoridades de la colonia para cubrir la acefalía de Fernando VII. Sin embargo los españoles al no aceptar el nuevo estado de cosas obligaron a la población rioplatense a declarar la independencia. Mitre en la Biografía de Belgrano esbozaba un planteo novedoso respecto a la revolución de Mayo. Según Wasserman, Mitre llegó a concebir un sujeto revolucionario cuyos principales rasgos habían madurado en el periodo tardocolonial. A través de ese enfoque las causas de la revolución ya no se explicaban por la crisis de la monarquía española sino por las acciones de un sujeto constituido en una etapa repudiada por la elite rioplatense. En las conclusiones Wasserman reafirma que las representaciones del pasado analizadas a lo largo de su trabajo no constituyeron un antecedente de la historiografía de fin de siglo sino que desarrollaron características propias. Uno de sus principales rasgos fue no haber constituido una auténtica Historia Nacional. ¿Cuáles son las razones que el autor brinda para explicar que el historicismo-romántico en el Río de La Plata se caracterizase por ser un Romanticismo sin historia nacional ? ¿Por qué hubo que esperar hasta la tercera edición de 1876/7 de la Historia de Belgrano de Mitre para que surja un relato de largo aliento sobre la nacionalidad argentina? ¿Por qué esta empresa tuvo éxito cuando ya se había pasado el cuarto de hora del historicismo-romántico rioplatense? Wasserman ensaya dos posibles respuestas. En primer lugar plantea que la no constitución de un orden estatal político-institucional dificultó la tarea. Sin embargo, le otorga más importancia explicativa a la existencia de distintas fuerzas en pugna disputando el carácter que asumiría ese nuevo orden. El autor considera que el problema no era tanto la inexistencia de un Estado que necesitase de relatos históricos para legitimarse a través de una comunidad poseedora de una identidad común, sino la existencia de divergencias reflejadas en diferentes proyectos que pugnaban por la constitución de un nuevo orden sociopolítico. Según ese razonamiento los conflictos del presente impedían tener una mirada unificada del pasado. Ahora bien, a lo largo del libro, el énfasis expositivo de Wasserman estuvo centrado en las grandes coincidencias que los diferentes sectores de la elite rioplatense manifestaron en sus representaciones del pasado. Ese horizonte común iba desde las críticas al periodo indígena y colonial hasta la reivindicación de la revolución y sus legados. Esas representaciones eran compartidas por sectores tan opuestos como los fervientes unitarios y sus opositores rosistas. Si las representaciones del pasado eran similares es difícil entender por qué no estaban dadas las condiciones para construir una historiografía común. Las profundas disputas de la etapa no fueron acompañadas de juicios y visiones del pasado sustancialmente diferentes Más allá de si la respuesta brindada por Wasserman es satisfactoria el trabajo posee innumerables méritos. Entre los más destacados está el rechazo a una mirada teleológica acerca la vida cultural del periodo y el análisis de la misma en sus propios términos y especificidades. El estudio de las características peculiares del historicismo-romántico rioplatense permitió a Wasserman descubrir la originalidad de un historicismo sin historia nacional. Tal vez siga pendiente la explicación de por qué el historicismo en el Río de la Plata incorporó esos rasgos tan originales.

[Horacio R. BUSTINGORRY. “Fabio Wasserman. Entre Clío y la Polis. Conocimiento histórico y representaciones del pasado en el Río de La Plata (1830-1860). Buenos Aires. Editorial Teseo, 2008. 276 páginas” (reseña), in Anuario del Instituto de Historia Argentina (La Plata), nº 10, 2010, pp. 251-254]

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