✍ Problemas del europeísmo en Argentina [1964]

por Teoría de la historia

problemas-del-europeismo-en-argentina-jc-chiaramonte-860401-MLA20308355416_052015-OJosé Carlos Chiaramonte, ex-profesor de la cátedra de Historia del Pensamiento y la Cultura Argentina, en la Facultad que edita este libro, incluye en él varios trabajos orientados al estudio, fundamentalmente, de la recepción de las ideas de la Ilustración en el Río de la Plata y la formación de la conciencia nacional argentina. Antes de este libro, había publicado, en el mismo orden de ideas, Ensayos sobre la Ilustración Argentina y, recientemente, la importante Biblioteca Ayacucho de Caracas, ha publicado Pensamiento de la Ilustración. Economía y sociedad iberoamericana en el siglo XVIII. En el libro que comentamos, se incluyen tres trabajos, que analizan el siglo XIX en la línea apuntada: ideas sobre la influencia de las ideas europeas en Argentina, análisis sobre los efectos de la revolución industrial en Argentina y América Latina y la presencia de los economistas italianos del setecientos en el Río de la Plata. Este último estudio, por llamar la atención sobre un aspecto nuevo en el análisis del problema, merece destacarse en el libro de Chiaramonte. El pensamiento de la ilustración es acogido en Argentina en los años finales del setecientos y principios del ochocientos y se entronca con la culminación del proceso de independencia. El Río de la Plata, como otras regiones de la América española, durante muchos años, aparece como una región periférica “tan menospreciado por su falta de estímulos para las áureas quimeras de los primeros tiempos de la empresa conquistadora y colonizadora”. Sin embargo, un grupo de criollos se politizan dentro de las ideas ilustradas y logran fonnular todo un programa que sirve de pilar para el movimiento de independencia, aunque, como en toda la región, se vieron imposibilitados de transformar su estructura económica y social. Sin embargo, “el hecho de haber conformado la ideología de los criollos que prepararon y dirigieron el movimiento por la independencia, y que encabezaron, también las primeras etapas de la vida del nuevo país, diole al pensamiento iluminista argentino un poder y una vigencia real sobre la sociedad que no alcanzara el de España”. El autor analiza un elemento novedoso en el estudio de las ideas de este período: la presencia de los economistas del siglo XVIII italiano en el Río de la Plata. Dentro del conjunto de autores que circulaban en la colonia, aparecen varios economistas italianos también en las bibliotecas rioplatenses, que Guillermo Furlong ha catalogado (Bibliotecas argentinas durante la dominación hispánica, Buenos Aires, Huarpes, 1944). Por ejemplo, en la del obispo de Buenos Aires, Azamor y Ramírez, se contaban “los tomos del Filanguieri” junto a los conocidos enciclopedistas y otros de la época. También se han encontrado las Lecciones de Comercio de Genovesi -tres tomos en cuarto- en la traducción de Villava, en una biblioteca de Córdoba, y el conocido libro de Becaria, De los deloits y las penas. Ricardo Levene ha también insistido sobre la presencia de Filanguieri en el Río de la Plata, al extremo, afirma, que “Villava y Mariano Moreno no parecían conocer a Montesquieu sino a través de Filanguieri”, quien afirma Chiaramonte llegó a “constituir, en el curso del proceso pre y postrevolucionario, uno de los tres o cuatro autores de más peso entre los criollos”. El economista Genovesi tiene influencia no sólo por sus estudios en esta disciplina, sino también en otros campos: el canónigo Luis José Chorroarín, por ejemplo, dicta un curso de lógica en el Colegio de San Carlos, en el cual se nota la influencia de este autor, junto a la de Condillac, por quien en América se introducen las ideas de John Locke. También por otros profesores y en el Redactor del Congreso Nacional -periódico oficial de la Cámara- se invoca su autoridad. Así pues Genovesi y Galiani aparecen claramente influyendo al grupo que se nuclea alrededor de Manuel Belgrano, y que preparó el clima intelectual para el movimiento de independencia “proponiéndose soluciones según las sugerencias neo-mercantilistas, fisiocráticas o smithianas”. En el caso de Belgrano, se puede pensar que su ascendencia italiana lo hacía propenso a conocer y recibir la influencia del pensamiento del setecientos, lo que se transparenta claramente en su dominio del idioma y su permanente interés, manifestado desde Salamanca en cartas a su padre, de viajar por Italia, antes de regresar como secretario del Consulado de Comercio, institución de los ilustrados en busca de promover reformas económicas. En dos documentos de finales del diez y ocho rioplatense se ve claramente esta influencia, la Representación de los labradores, de 1773 y el Memorial de los hacendados, del año siguiente. La primera, publicada por la Revista de Buenos Aires, Tomo XVII, 1868, con el nombre completo de “Los Labradores de Buenos Aires piden que no se impida en aquella provincia la extracción de sus frutos, ordenando que se circule y mande guardar la Real Pragmática del 11 de julio de 1769 para remedio de los males y perjuicios que representan”, recoge una influencia clara del Genovesi. La tesis central se basa en la argumentación de que la agricultura es la actividad preeminente y, de este concepto, los agricultores del Plata sacan conclusiones en favor de la libertad de comercio de granos, que es el objetivo central del documento, y se ataca la política del estanco de granos, la política de abastos del Cabildo de Buenos Aires, que aplicaba una típica política mercantilista, que trataba de impedir la carestía y el hambre, mediante restricciones a la producción y comercio del trigo. También el escrito “está abundantemente sazonado con expresiones de neto sabor dieciochesco. El utilitarismo moral, la reivindicación del afán de lucro, el interés material de los hombres, se une a significativos ataques a la stet ‘ociosidad’ y al ‘fantasimo'”. Chiaramonte coteja la Representación con las Lezioni de Genovesi, y encuentra casi una traducción literal en muchos de sus párrafos más significativos, “la Representación sigue, paso a paso, el capítulo de Genovesi (capítulo XVIII de la primera parte) con la sola supresión de algún párrafo accesorio y el cambio de una referencia local italiana por otra rioplatense”. Belgrano confiesa que, además de los dos autores italianos, sus preferidos son Campomanes, Jovellanos, Quesnay y Adam Smith. Aquí aparece un eclecticismo en los ilustrados americanos. Así usan a muchas autoridades europeas, “autores a veces en posiciones distantes como algunos de los citados se utilizan indistintamente como voceros del pensamiento común del siglo xvm para luchar contra los resabios del feudalismo en la vida colonial”. Así subraya Chiaramonte, “La conjunción de Ustáritz y Foronda, de Galiani y Mirabeau, de todos ellos y Adam Smith, es posible en estos criollos porque su adhesión es limitada y de carácter general, tanto por su persistente ecleticismo que está en la base de su formación. doctrinaria, como por un cierto distanciamiento de las condiciones concretas en las que surgieron aquellos economistas”. La influencia de estos italianos y españoles es más acentuada en los pnmeros momentos del proceso ilustrado, antes de que el movimiento por la independencia radicalizara sus posiciones. También la influencia de Genovesi se rastrea en otros de los hombres del Río de la Plata, Mariano Moreno, autor de la Representación de los hacendados de 1809, que tuvo mucha repercusión fuera y dentro del virreinato, y aún más la de Filanguieri, que se usa muy libremente en el documento. En efecto, este otro italiano. superó en influencia después de 1810 a los otros, sobre todo en “aquello que tanto desveló al país durante los cruentos años de las luchas civiles: la organización constitucional y la elaboración de una legislación moderna”. Así pues, se prueba una influencia clara en Argentina del pensamiento italiano del setecientos; se reafirma la influencia europea en la formación intelectual del Río de la Plata; la relación entre los españoles y los napolitanos, seguramente facilitó el tránsito de sus ideas para América; y se rescata la función que el neomercantilismo de Genovesi tiene en la crítica a la sociedad colonial en Argentina; que en el momento de la independencia recoge otra influencia italiano representativa, la de Filanguieri. El estudio de Chiaramonte enriquece el estudio de los últimos años de la vida colonial americana, fijando una nueva fuente, usualmente no reconocida, la italiana. Esta influencia, en efecto, fue también percibida en otras regiones, -el reino de Guatemala, por ejemplo, en los escritos de José Del Valle- cuyo estudio está aún por hacerse. Los trabajos de Chiaramonte abren camino en esta perspectiva, y enriquecen la interpretación completa de la formación cultural hispanoamericana.

[Jorge Mario GARCÍA LAGUARDIA. “Chiaramonte, José Carlos. Problemas del europeísmo en Argentina, Entre Ríos, Argentina: Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional del Litoral, s. f., 91 pp.”, in Boletín mexicano de derecho comparado, nº 38, mayo-agosto de 1980, pp. 504-507]