✍ Historia e historiadores [1995]

por Teoría de la historia

UnknownDesde el momento en que Marc Bloch decidió seguir la misma profesión que su padre, Gustave Bloch, del que, como ya había indicado en la dedicatoria de su tesis Rois et Serfs, se consideraba alumno, nunca dejó de reflexionar y de meditar sobre la historia, de intentar definir el papel que ésta ocupaba dentro de las ciencias humanas y con relación a las ciencias físicas y naturales. Conjuntamente con otros historiadores, entre los que se encontraba, en un lugar destacado, su amigo y compañero de trabajo, Lucien Febvre, construyó una «nueva historia», a la que gustaba denominar «historia de los Annales». En todos los artículos y trabajos reunidos en el presente volumen, incluso en aquellos que no tienen como objeto un aspecto concreto de la historia, se encuentran indicios de esta preocupación: ¿qué es la historia?, ¿qué será de ella?, ¿qué debemos de hacer para que en el futuro llege a ser lo que nosotros deseamos? Marc Bloch amaba el trabajo concienzudo y bien hecho, como el de los artesanos con los que le gustaba compararse. Alababa y respetaba la labor de los eruditos locales que, en su opinión, realizaban un trabajo serio e indispensable para la gran historia. Del mismo modo que saludaba con reconocimiento a toda nueva institución destinada a facilitar el trabajo de los historiadores y a multiplicar los contactos e intercambios con especialistas extranjeros o de otras disciplinas, también criticaba duramente todo aquello que consideraba como una pérdida de tiempo, los esfuerzos orientados a investigaciones inútiles o las publicaciones que, sin provecho alguno, atestan nuestras bibliotecas. No voy a añadir aquí mi opinión a las arriesgadas hipótesis formuladas por algunos historiadores respecto a su concepción de la historia comparada. Para ello se hace necesario que volvamos al texto original. El muestrario que aquí se ofrece es lo suficientemente amplio para ayudar a comprender esta concepción y el importante papel que Bloch reservaba a la historia comparada en el progreso de la ciencia histórica. En mi opinión, muchos de los caminos sugeridos por Marc Bloch aún no se han explorado con el cuidado debido. Creo que algunas de sus páginas sobre Europa y sobre el contraste entre la civilización de Europa occidental y las de Rusia y los Salcanes, en las que se puede descubrir «su mentalidad de historiador», pueden servir de meditación a nuestros «europeos actuales» para ayudarlos en la construcción de una Europa que debe evitar la bulimia para no correr el riesgo de convertirse en un caleidoscopio ingobernable. En el libro que van a leer se ven aparecer claramente los grandes ejes de esta «mentalidad de historiador» de Marc Bloch, así como sus ideas sobre el oficio de historiador, a las que él personalmente debía haber dado una forma sintética, desgraciadamente inconclusa, en su obra póstuma Apologie pour l’histoire ou Métier d’h.istorien. El fin último de la historia son los hombres. En la actualidad este postulado es rechazado por muchos historiadores contemporáneos pero, para Marc Bloch, el objeto de la historia era el conocimiento de los hombres que viven en sociedad. Los vestigios dejados por nuestros antepasados, ya sean voluntarios o involuntarios, son los testimonios, y es preciso aprender a analizarlos. El dominio del instrumento que supone la crítica debe permitir al investigador separar lo verdadero de lo falso. Sin embargo, lo falso no se debe rechazar, pues ayuda a comprender su porqué y a descubrir todo un mundo que, sin él, nunca habría podido llegar a ser interpretado. Mediante esta reflexión acerca de lo falso se manifiesta, para el historiador, la importancia de los problemas de psicología colectiva. Las ideas esenciales de un hombre se aclaran, con mucha frecuencia, mediante la elección de los individuos a los que admira, por los que se interesa y lo que ha retenido de su personalidad o su obra. Prestemos atención a los nombres seleccionados por Marc Bloch: un francés, Fustel de Coulanges, historiador de oficio, célebre en Francia, especialista en instituciones y en el impacto de éstas en la sociedad; un inglés, Wells, novelista ilustre e historiador ocasional; otro inglés, Unwin, un historiador de la economía que había pasado toda su infancia en un slum (barrio pobre) de una ciudad industrial del oeste de Inglaterra; un alemán, von Bellow, surgido de una familia de la pequeña nobleza prusiana y convertido también, por voluntad propia, en un gran historiador de la economía; y, por último, Henri Pirenne, el viejo maestro, por el que sentía una admiración sin límites que no le impedía, en ocasiones, criticar algunas de sus tesis. Marc Bloch tenía en común con estos historiadores que todos ellos eran hombres en el pleno sentido de la palabra, individuos cuyas vidas se caracterizaron por no haber sido «Un río largo y apacible » y que se habían in teresado apasionadamente por los hombres, lo que provocó la apertura de amplios horizontes para todos.

Histoire-Et-Historiens-Bloch-Marc-Leopold-9782200216559La selección de los textos que figuran en esta recopilación se ha realizado a partir de tres consideraciones que podríamos llamar modelos: el primero, y más importante, es el título XII de la bibliografía preparada por mi padre como anexo al folleto de presentación de su candidatura al Collège de France en 1934, titulado Problemes de méthode et d’organisatión du travail: l’histoire et les historiens; dado que esta lista alcanzaba hasta el 31 de diciembre de 1933, la he completado, añadiéndole algunos artículos. En segundo lugar, he tenido en cuenta un proyecto de publicación de una recopilación de artículos, preparado por mi padre, creo que en 1933 ó 1934, para Gallimard. El texto de este proyecto se reproduce en el anexo. He considerado oportuno no realizar los cambios que mi padre había indicado en dicho proyecto y que básicamente consistían en suprimir algunas notas y aligerar las referencias, dejando a juicio del lector el leer o no dichas notas. Considero que el mantenimiento de la integridad de las notas y referencias presenta el gran interés de mostrar, si es que era necesario, la amplia erudición de mi padre y su preocupación por profundizar sus investigaciones antes de la publicación. Por último, y tras muchas dudas, he decidido añadir, a los artículos ya publicados en vida y encabezando la obra, un texto inédito en Francia y que ya fue publicado en Italia con comentarios de Massimo Mastrogregori; se trata de la reproducción de un pequeño cuaderno redactado por mi padre en 1906 sobre «metodología histórica». Su lectura permite situar mejor las ideas acerca de la hjstoria del joven Marc Bloch, que sólo contaba veinte años de edad en el momento de la redacción de dicho cuaderno -era alumno todavía de la École Normale Supérieure-, así como el camino recorrido hasta la Apologie pour l’histoire ou Métier d’historien. Con la finalidad de facilitar la lectura de esta recopilación, he subdividido los artículos en seis apartados: 1. La historia y su método. 2. La organización del trabajo y sus instrumentos (se trata, en general, de artículos cortos que subrayan el interés de Marc Bloch por una mejor organización del trabajo, su constante interés por acabar con los obstáculos puestos al desarrollo armónico de la labor del historiador, su preocupación por evitar las pérdidas de tiempo y la severidad de sus juicios para con el trabajo inútil). 3. La historia comparada y Europa (asociando la historia comparada con Europa permanezco fiel al pensamiento de mi padre que, en el proyecto de publicación al que me he referido con anterioridad, escribía: «Espero contribuir, de modo apreciable, a una historia comparada de las sociedades europeas, introduciendo la expresión de algunas ideas acerca de la noción de Europa, que es una creación de la Alta Edad Media»). 4. Las representaciones colectivas (bajo este título se ha agrupado el gran artículo acerca de los «bulos de la guerra», el trabajo sobre «la vida de ultratumba del rey Salomón» -ejemplo del modo en que se crea, construye y difunde una leyenda, con todas sus posibles transformaciones que siempre encuentran una explicación y que permite conocer mejor las diversas mentalidades-, a las que, en cierta medida, se pueden añadir el breve estudio sobre la época del Terror de 1789, realizado con ocasión de la recensión del libro de Georges Lefebvre y, en otro campo, las dos revisiones bibliográficas de los libros de Maurice Halbwachs sobre la Memoria colectiva y el Suicidio). 5. Retratos de historiadores (que comprende, entre otros artículos, un trabajo poco conocido, aparecido en La Alsace française, sobre Fustel de Coulanges). 6. La enseñanza de la historia.

[Étienne BLOCH. “Prefacio” e “Introducción”, in Marc BLOCH. Historia e historiadores. Madrid: Akal, 1999, pp. 5-9]

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