✍ Ladrones conocidos/Sospechosos reservados. Identificación policial en Buenos Aires, 1880-1905 [2010]

por Teoría de la historia

9789875743885Conocer es poder, y en la Argentina finisecular la implementación de métodos y tecnologías de identificación de personas tuvo como objetivo hacer frente a la vorágine de los tiempos modernos. En Ladrones conocidos / Sospechosos reservados: identificación policial en Buenos Aires, 1880-190, Mercedes García Ferrarrí nos propone un primer acercamiento a las causas de la temprana implementación de las tecnologías de identificación en Buenos Aires, centrando su estudio en las prácticas institucionales de la Policía de la Capital Federal y en los conflictos que suscitó su aplicación, tanto dentro del cuerpo como en el conjunto de la sociedad. A partir del análisis de una amplísima recopilación de fuentes policiales, el estudio marca el recorrido de la implementación y expansión de las nuevas tecnologías de identificación. Distintos sistemas e instituciones se fueron superponiendo de forma complementaria en algunos casos o compitiendo, en otros. Desde 1880, con la inauguración de la Galería de ladrones, pasando por la apertura de una de las primeras oficinas antropométricas en el mundo, hasta el desarrollo en La Plata del sistema de clasificación dactiloscópico, creado por Juan Vucetich, y su aceptación en 1905 como técnica oficial de identificación de criminales o de sujetos “peligrosos”, acompañado por la creación del Prontuario, la autora nos presenta el aumento de las capacidades de identificación de individuos por parte de la policía. Este trabajo pone el foco, entonces, en un período donde la identificación estuvo vinculada especialmente al mundo del delito. La estructura del libro responde a la organización de diferentes ejes de aproximación de la “revolución identitaria”, la cual significó la construcción de un poder burocrático capaz de identificar a todos los individuos a distancia. La primera parte, está dedicada a establecer los orígenes y condiciones de funcionamiento de la policía de la ciudad de Buenos Aires y los factores de la temprana implementación de tecnologías por parte de esta institución. De esta forma, traza la relación entre el crecimiento demográfico y urbano tras la oleada de inmigrantes que llegaban al país en este período y la creación de medidas estatales para el control de la nueva problemática del delito propio de este fenómeno social. Además, García Ferrari, no deja de destacar la influencia del ideal de “progreso” dentro el cuerpo, estrechamente vinculado a la ciencia y la tecnología, como otro factor para la temprana adopción de tecnologías de identificación. La segunda parte, centra su estudio en la primera técnica innovadora: la fotografía. La apertura de la Oficina Antropométrica en 1889, ilustra no sólo el avance en la sistematización de la fotografía de uso policial, sino también, el traslado de la preocupación estatal de la creación de un mapa del delito -propio de la década de los ochenta- al problema de la reincidencia, que ganaba terreno en los años noventa. De esta forma, la publicación en 1887 de la Galería de ladrones de la Capital, 1880-1887, dirigida por el ensayista, periodista y retratista José Sixto Álvarez, más conocido como Fray Mocho, es utilizada para delinear la primera puesta en práctica de nuevas técnicas por parte del Estado. En este caso, en pos de controlar a una franja de las clases bajas urbanas, vinculada con la “mala vida”. Mientras que la aplicación en la última década del siglo XIX del sistema antropométrico y el retrato estandarizado, responde al traslado de la preocupación policial y judicial a la identificación con aval científico de los reincidentes. Sin embargo, el retrato de identificación en su doble condición de representar tanto la identidad individual como la pertenencia al grupo de quienes habían quebrado las leyes de la sociedad, fue la tecnología más resistida a fines del siglo XIX y principio XX, señala Mercedes García Ferrari. Quedando como constancia de ello, el conflicto desatado por la implementación municipal de la identificación con fotografías de los cocheros de la ciudad en 1899. Episodio donde las discusiones versaron sobre dos cuestiones: la inconstitucionalidad de la medida y la ofensa al honor que este tipo de medidas implicaba. La tercera parte, se ocupa de la implementación y tardío abandono del bertillonage por el sistema dactiloscópico por parte de la policía de Capital Federal. Con el inicio del siglo XX y el despertar de la conflictividad social y política, la atención policial volvió a centrarse en el control social. Con los nuevos requisitos policiales y las críticas al sistema antropométrico, en el libro se muestra como la dactiloscopia terminó por establecerse como principal método de identificación policial en 1905 en Buenos Aires, allanando con ello el camino para un objetivo más amplio: la identificación de toda la población de un país. La dactiloscopia, era una tecnología que ofrecía una identificación positiva a partir de las huellas digitales. Simple, rápido, seguro, económico; no dependía del criterio del operador sino que permitía obtener siempre exactamente el mismo resultado. Sin embargo, su implementación no estuvo ajena a resistencias, que son analizadas a partir de los conflictos entre la Oficina de Antropometría y la Comisaría de Investigación a principios de 1900. La historia parcial de la identificación que realiza Mercedes García Ferrari, condición que ella misma se encarga de aclarar debido al recorte temporal centrado en un período de acelerada transformación en las prácticas identificatorias, no resta merito a la obra. En ella se desprenden una multiplicidad de facetas que contribuyen a la innovación de la problemática de la Modernidad en Argentina, y más específicamente, colocando una piedra angular en el reciente campo historiográfico dedicado al estudio de las prácticas y acciones de la policía en nuestro país.

[Alex RATTO. “García Ferrari, Mercedes, Ladrones conocidos / Sospechosos reservados: identificación policial en Buenos Aires, 1880-1905, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2010, 216 p.” (reseña), in Avances del CESOR -Centro de Estudios Sociales Regionales- (Rosario), Año VII, nº 7, 2010, pp. 148-149]