✍ ¿Herejía o revolución? El movimiento husita [1952]

por Teoría de la historia

c5cc44d35561688ad8660a49e8f00e88Esta es la primera obra publicada en España de Josef Macek. Macek nació en 1922 en Repov, Checoslovaquia. Se doctoró en filosofía por la Universidad Carolina de Praga. En 1950 es nombrado profesor de historia de Checoslovaquia de la Escuela superior de Ciencias Políticas y Sociales de esta Escuela Superior; en 1960 es nombrado académico de la Academia Checoslovaca de Ciencia. Redactor de la revista «Histórica», que se edita en lenguas extranjeras, y autor de numerosas obas sobre las repercusiones del movimiento husita a escala internacional, en la actualidad estudia la historia universal de los siglos XV y XVI, en particular las corrientes ideológicas y culturales del Renacimiento y del Humanismo europeo. En el presente estadio histórico no se describe el movimiento husita como una rebelión campesina más, de las que agitaron la Europa feudal durante los siglos XIV y XV. Muy al contrario, el movimiento husita logró instaurar un dominio político durante 17 años y resistió cinco cruzadas de toda la Europa feudal y católica, mientras que las revueltas urbanas y campesinas flamenca, italianas, francesas o alemanas nunca pasaron de revueltas sofocadas más o menos rápidamente. Tres son las características que imprimen a dicho movimiento su fuerza y personalidad. Es una reacción antifeudal y revolucionaria, anticatólica y religiosa, así como antialemana y nacionalista. En efecto, tan sólo combinando estos tres elementos, pudo el movimiento husita tener trascendencia y ser uno de los elementos formadores de la cultura checa. Los campesinos y burgueses se rebelaron contra los príncipes y prelados en un intento —históricamente equivocado— de elaborar una sociedad igualitaria. Dan, además, a su lucha un carácter religioso, al retornar a una sencillez bíblica, lejos de las estructuras eclesiásticas. Estea5132404 factor es fundamental por ser el nexo de unión entre fuerzas campesinas y burguesas que, en otros países de Europa, se alzaron separadamente contra el enemigo feudal y separadamente fueron derrotados. Pero es que, además, el enemigo feudal es extranjero, con lo que se da a la lucha un carácter también nacionalista. La revolución político religiosa de los husitas (cuyas ramificaciones llegaron a Barcelona) estaba, sin embargo, condenada históricamente. Si bien las fuerzas católico feudales no pudieron acabar con ella militarmente, supieron aprovechar con habilidad la escisión entre burguesía y campesinado husitas. A raíz del Concilio de Basilea se instauró una política de conciliación, aceptada por los grupos burgueses del movimiento husita, que representó el fin del movimiento tanto religiosa como políticamente. Este estudio histórico de Mácék es un modelo de corrección científica en sus análisis de las fuerzas en juego y de las causas de la evolución, de los acontecimientos, así como de la influencia de éstos en la historia posterior de Europa.

[LA VANGUARDIA ESPAÑOLA. “¿Herejía o revolución? El movimiento husita, por Josef Macek. Col. «Ciencia Nueva». Editorial Ciencia Nueva. Madrid”, in La Vanguardia española (Barcelona), 25 de abril de 1968, p. 51]