✍ Ensayos sobre la “Ilustración” argentina [1962]

por Teoría de la historia

content-1“Ensayos sobre la ‘Ilustración’ argentina” es un librito publicado en Paraná en 1962, que tiene varias debilidades. En él, el interés estaba condicionado ideológicamente por esta relación tomada del marxismo, entre clase e ideología, y políticamente también por una preocupación: mostrar los antecedentes progresistas del pensamiento nacional, del llamado entonces “pensamiento de Mayo”. Este libro dio origen a una curiosa anécdota. A través de Agosti, le mandé un ejemplar del libro a Pierre Vilar. En 1962, Reyna Pastor y Haydée Gorostegui fueron a estudiar a París, y cuando lo conocieron a Vilar, tuvieron una discusión en su cátedra, porque ellas sostenían que en el Río de la Plata no había una clase burguesa desarrollada y Vilar sí, y para mostrar la razón de su argumento, Vilar leyó algún texto de mi libro; pero finalmente, creo que ambos no teníamos razón. […] Entonces yo estaba trabajando con Gramsci, y el libro está condicionado por uno de los temas que más le interesaban, los intelectuales. Yo había decidido hacer un estudio de la estructura económica del Río de la Plata, y luego de la “superestructura”. El primero no me animé a publicarlo, salvo un pequeño fragmento aparecido en Cuadernos de Cultura, en el que criticaba la tesis feudal -por lo que recibí fuertes críticas-, y el resto del manuscrito quedó sin editar, y lo perdí después en Bahía Blanca. Este tema de la Ilustración lo abandoné entonces, sin intención de retomarlo, pero otros lo decidieron por mí, ya que es el tema sobre el que más me han pedido trabajos editoriales y universidades. Oscar Terán, para su colección en Puntosur, me pidió algo que entendí debía ser distinto a mis anteriores trabajos sobre el tema, y resultó algo de carácter más polémico, que además recogía algunas conclusiones nuevas. Por entonces, me había dado cuenta de que gran parte de lo que llamamos Ilustración no es tal cosa, sino tendencias reformistas, a veces influidas por ilustrados europeos, pero una cosa distinta, muy peculiar del mundo hispanocolonial. De alguna manera, esto está preparado por lo hecho en el Prólogo a “Pensamiento de la Ilustración”, publicado en Caracas en 1979. Y está presente, aunque poco desarrollado, en el trabajo de Puntosur. Pero lo expongo más claramente en un trabajo posterior, expuesto en una reunión sobre el Bicentenario de la Revolución Francesa, en Santiago de Chile: en realidad la expresión “Ilustración católica” puede ser útil para aproximarse a la peculiaridad de la producción intelectual de España y América, pero no resuelve el problema, pues se trata de tendencias reformistas, del Estado y de la Iglesia, de naturaleza muy distinta. […]¿Desde qué nuevo ámbito teórico está pensado el mismo tema? El circunscribirse a otros aspectos del tema, no implica por sí mismo el abandono de la preocupación por la relación entre movimiento intelectual y estructura social. Sin embargo, lo cierto es que mi pasada adhesión a una teoría no ha sido reemplazada por otro ámbito de certezas. El problema es si se puede trabajar sin un punto de partida claramente diseñado. Para esta pregunta no tengo una respuesta definitiva. Creo que estoy trabajando sobre un residuo fuerte del marxismo y de corrientes afines, pero no tengo decisiones tomadas, ni pretendo hacer un nuevo resumen de doctrina. Para trabajar sobre el origen del Estado en el Río de la Plata, recurro muchas veces a Max Weber, o a politólogos actuales, como Sartori, sin fijarme en su orientación más allá de lo necesario para comprender mejor lo que sostienen. Puede estar ocurriendo también que tenga una vieja alimentación teórica más fuerte de lo que advierto; quizás se trate de una experiencia de trabajo teórico fuerte, que una vez que uno sale de una adhesión ingenua, permite unir las ventajas de esa experiencia a las de haber desatado sus nudos. Si hoy me preguntan si soy materialista o idealista no sabría qué responder. O más bien, no quisiera responder con un acto de fe a una cuestión cuyas complejidades filosóficas y científicas siguen abiertas. La preocupación dominante en la segunda posguerra, explícitamente elaborada en el mismo Gramsci, que muchos compartíamos pero que hoy no me parece sostenible, es que todo ser humano consciente debía perseguir una total coherencia ideológica a partir de una toma de partido doctrinaria.

[José Carlos CHIARAMONTE. “[entrevista]”, in Roy HORA y Javier TRÍMBOLI. Pensar la Argentina. Los historiadores hablan de historia y política. Buenos Aires: El Cielo por Asalto, 1994, pp. 140-141]

Nota bene. El texto que aquí hemos reproducido corresponde a la respuesta que el historiador José Carlos Chiaramonte le diera a una pregunta de Javier Trímboli respecto de la comparación entre dos de sus primeros trabajos sobre la “Ilustración” en el Río de la Plata: “Ensayos sobre la ‘Ilustración’ argentina” (el primer libro que Chiaramonte dio a conocer sobre la cuestión, publicado por la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Litoral en 1962) y “La Ilustración en el Río de la Plata” (Buenos Aires: Puntosur, 1989). En el marco de la pregunta, Trímboli le señala que mientras en el primero intentaba “pensar la especificidad del enciclopedismo argentino a partir de una relación trabada entre clase e ideología, relación que, dicho sea de paso, también está presente en [su trabajo de 1971] Nacionalismo y liberalismo”, en el segundo libro, “este enfoque no está presente”. Finalmente, le pregunta: “Al abandonar o dejar en suspenso esa relación entre clase e ideología como marco para pensar la historia de las ideas, ¿desde qué perspectiva teórica le interesa pensar la historia de las ideas?” (p. 140).

Andrés G. Freijomil