✍ El Estado empresario en la industria argentina. Conformación y crisis [2008]

por Teoría de la historia

belini_c-rougier_m-el_estado_empresarioEl Estado empresario en la industria argentina. Conformación y crisis es un trabajo conjunto de los historiadores Claudio Belini y Marcelo Rougier. Los autores son investigadores de CONICET y han publicado numerosos trabajos sobre historia económica argentina. Según Belini y Rougier, hasta el momento, no se han realizado estudios exhaustivos sobre el desempeño estatal en la industria. Esto se debe a las dificultades propias que presenta el objeto de estudio, ya que no existe certeza respecto del número de empresas en manos del Estado durante el auge de las políticas intervencionistas, en el período de posguerra. La variedad de formatos legales que adoptó la intervención a través de distintos organismos e instancias administrativas, y la participación estatal como accionista significan un problema a la hora de encarar el análisis. Por esa razón, la sistematización de información empírica con gran nivel de detalle que presentan los autores es doblemente valiosa. La génesis del Estado empresario en Argentina es entendida como un proceso histórico directamente relacionado con los proyectos de desarrollo que se sucedieron a lo largo de la historia del país. En distinto modo, los gobiernos de turno se propusieron intervenir sobre la esfera económica y de la sociedad civil a los fines de construir una sociedad “moderna” o “desarrollada”, la cual, más o menos explícitamente, se inspiraba en las sociedades de Europa noroccidental. En esta línea, entonces, en la introducción del libro se realiza un breve repaso por la acción interventora del Estado Nacional durante el modelo agroexportador, el peronismo, las distintas administraciones postperonistas, la última dictadura militar y, brevemente, por los años de la democracia. El cuerpo del trabajo se compone en total de seis artículos divididos en dos partes. La primera fue escrita por Marcelo Belini y consta de tres capítulos. Aquí, básicamente, se analizan los proyectos de intervención directa del Estado en la economía. Primero, se aborda el origen de la Dirección de Fabricaciones Militares, sus objetivos iniciales, la evolución del ente hasta el año 1962 y las principales dificultades por las que atravesó en este período. El autor retoma la propuesta de Manuel Savio, quien fuera el primer director de DFM, según la cual era necesario producir materias primas básicas y armamentos destinados a la defensa militar, así como la exploración y explotación de yacimientos de hierro, azufre, volframio, aluminio, volframio y otros minerales. Luego de la muerte de Savio, según Belini, los objetivos iniciales son dejados de lado por la nueva dirección y la DFM comienza a producir bienes de uso civil, lo cual ocasiona tensiones con la industria privada. En el capítulo también analiza los pormenores de la creación y evolución de las empresas de capital mixto impulsadas por la DFM: Sociedad Mixta de Aceros especiales, SOMICROM, Atanor y SOMISA. En el capítulo siguiente, Belini analiza el desempeño de la Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE) entre 1947 y 1962. Allí, se describe el origen del organismo, ligado al desenlace de la segunda guerra mundial y las empresas de capital alemán que funcionaban en el país antes del conflicto armado, los objetivos del nuevo organismo, su funcionamiento durante el peronismo y luego de la caída de Perón, y la negociación con la República Federal de Alemania en torno a las empresas de “propiedad enemiga” que había nacionalizado el gobierno argentino. Se ordena la información en dos partes: la primera, en los primeros años del ente durante el gobierno peronista, y la segunda que abarca la revolución libertadora y el desarrollismo. El tercer capítulo se titula “Conflicto político, controversia legal e intervención estatal. La nacionalización del Grupo Bemberg, 1948- 1959”. En el mismo se describe el accionar de las estructuras estatales respecto a una serie de empresas vinculadas con este grupo empresario cervecero. El inicio del conflicto entre el Estado y el Grupo Bemberg se remonta a la década del 30, pero fue durante el peronismo que éste pasó a manos estatales. Su traspaso supuso un problema, ya que el funcionamiento de estas empresas significaba un importante número de puestos de trabajo. En el capítulo también se comenta el intento del gobierno peronista de establecer una cooperativa sindical con algunas empresas del grupo. En síntesis, se realiza un repaso por el origen y la evolución temporal del grupo, las circunstancias que llevaron a su nacionalización y la devolución de la propiedad a sus antiguos dueños. Nuevamente, la distinción entre los años peronistas y el período posterior a Perón es clave en la exposición de los hechos. La segunda parte del libro, a cargo de Marcelo Rougier, se compone también de tres capítulos. En el primero, se analiza el proceso de compra de acciones de empresas privadas por parte del Estado en el período que va desde el año 1950 hasta 1976. Según el autor, luego del peronismo, si bien se pretendió disminuir la participación estatal en la economía, por distintas vías, ésta terminó creciendo. Así, a pesar de las ideas liberales o antiintervencionistas de muchos equipos económicos del período, mediante inversores institucionales como el Instituto Mixto de Inversiones Mobiliarias, el Banco Nacional de Desarrollo y la Caja Nacional de Ahorro y Seguro, el Estado obtuvo una importante cantidad de acciones de empresas privadas. Este proceso resultó de las necesidades de financiamiento de las empresas antes que por propia decisión estatal. Aquí también se describen los mecanismos de intervención en el mercado de valores y la relación del Estado con los accionistas privados en distintos subperíodos del intervalo temporal analizado. En el capítulo siguiente Rougier analiza la expansión del Estado empresario en relación a la recesión económica ocurrida durante los años 1962 y 1963. La misma ocasionó que muchas empresas importantes del país experimentaran problemas financieros y productivos. En respuesta, desde el Estado se implementaron distintos mecanismos crediticios e impositivos que buscaban evitar la quiebra. Cronológicamente, el capítulo toma el período 1962-1976. En un primer momento analiza las demandas empresarias hacia el Estado; luego el régimen de “rehabilitación” y sus resultados. Se presta especial atención al caso de SIAM. Finalmente, el último capítulo del libro analiza las formas de privatización o devolución de empresas industriales y paquetes accionarios en posesión del Estado durante el período de Martínez de Hoz frente al Ministerio de Economía. Así, se describen los criterios utilizados para las privatizaciones, la venta de acciones en empresas con participación estatal minoritaria y los resultados obtenidos por esta política en distintos casos. También se analizan algunos casos específicos como el de La Cantábrica y Winco, catalogados por el autor como “enajenación ‘exitosa'”; SIAM y Opalinas Hurlingham, como “enajenación postergada”; y la “venta ‘exitosa’ de paquetes accionarios minoritarios” en los casos de Roque Vassalli y Talleres Adabor. De este modo, se describe y realiza un balance de un proceso que, en dos años, ocasionó que muchas de las empresas que se encontraban en posesión estatal pasaran a manos privadas o se liquidaran. A modo de síntesis, retomando el epílogo del trabajo, puede decirse que la intervención del Estado en la industria, en un principio, fue alentada por las demandas del sector militar e ideas nacionalistas de la primera administración peronista. Sin embargo, gran parte del crecimiento en número de las empresas estatales no fue una consecuencia buscada, sino que responde a circunstancias fortuitas, entre las que se destacan la nacionalización de empresas alemanas luego de la guerra, el conflicto legal con el grupo Bemberg y las demandas empresariales producto de la crisis económica de 1962-1963. El improvisado proceso de creación y absorción de empresas estatales no fue acompañado por la construcción de una burocracia moderna. Según los autores, uno de los principales problemas que enfrentaron los entes estatales fue la falta de autonomía respecto del poder político. De este modo, la inestabilidad del sistema político, con sus marchas y contramarchas producto del cambio de administraciones e ideología de los equipos económicos, impactó negativamente sobre el desempeño de las empresas estatales. Esta falta de previsibilidad también afectó a las empresas de capital privado; ya que el vínculo entre el Estado y el empresariado se caracterizó por su inestabilidad. De este modo, las cambiantes políticas macroeconómicas, fiscales y cambiarias, alentaron conductas especulativas y posibilitaron la transferencia de las pérdidas económicas privadas hacia el Estado.

[Mauricio MOLTÓ. “El Estado empresario en la industria argentina. Conformación y crisis, de Claudio Belini y Marcelo Rougier (2008), Manantial, Buenos Aires” (reseña), in Documentos y aportes en administración pública y gestión estatal (Santa Fe), nº 16, junio de 2011]