✍ Las 12 sibilas de la Parroquia de San Pedro G. Telmo [2005]

por Teoría de la historia

12 sibilas (130 x 179)Cuatro artistas, un químico, 280.000 pesos y seis meses fueron suficientes para devolver “con vida” las imágenes de doce mujeres que, según la tradición europea, profetizaron la venida de Jesucristo y que, después de casi dos siglos y medio, se desdibujaban en la sacristía de San Pedro Telmo, uno de los más antiguos templos porteños. Las doce sibilas de San Telmo, una de las series más importantes de la pintura colonial hispanoamericana, fue restaurada por el recientemente creado Centro de Producción e Investigación en Restauración y Conservación Artística de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) -en el que funciona el taller Tarea, fundado por la Fundación Antorchas-, y será expuesta desde el 2 de agosto hasta el 8 de septiembre en el Museo Nacional de Arte Decorativo. Los cuadros de las doce sacerdotisas estuvieron colgados en la sacristía de la iglesia San Pedro Telmo desde que llegaron al Río de la Plata, a finales del siglo XVIII. En noviembre último fueron descolgados por los restauradores de la Unsam, por iniciativa de Héctor Schenone, experto en arte colonial hispanoamericano y asesor del taller Tarea, y en septiembre volverán a San Telmo con el brillo y esplendor que tenían hace doscientos años. Las doce pinturas muestran las figuras de cada una de las sibilas, todas tan elegantes como misteriosas, que sostienen un óvalo de flores dentro del cual se ve la escena de la vida de Jesús profetizada por esa pitonisa y, en la base, un grutesco o pretil -una guarda con inscripciones-con delicados ángeles y hojas de acanto, en cuyo centro está escrita la profecía, como “se encarnará en una virgen por obra del Espíritu Santo”; “resucitará muertos, dará vista a ciegos y otros muchos milagros”; “será crucificado por la redención del mundo”. Estas adivinas pertenecientes al paganismo precristiano fueron pintadas por grandes artistas como Miguel Angel en la Capilla Sixtina, Giotto en el campanario de Florencia y Rafael en la iglesia Santa María de la Paz, en Roma. A la serie de las sibilas de San Telmo tradicionalmente se le atribuyeron dos posibles orígenes: un taller español o uno andino o cuzqueño. José Emilio Burucúa, historiador y director del Centro de Investigación de la Unsam, y Néstor Barrio, director del taller Tarea, coinciden en que en el trabajo de restauración encontraron evidencias para dar crédito a la segunda hipótesis. “Encontramos en la Biblioteca Nacional de París una serie de grabados del artista flamenco Crispín de Passe, de 1617, que por las semejanzas con nuestras sibilas fueron los modelos usados por los artistas cuzqueños”, dijo Burucúa, y agregó que en el seminario San Antonio Abad, de México, hay una serie casi idéntica a la argentina, pero de cinco imágenes. “Esto prueba que se pintó en América latina”, dijo, y sumó a esta evidencia el uso de claroscuros y los rasgos de las mujeres. Otro de los hallazgos de la restauración fue la pintura original de los marcos: se descubrió que tenían una misma matriz, que estaba oculta bajo una pintura negra y un filete dorado, incorporada durante el siglo XIX, que alterna tramos oscuros en las esquinas con otros jaspeados, que buscan imitar las vetas de la piedra. Se detectó también que, de los doce cuadros, diez son originales del siglo XVIII y dos fueron pintados en el siglo XIX. “Al dejarlos como fueron pintados estamos dando a los cuadros el significado original. El jaspeado de los marcos es símbolo de la eternidad de la piedra, de lo que se mantiene”, explicó Barrio. En la muestra de las sibilas de San Telmo, que comenzará el 2 de agosto en el Museo de Arte Decorativo, se presentará un libro de 120 páginas y un mediometraje sobre la investigación y procedimiento de restauración de la serie. Se relatarán al público los métodos y pasos de la restauración con fotos y explicaciones de las pruebas físico-químicas empleadas en al detección de pigmentos, y materiales de soporte. Como acto de clausura de la exposición, el 6 de septiembre a las 19, se podrán escuchar, en el mismo museo, los Cantos de las Sibilas, que Orlando de Lasso compuso en el sigo XVI. Además de esta serie se expondrá la “Huida a Egipto”, una pintura atribuida a Alonso Cano, de 2 metros por 1,40, en la que se ve a la Virgen María montada en un burro tirado por un pequeño ángel, dando de mamar al niño Jesús y seguida de cerca por José. “Una obra digna del Museo del Prado que estaba en el depósito del convento de religiosas Carmelitas, adonde será restituido luego de la exposición”, dijo Néstor Barrio, director de Tarea. La muestra de los trabajos de investigación y restauración de las sibilas será la presentación en sociedad de la nueva dirección del taller Tarea, creado por la Fundación Antorchas en 1985. Hasta el momento, Tarea es el único espacio de esa fundación -que cierra definitivamente en diciembre de 2006- que tuvo continuidad en otra institución. A partir de septiembre del año último, la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín recibió de Antorchas el taller, en comodato, para instalar allí el Centro de Producción e Investigación en Restauración y Conservación Artística. “Ofreceremos a empleados de los museos del interior la posibilidad de hacer pasantías y también estudiarán en esta sede los alumnos del posgrado en conservación y restauración que estamos planeando comenzar en el segundo semestre del año próximo”, dijo ayer a La Nación Carlos Ruta, director de la Escuela de Humanidades, quien también anticipó que estudian la posibilidad de ofrecer un doctorado en esa materia.

[Silvina PREMAT. “Las sibilas de San Telmo tienen nuevamente su esplendor original”, in La Nación (Buenos Aires), 26 de julio de 2005]