✍ La desintegración de la economía colonial. Comercio y moneda en el interior del espacio colonial (1800-1860) [2003]

por Teoría de la historia

41DVS87VCHLTradicionalmente, la historiografía argentina dividió sus campos de estudio desde una temporalidad básicamente asociada a los procesos políticos. Una suerte de líneas demarcatorias o límites bastante impermeables, separaban a quienes hacían historia colonial de quienes se ocupaban del período independiente o de construcción y consolidación del estado nacional. Esta separación puede apreciarse claramente sólo con mirar atentamente las mesas y simposios de las principales reuniones científicas que han reunido a los historiadores argentinos desde 1985. Si bien esta etapa fue importante, pues significó una suerte de refundación de una nueva historia después de los años oscuros de la dictadura, transcurridos ya casi veinte años de las primeras Jornadas Interescuelas de Historia, ha comenzado a manifestarse, frente a esta forma de plantear las problemáticas, cierta incomodidad. El tema siempre difícil de las transiciones apareció poco a poco en las discusiones, y con ello, la necesidad de abrir una nueva agenda de investigación y, con ella, de tender puentes de diálogo entre esos períodos, arbitrariamente devenidos en cotos cerrados. El libro editado por Alejandra Irigoin y Roberto Schmit es un intento notable de comenzar a llenar ese vacío, especialmente si pensamos que no se ocupa sólo del escabroso tema de la transición de la colonia al periodo independiente, sino que además lo hace desde la historia económica, rompiendo doblemente los atenazamientos anteriores: el de una temporalidad violentamente compartimentada y el de una historia política pergeñada bajo la influencia de un paradigma que tenía al estado-nación como punto de llegada forzosamente necesario. En el prólogo, José C. Chiaramonte sitúa la historia económica en una larga tradición historiográfica argentina fundada con Ricardo Levene y Juan Álvarez. Señala acertadamente la riqueza del texto que desde una polifonía problemática y espacial (ya que los trabajos cubren en términos generales, las jurisdicciones del antiguo Virreinato del Río de la Plata y de la Capitanía General de Chile), se ocupa de la economía monetaria, de las estrategias fiscales y comerciales, de los alcances del mercado y de las formas de crédito en el –por todo lo dicho– poco ortodoxo período que corre entre 1800 y 1860, resultando una imagen compleja de las sociedades bajo estudio. En la introducción, los editores expresan la compartida certeza de lanzar a la arena una nueva agenda de problemas a investigar, que rompa con los viejos preceptos y que genere una visión no simplificada del proceso de desintegración del sistema colonial, sin ataduras a los procesos políticos asociados al estado-nación o a la cuestión litoral. La presunta emergencia de una nueva matriz económica “nacional” tras la desintegración del sistema colonial, las contingencias de eje Potosí-Buenos Aires, las características de las nuevas relaciones económicas internacionales, así como la divulgada y aseverada “escasez monetaria” del periodo, se ponen en discusión. El artículo de Guillermo Mira y Alicia Gil Lázaro “Minería, comercio y moneda en un periodo de transición. Potosí, la crisis colonial y las bases del crecimiento económico del Río de la Plata después de la independencia” impulsa el análisis hacia tres ejes centrales: indagar las condiciones que permitieron el paso –que ellos consideran existoso– “de la plata al cuero y la carne salada”, la emergencia de una “clase dirigente” en Buenos Aires en torno a 1820 y el papel que cupo a Potosí en el periodo poco explotado de la post-independencia. Discuten y amplían los aportes de la historia económica clásica sobre esta suerte de médula del sistema colonial que fue el eje Potosí-Buenos Aires. Ciertas afirmaciones de Enrique Tandeter sobre la intensidad de los lazos mercantiles entre el Alto Perú, el Bajo Perú y Buenos Aires así como los alcances y la profundidad de la crisis minera del 1802-1805, y de la posterior debacle de la minería post-revolucionaria son fuertemente discutidas. Desde una mirada más cualitativa, incorporando el análisis del archivo privado de una familia de grandes comerciantes coloniales que transitan exitosamente el paso revolucionario, se ponen en discusión aquellas cuestiones y otras vinculadas al mismo proceso revolucionario en Buenos Aires. Aunque de un modo abierto, los autores concluyen que la relación Alto Perú-Buenos Aires fue la de más peso en las relaciones mercantiles, y que si la crisis de la minería en el periodo 1801-1811 es innegable, no hay que descuidar el camino de “salvación individual” que supieron poner en marcha los “azogueros” potosinos. De la misma manera, el estudio de la familia Anchorena revela la complejidad del fenómeno revolucionario mirado desde las respuestas de la élite mercantil porteña y de las estrategias puestas en marcha para lograr reinsertarse en un nuevo contexto. El texto de Alejandra Irigoin “La fabricación de moneda en Buenos Aires y Potosí y la transformación de la economía colonial en el Río de la Plata (1820-1860)”, retoma los postulados de la introducción, manifestando la necesidad de abrir una nueva agenda de investigación que permita la reconstitución del espacio económico post-colonial. Lo interesante de la propuesta no sólo se centra en su tema de investigación, sino en la integración de las aportaciones de la historiografía boliviana con los planteos de la argentina. La autora se hace una serie de preguntas que complejizan la frecuente y difundida afirmación acerca de la escasez de metálico por la interrupción del flujo altoperuano. Para ello desnegativiza esta afirmación, indaga en otros factores como la influencia de la guerra en la demanda de bienes y hombres, planteando si en realidad esa escasez no manifestaría en realidad un aumento de la mercantilización. Un análisis minucioso y respaldado por un corpus documental y bibliográfico muy amplio sustenta la reconstrucción de las políticas monetarias en las dos puntas del eje articulador colonial, examinando las vicisitudes de la moneda metálica boliviana, especialmente la conocida como “feble” y las del papel moneda de Buenos Aires y verificando la notable presencia de la primera en el espacio rioplatense, el sur peruano y Chile. “Comercio. Diversificación económica y formación de mercados en una economía en transición: Chile en el siglo XIX”, de Eduardo Cavieres, se plantea desentrañar el proceso por el cual la economía chilena post independiente se expandió notablemente y con mayor tranquilidad que su par trasandina. Desde un contexto diferente, el autor ahonda en las vinculaciones de este éxito con las actitudes y posicionamientos del sector político chileno al que define como proteccionista desde la doctrina pero liberal en términos prácticos. El autor considera que fue desde esta práctica que se ganaron las primeras partidas al apostar al Pacífico (sin dejar de atraer los beneficios del librecambio atlántico) neutralizando la presencia peruana y boliviana, pero también a través de una política que permitió la fuerte presencia de comerciantes extranjeros e importantes Casas de Consignación, rápidamente instaladas en Valparaíso. Presenta una rica mirada sobre la presencia británica y su articulación tanto en el mercado interno como externo. A partir de las noticias publicadas en periódicos ingleses, Cavieres va más allá del tipo de relaciones mercantiles que estas empresas establecieron, oteando en su organización y sus estrategias de mercado hasta los albores del siglo XX. Más ceñida a la metodología de una historia económica estricta, Viviana Conti introduce al lector en el tema de “Circuitos mercantiles, medios de pago y estrategias en Salta y Jujuy (1820-1852)”. Después de una clara presentación de los alcances y límites de las fuentes con las que trabaja, las cuales por ser de origen fiscal limitan su análisis al plano de la circulación legal, explica los motivos que la llevaron a la elección de ciertos años (1830, 1841 y 1850), entre ellos la ausencia de guerras entre los estados actuantes, la existencia de la documentación necesaria y el hecho de que no fueran periodos de bloqueos internacionales. Luego de estas prevenciones metodológicas, la autora se adentra en la compleja tarea de reconstruir la nueva trama de relaciones mercantiles en las que se insertaron estas dos provincias argentinas. El trabajo demuestra la intensa relación que volvió a unir a esta región con el espacio boliviano en el periodo elegido así como la preferencia por el cercano puerto de Valparaíso en desmedro del lejano Buenos Aires, respondiendo a un proceso de reacomodamiento mercantil que transformó las relaciones de Salta y Jujuy respecto de las que tenía con los antiguos espacios coloniales, proceso en el que por lo menos para el periodo 1840-1870, la vinculación con el Atlántico fue débil. Un texto especialmente diferente es el que presentan Esteban Nicolini y Carlos Federico Scrimini en relación a la “Situación monetaria en Tucumán (1825-1853)”. Los autores se proponen demostrar que ciertas afirmaciones de Giménez Zapiola y Emilio Mitre que habrían caracterizado a Tucumán como un lugar de alta concentración monetaria en el periodo post-independiente, son poco certeras. Para ello se valen de dos herramientas: por una parte el movimiento de los precios –cuya tendencia es a la baja, lo cual no sería compatible con una acumulación monetaria importante– y por el otro, la aplicación de elementos de cálculo derivados de “La identidad de la teoría cuantitativa del dinero”. Luego de este análisis por momentos un tanto meandroso y dificultoso para la lectura –ya que se incorporan fórmulas que no siempre se explican claramente– los autores plantean, de manera provisional, conclusiones opuestas a las que llegaron los autores antes citados, aunque dejando muchas preguntas sin responder. El trabajo de Carlos Sempat Assadourian y Silvia Palomeque “Las relaciones mercantiles de Córdoba (1800-1830). Desarticulación y desmonetización del mercado interno colonial en el nacimiento del espacio económico nacional” presenta algunas peculiaridades respecto del resto de los artículos. Por una parte, es el único que trabaja estrictamente el periodo de transición y lo hace desde una perspectiva comparativa. Por otra parte, su lectura transparenta la magnitud y la solvencia de un trabajo de investigación que tiene sobre sus espaldas tres décadas de trayectoria. En una tarea casi titánica, los autores logran reconstruir una continuidad en las series de información, con fuentes heterogéneas y con todos los inconvenientes que significa abordar registros fiscales de diferente cuño y con guerras y conflictos políticos de por medio. No obstante esos inconvenientes y con la incorporación de un cierto corpus documental original como los informes del Telégrafo Mercantil o del Semanario de Industria, Comercio y Agricultura, el minucioso análisis de la balanza comercial de cada una de las regiones con las que Córdoba mantuvo relaciones mercantiles (Alto y Bajo Perú, Buenos Aires, el Litoral y Paraguay, Chile y los circuitos marítimos del Océano Pacífico, San Juan, La Rioja y Mendoza, Catamarca, las provincias del norte), antes y después del quiebre revolucionario, nos muestran un panorama complejo pero sumamente contundente en sus conclusiones, de los cambios y de la orientación atlántica que la economía cordobesa tomará en la etapa nacional. El artículo de Miguel Ángel Rosal “Flujos comerciales e integración económica del espacio rioplatense hacia el final del periodo rosista”, estudia puntualmente la composición de estos flujos desde el interior hacia Buenos Aires, a partir de fuentes fiscales y considerando las regiones Litoral, Central y Cuyo en dos bienios (1842-1844 y 1848-1850) durante los cuales no hubo bloqueos al puerto de Buenos Aires. Sus conclusiones, que apuntan a reforzar el creciente vínculo que une al Litoral ganadero con Buenos Aires en desmedro de las otras regiones, y el pujante desarrollo de Entre Ríos dentro de aquél, lo acercan al texto que presenta Roberto Schmit “Enlaces conflictivos: comercio, fiscalidad y medios de pago en Entre Ríos durante la primera mitad del siglo XIX”. En éste, Schmit se adentra en la problemática de la economía entrerriana, enfocando su análisis no solamente hacia la dinámica de los flujos mercantiles, sino también y fundamentalmente hacia la evolución de las finanzas públicas, los medios de pago y el valor de las monedas, lo cual le permite avanzar en la comprensión de aspectos como la rentabilidad y los márgenes de acumulación que tuvo el erario público provincial de Entre Ríos durante la primera mitad del siglo XIX. Con una articulación muy fluida entre procesos políticos y económicos, una temporalidad minuciosa y la fructífera incorporación de correspondencia entre comerciantes, el autor logra una pintura rica y compleja de la realidad entrerriana del periodo. La compilación se cierra con un texto de Beatriz Bragoni sobre “Condiciones y estímulos en la recuperación de una economía regional. Prácticas mercantiles e instituciones empresariales en Mendoza (1820-1880)”. La autora indaga el proceso global de la economía mendocina en ese periodo partiendo de un importante cuerpo bibliográfico respecto de la crisis de la vitivinicultura cuyana desde el tiempo de las reformas borbónicas. Desde una mirada más atenta, y apuntando hacia la complejidad de los fenómenos verificados en la etapa post-revolucionaria, Bragoni analiza la dirección y composición de los flujos mercantiles hacia Chile y Buenos Aires considerando factores político-institucionales especialmente en cuestiones arancelarias, crediticias y monetarias. En la segunda parte del artículo, estas problemáticas son miradas y enriquecidas a través de un caso extraordinariamente rico por la documentación que lo sustenta y por el tratamiento que la autora da a la dinámica y estrategias empresariales de la familia González. A partir de ese cristal, el campo económico se abre positivamente hacia el social, desnudando la incidencia de la trama vincular en la acción empresarial. Este libro surgió como positiva secuela de la realización de unas jornadas de discusión y, por tanto, constituye una producción colectiva. Una y otra característica le otorgan un tinte peculiar. Por un lado, el conjunto diseña un mapa complejo de situaciones sociales y económicas en los antiguos territorios coloniales, sumidos en profundos y hasta violentos procesos de cambio. Por el otro, expresa ciertos posicionamientos que parecen coincidir en los distintos autores, comienza a cerrar algunas de las preguntas bastante difíciles de contestar que han quedado formuladas y, al mismo tiempo, deja las puertas abiertas hacia una segunda parte de la obra. El mosaico de espacios estudiados, las perspectivas teóricas diferentes así como metodologías no necesariamente homogéneas entre los diferentes trabajos, dejan la incierta pero también saludablemente positiva sensación de que todavía hay mucho por hacer en este campo. Coincidiendo con el cierre de Jorge Gelman “…lo más auspicioso de esta reunión es que demuestra que hay buenos caminantes para recorrer ese sendero.”

[Griselda TARRAGÓ. “María Alejandra Irigoin y Roberto Schmidt, (ed.), La desintegración de la economía colonial. Comercio, moneda en el interior del espacio colonial (1800-1860), Buenos Aires, Biblos, 2003”, in Nuevo Mundo Mundos Nuevos (París), 2 de febrero de 2005]

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