✍ Reforma y revolución. La radicalización política del movimiento estudiantil de la UBA, 1943-1966 [2014]

por Teoría de la historia

reforma-y-revolucion-juan-sebastian-califa-22166-MLA20225457070_012015-ONo es una novedad afirmar la importancia del movimiento estudiantil universitario en la Argentina del siglo XX, en sus universidades, en su política y en sus coyunturas fundamentales. Sin embargo, el campo de estudios en cuestión muestra una estructuración reciente; con ineludibles avances en los últimos años pero también importantes vacíos que persisten. En este estado de cosas se inscribe la reciente publicación de Juan Sebastián Califa cuyo tema central es la radicalización política hacia la izquierda del estudiantado reformista. Como versión publicada de la tesis doctoral del autor, la obra cuenta con el mérito de constituirse en el primer abordaje completo y sistemático sobre la historia del movimiento estudiantil reformista de la Universidad de Buenos Aires (UBA) entre los años 1955 y 1966, período mítico de la historia de la universidad argentina. Juan Califa logra, por un lado, actualizar los debates en torno a las características y las transformaciones ideológicas del movimiento estudiantil en dicho período; por otro, llamar la atención sobre las disputas y los límites propios de la llamada “época dorada” de la Universidad. El lugar del movimiento estudiantil involucrado en las transformaciones de la UBA de dicha época, es uno generalmente ignorado que aquí sobresale. Por otra parte, debe destacarse el sólido sustento empírico del trabajo. A lo largo de sus páginas se presentan debates, hipótesis y argumentos en forma consistente, intercalando un minucioso trabajo de análisis de archivos inéditos y de entrevistas a protagonistas de la política universitaria del período. Otro de los logros de esta reciente publicación está dado por la manera en que es tratado el movimiento estudiantil. En el marco de un campo de estudios en construcción, las preguntas relativas a cómo es definido y cómo es abordado dicho sujeto no son menores. Bajo la inspiración de Nicos Poulantzas, se define al movimiento estudiantil como una “categoría social” con relativa autonomía de su pertenencia de clase; esto es, con intereses específicos que lo constituyen como “grupo social”. La tradición ideológica de la Reforma Universitaria así como los espacios de sociabilidad política propios (Centros de Estudiantes y Federaciones), otorgaron a los jóvenes universitarios argentinos una identidad común y un sentido de pertenencia muy fuertes. En consonancia, el análisis de la radicalización del movimiento estudiantil se realiza desde una estrategia metodológica que enfatiza los enfrentamientos sociales que lo tuvieron como protagonista, privilegiando: por un lado, los conflictos sociales y políticos clave de la época; por otro, los propios del espacio universitario expresados muchas veces en sus órganos de cogobierno. Con gran acierto del autor, encontramos en Reforma y Revolución un actor político (el movimiento estudiantil) que interviene simultáneamente en dos campos: el universitario y el político. En cuanto a su contenido, el libro está organizado de forma cronológica en tres partes: a modo de antecedentes, una Primera Parte aborda el período 1943-1955; en una Segunda Parte, tres capítulos organizan la relación entre el reformismo estudiantil y el proceso de “reestructuración” universitaria de los años 1955-1958; una Tercera Parte analiza los años 1959-1966, el proyecto de modernización de la UBA y las posiciones de un reformismo no siempre fortalecido. Los siete capítulos que componen la obra se orientan a demostrar que la radicalización política del movimiento estudiantil fue un proceso gradual que comenzó a fines de los años cincuenta. Y desde aquí se entabla una doble polémica: por un lado, con aquellos trabajos que anclan el proceso de radicalización estudiantil a fines de los años sesenta; por otro, se cuestiona la tesis que supone un progresivo agotamiento o abandono de la Reforma. Frente a ella, este trabajo problematiza el vínculo dado entre reformismo y política revolucionaria para afirmar que ambos son componentes de un mismo proceso de radicalización creciente y gradual que se visualiza a partir de dos “oleadas”. Como hemos dicho, la Primera Parte aborda los años peronistas con el objetivo de comprender cómo se configuró el fuerte antiperonismo de la militancia reformista. Para ello, son reconstruidos los principales acontecimientos políticos que tuvieron a los universitarios como protagonistas así como también las transformaciones y legislaciones universitarias que desarticularon el proyecto reformista. Sin desmerecer la situación política, nacional e internacional, la clave explicativa reside en una política universitaria contraria a la esencia de la Reforma Universitaria: la participación política estudiantil en las Universidades. De aquí se sigue el análisis pormenorizado del mapa político estudiantil, de las corrientes internas que atravesaban a la Federación Universitaria de la UBA (FUBA) y de los métodos de resistencia y oposición que llevó a cabo. Tras el golpe de Estado de 1955, el escenario universitario se encontró marcado por el fuerte protagonismo estudiantil que, en alianza con el sector modernizador de profesores, llevó adelante la “reconstrucción”. Un pasado de “resistencia” legitimó tanto las ocupaciones edilicias de los primeros días como la propuesta de la FUBA de impulsar a José L. Romero al cargo de Rector-Interventor. Califa nos muestra que la ruptura de este escenario comienza en los primeros meses de 1956, a raíz de la sanción del Decreto-Ley 6.043 y el cuestionamiento a varios de sus artículos. Por un lado, los relativos a la composición de los órganos de cogobierno contradecían el reclamo estudiantil de “tripartitos y paritarios”; al tiempo que el artículo nº28 y la posibilidad de crear universidades privadas con títulos habilitantes provocó masivas movilizaciones e importantes renuncias, entre ellas la de José L. Romero. En su reemplazo asumió Alejandro Ceballos, “en nombre de la Revolución Libertadora” y con un proyecto de “renovación limitada”. Para el autor, dichos sucesos reconfiguraron el escenario universitario constituyéndose en factores de radicalización de una fracción del estudiantado reformista. Y esto porque: por un lado, evidenciaron un proyecto de transformación limitada en el cual las demandas estudiantiles no tenían ya un lugar protagónico. Por otro, produjeron una toma de distancia con el gobierno militar marcada por el abandono del acérrimo antiperonismo y seguida del encuentro con la propuesta política de Arturo Frondizi. Desde aquí se comprende cómo el segundo conflicto en torno al artículo n°28 (sucedido en 1958) radicalizó las posturas: definido como un verdadero enfrentamiento social, implicó el desengaño frente al gobierno de Frondizi, un acercamiento a la clase obrera también movilizada y una orientación revolucionaria de las consignas reformistas. He aquí las características de una “primera oleada” de radicalización hacia la izquierda que, si bien tímida, renovó las consignas, alianzas y el programa político del reformismo porteño. Ahora bien, con atino se va a afirmar que si entre los años 1959 y 1962 la radicalización ideológica se profundizó esto no supuso su masividad. Al contrario, estuvo acompañada de un fuerte retroceso electoral en un contexto político represivo. Sucesivos conflictos en torno a la aceptación de subsidios de fundaciones norteamericanas se tradujeron en una suerte de radicalización estudiantil antiimperialista que produjo fuertes críticas al proceso de modernización universitario y un alejamiento del sector de profesores modernizadores, aliados, por ejemplo, en la “Laica o Libre” o incluso en la sanción del Estatuto de la UBA. La “hiperpolitización” y el aislamiento político del reformismo tuvieron como consecuencias la desintegración de la FUBA y el triunfo electoral de los sectores cristianos. En este terreno tuvo lugar la Revolución Cubana que, según Califa, al caer en “terreno fértil” avivó los debates en torno a las vías de cambio radical. A partir del año 1963, y al calor del aumento de las movilizaciones sociales, el reformismo comenzó a revertir su pérdida de hegemonía. Para el autor, las masivas y unitarias luchas por mayor presupuesto universitario, el apoyo al Plan de Lucha de la Confederación General del Trabajo del año 1964 y las protestas contrarias a la invasión norteamericana a Santo Domingo, configuraron un contexto de “extremos”. Es decir, de fuertes enfrentamientos sociales y alza en la lucha de clases producto de la cual diversos actores del arco político se radicalizaron. Califa encuentra en este marco una “segunda oleada” de radicalización que acentuó el surco trazado hacia fines de la década de 1950. Esta segunda “oleada” se caracterizó por el engrose de las filas militantes, por la creación de nuevas agrupaciones y tendencias estudiantiles, como también por transformar a los grupos de filiación cristiana. Luego, sucedido el golpe de Estado del año 1966, las Universidades nacionales (y en particular la UBA) se constituyeron en objeto de represión, al tiempo que un estudiantado radicalizado protagonizó la resistencia y la defensa del legado reformista más activa y radicalizada. En las conclusiones, Juan Califa retoma las hipótesis y los debates esbozados a lo largo del trabajo. Como se dijo, la elección del período histórico es uno de ellos. Apuntando la necesidad de entender la radicalización política como un proceso de largo plazo, y no como un hecho emergente de los años setenta, el autor retrotrae la investigación una década para precisar sus orígenes y dar con las características de lo que denomina una etapa “primigenia” y poco explorada, que “si bien menos espectacular no por ello menos decisiva”. Reforma y Revolución nos muestra con claridad y rigurosidad que el proceso de radicalización estudiantil hacia la izquierda se inicia “tempranamente”, esto es, a fines de los años cincuenta. De esta última afirmación se sigue un segundo nudo de debates que remite a la dinámica y los atributos propios de la radicalización “temprana”. En principio, Califa descarta las características asignadas a la radicalización propia de los años setenta, la masividad y la violencia política. El concepto de radicalización intenta ser repensado, y aunque no se encuentra en el libro una definición fuerte, algo puede concluirse: la radicalización de los años cincuenta/sesenta es inexplicable sin el ascenso de las luchas sociales y la renovación ideológica de la izquierda. Por otro lado, y si bien el contexto social y político de la época es bien atendido, encontramos una mención quizás escasa a otros actores con los cuales el estudiantado interactuó en aquel contexto de movilizaciones. Entre ellos, las fracciones intelectuales denominadas de la “nueva izquierda” o los partidos políticos y nuevas organizaciones de izquierda: ¿qué debates y procesos atravesaron simultáneamente a estos actores? ¿La radicalización no fue uno de ellos? ¿Además de aquellas luchas compartidas, no hubo aquí intercambios de ideas, de “agendas” e influencias mutuas? Más que ausencias aparecen en Reforma y Revolución nuevos y futuros interrogantes. En fin y de aquí en más, un estudio insoslayable para la reconstrucción de la historia del estudiantado y la política de nuestro pasado reciente.

[Nayla PIS DIEZ. “Reformismo, Revolución y Socialismo: aportes y debates sobre la (temprana) radicalización de los jóvenes universitarios entre 1955 y 1966” (reseña), in Sociohistórica (La Plata), nº 34, 2014]