➻ Eduardo Arcila Farías [1912-1996]

por Teoría de la historia

arcila_farias_eduardoUn historiador que se desempeñaba como alto funcionario del Archivo Nacional, en Caracas, a la altura de 1936 resolvió organizar los papeles a su cargo. Los documentos cuyo contenido carecía de relación inmediata con sucesos políticos y castrenses, con genealogías, con la iglesia y la administración civil, comenzaron entonces a amontonarse con el objeto de trasladarlos más tarde al desván. Antes de la mudanza, el celoso vigilante de la memoria colectiva escribió sobre los legajos apilados: “material económico, sin valor para la historia”. La anécdota no refleja una postura insólita del aludido personaje. Seguramente traduce el parecer de la mayoría de los mvesngadores consagrados, segun se desprende de la orientación que predomina en la historiografía de la tercera década de nuestro siglo a escala continental. Ahora, después de cincuenta años, la situación ha cambiado al punto de tener Venezuela y América Latina una sólida escuela de especialistas en historia económica cuya obra posee trascendencia universal. De la preferencia por los asuntos del Estado y del gobierno, o por la crónica de los linajes ilustres, se ha profundizado en el examen de todas las facetas de la producción y distribución de la riqueza a través de los tiempos, para fabricar una lectura más redonda y valedera del pasado. En la fragua de esa corriente destaca el aporte del autor a quien se rinde reconocimiento en este volumen: Eduardo Arcila Farías. Es un libro “de novedad considerable y plausible”, escribió don Rafael Altamira en 1946 sobre la primera obra que publicaba como historiador Eduardo Arcila liarías: Economía Colonial de Venezuela, fruto de sus primeras investigaciones en Caracas y de su formación profesional en El Colegio de México. Se trataba, según el letrado español, de un rastreo cuya meta no era el conocimiento del régimen temporal y espiritual de los países colonizados, sino el análisis de los asuntos financieros que todo imperio trae entre manos. En consecuencia era un trabajo excepcional, “ante la escasez de escritos de esta clase”. Pero no sólo importa la obra por su objeto inmediato, o por la ausencia de estudios semejantes. Por otras cualidades la estimamos hoy como pionera. Aparte de ser la primera que se ocupa de historiar en términos panorámicos y con método científico la vida material de un país latinoamericano durante un lapso claramente delimitado, significa la introducción del moderno auxilio de las estad ísticas como herramienta para la comprensión del fenómeno, la vinculación del proceso a la vida de los grupos sociales en los que repercute y la apertura de temas susceptibles de estudio particular en el futuro. Después de la edición del estudio panorámico sobre Venezuela colonical, se dedica al descubrimiento de los aspec tos que había esbozado en el libro de iniciación. El corolario será una serie de producciones de carácter monográfico, gracias a las cuales se aprehenden los detalles y las coyunturas del suceso mayor. Dentro del marco de esta orientación, destacan dos textos fundamentales: El comercio entre Venezuela y México y El Régimen de la Encomienda en Venezuela. Perfila el primero el modelo que permitía la metrópoli para la distribución de los bienes y los productos, echando por tierra la antigua versión en torno a la incomunicación de las colonias españolas. Allí el lector perspicaz puede encontrar la raíz de la integración latinoamericana, entendida como reactivo del intercambio mercantil. Tal intercambio servirá de fundamento a la colaboración poI ítica durante la independencia y a posteriores proyectos de con federación y unidad continentales. l lasta la publicación del segundo, numerosos dislates y confusiones corrían en torno al papel de una de las instituciones esenciales dentro de la política de asentamiento, poblamiento, privilegios y control territorial orquestada por la corona en ultramar. Por consiguiente, el- libro se convierte en obligada referencia para quienes abordan el estudio de la tenencia de la tierra en el resto de los países latinoamericanos y en la misma España. Sin duda, uno de los frutos relevantes de nuestra historiografía contemporánea. A las obras mayores, siguen diversos aportes de entidad sobre la historia de la econorn ía nacional. Sobresalen dos publicaciones sobre el Real Consulado de Caracas, institución poco considerada por los estudiosos; una investigación sobre el Estanco del Tabaco en la colonia y en la república; y la Historia de la Ingeniería en Venezuela, primer escrito orgánico que se da a la estampa sobre esta disciplina en lengua española. Pero la preocupación de Arcila Farías no se encierra en los confines del país. Paralelamente se introduce en el conocimiento de fenómenos latinoamericanos, cuyo tratamiento aborda desde la óptica de la historia dc las ideas. Su punto de partida en esta parcela es el examen de las reformas borbónicas del siglo XVIII en la Nueva España, tratadas en un volumen de gran éxito editorial: El siglo ilustrado en América. Análisis general de los cambios introducidos en la planificación de la economía novohispana a partir del reinado de Felipe V, constituye el prefacio para trabajos concretos sobre pensadores antiguos y modernos de España y América: el real cronista Antonio de León Pinelo, José del Campillo y Cossío, Bernardo Ward y el ilustre peruana Baquíjano y Carrillo. En 1966, la Universidad Central de Venezuela le confirió el Doctorado Honoris Causa. Sin embargo, la elevada distinción no se dcbía solo al hecho de escribir el recipendiario libros importantes. El homenaje tradujo un cumplido reconocimiento a su labor docente en la Escuela de Historia; así como a su oficio de dirección y planificación de investigaciones en el Instituto de Estudios Hispanoamericanos de la Facultad de Humanidades y Educación, a cuyo frente permaneció entre 1958 y 1980. Otras universidades nacionales, especialmente la Universidad de Los Andes y la Universidad Santa María, lo contaron entonces entre su cuerpo docente temporal. Centros fundamentales de la enseñanza en América Latina; como El Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Puerto Rico, la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Tunja, lo han invitado como asesor o como académico visitante. Catedrático en las universidades españolas de Madrid y Sevilla; Visiting Sholar en Columbia Universiry: Visiting Professor en Princeton University, Vale University, Bastan University, Cornell University, Plattsbourg University, profesor fundador de la Cátedra de Estudios Latinoamericanos de la Hebrew University, en Jerusalem…, son estaciones que reflejan su itinerario en la docencia superior. Eduardo Arcila Farías nació en 1912 y ahora disfruta de su calidad de jubilado universitario. Una peculiar jubilación, a decir verdad. Todos los días acude a su modesta oficina para dirigir un ambicioso proyecto de investigación sobre Hacienda Pública Colonial de Venezuela, basada en documentación primaria, recogida en el Archivo General de Indias, en Sevilla, que data del 1529. De acuerdo con el juicio de los especialistas, los cuatro volúmenes que ha publicado ya sobre el asunto, inician un camino inédito, lleno de perspectivas para los estudios de historia económica. Woodrow Borah, Profesor Jubilado de la Universidad de California, en Berkely, autor de los famosos estudios sobre la población prehispánica en América, escribe sobre esta obra de Arcila Farías: “Este tomo (el primero de la Hacienda Pública Colonial de Venezuela) es una joya como toda la serie, y no cabe duda que los cuatro tomos constituyen una fuente indispensable, no sólo para la historia colonial de Venezuela, pero a la vez para toda la historia económica de América”. Lo mismo que hizo, pues, de joven, cuando los materiales de su interés estaban destinados al desván de los repositorios, lo reitera en términos de excelencia en el capítulo del “retiro”. Extraordinaria manera de dedicarse al oficio de historiador. El homenaje colectivo que ahora se ofrece a la trayectoria de maestro, coincide con un severo trastorno de la historiografía en su parte más sensible. Hoy, debido al influjo de procedimientos y técnicas provenientes de otras ciencias sociales, la reconstrucción del pasado pasa por una preocupante distorsión. La recepción de posturas teóricas y orientaciones de trabajo producidas por la Sociología, la Economía, la Psicología y la Politología, ha adquirido desmesurada fortuna entre la gente de nuestro oficio, hasta el punto de generar una perniciosa deformación del sentido de la profesión y el abandono de las operaciones básicas del método histórico. La consecuencia es lamentable: generalizaciones endebles, discursos saturados de clisés, episodios estáticos e impersonales de la vida humana, explicaciones ubicuas para los fenómenos… Lo contrario de cuanto escriben los historiadores cabales como Eduardo Arcila Farías, a cuya lectura remitimos como lenitivo para la salud del oficio y a quien saludamos respetuosamente en el pórtico de este libro-homenaje, por su seriedad, su solvencia, su erudición y su constancia. También por las excelencias de su prosa, desde luego, y por cuanto le adeudamos quienes fuimos sus discípulos en el aula y en los archivos.

[Elías PINO ITURRIETA. “Aproximación a la obra de Eduardo Arcila Farías”, in 12 ensayos de historia. Libro Homenajes a Eduardo Arcila Farías. Caracas: Academia de Ciencias Económicas, 1986, pp. 11-17]

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