✍ La cancha peronista. Fútbol y política (1946-1955) [2015]

por Teoría de la historia

TAPA-LA-CANCHA-PERONISTAHubo un tiempo en el que a Racing Club lo llamaban “Deportivo Cereijo” por el estrecho vínculo que tenía con Ramón Cereijo, ministro de Hacienda de Juan Domingo Perón; un tiempo en el que River Plate se beneficiaba de generosos créditos oficiales para ampliar su estadio e instalaciones mientras era sede de importantes eventos deportivos impulsados desde el Estado, entre ellos los populares Campeonatos Evita; un momento histórico en el que era intervenido Estudiantes de La Plata, cuya dirigencia fue acusada de boicot por no distribuir entre sus socios ejemplares del libro de Eva Perón La razón de mi vida . En clubes más chicos, como Atlanta o Talleres de Remedios de Escalada, mientras tanto, la masa societaria se polarizaba en la misma antinomia peronismo-antiperonismo presente en otros sectores de la sociedad. Del estudio de esa etapa, comprendida entre 1946 y 1955, se ocupa el doctor en historia Raanan Rein en su libro La cancha peronista, en el que indaga, junto a otros investigadores, el impacto que tuvo en el deporte –y en especial en el fútbol– el primer peronismo. Rein entiende que ese impacto fue tan fuerte que hasta el día de hoy se refleja no sólo en la realidad futbolística del país, sino en la forma en que los argentinos viven y sienten el deporte. Considera, por caso, iniciativas como el actual Fútbol para Todos como la culminación de un proceso iniciado a mediados de los 40 con la llegada del peronismo al poder. Con todo, existen ciertas ideas sobre ese impacto y sus consecuencias que, a juicio del historiador, piden ser revisadas: como aquella que supone que el primer peronismo estuvo representado por un dominio completo del Estado sobre el deporte y el fútbol, al que utilizó a su antojo como instrumento político. Para Raanan Rein, que es israelí, vicepresidente de la Universidad de Tel Aviv y especializado, desde hace un cuarto de siglo, en el estudio del peronismo, la realidad fue muy distinta y los clubes conservaron diferentes grados de autonomía frente a las presiones del gobierno de entonces. El libro, publicado por la editorial de la Universidad de San Martín (UNSAM), reúne estudios del propio Rein y de otros historiadores sobre el impacto del primer peronismo en la realidad de los clubes de fútbol tanto de la ciudad de Buenos Aires como del interior del país. La iniciativa de concretarlo surgió después de que el autor escribiera su libro anterior, una historia del club Atlanta, en la que se sintió sorprendido por la “peronización” de la institución durante el período 1946-1955.

En su libro La cancha peronista postula que el primer peronismo tuvo un impacto fuerte sobre la vida de los clubes, que aceleró procesos que ya estaban en marcha, pero que tuvo límites a la hora de afectar la autonomía de las instituciones. ¿Cómo cambia esta conclusión la idea que hasta ahora se tenía sobre la relación entre el primer peronismo y el fútbol?

–La suposición más común ha sido que el primer peronismo dominaba por completo la esfera deportiva y transformó al fútbol en un mero instrumento en manos de un régimen con ambiciones casi totalitarias. Sin embargo, al estudiar más a fondo las dinámicas dentro de los distintos clubes de fútbol, en la Capital Federal así como en el interior del país, uno se da cuenta de las divisiones existentes dentro de los mismos, que reflejaban la polarización de la sociedad en su conjunto, y la capacidad de las dirigencias de conservar cierto grado de autonomía.

¿En qué medida cree que el estudio de las relaciones del primer peronismo con los clubes de fútbol puede arrojar luz sobre la dinámica de las relaciones de ese movimiento político con otras instituciones de la sociedad civil en aquel momento histórico?

–El deporte nos sirve como una lente adicional para entender mejor distintos aspectos del peronismo, con su impulso democratizador por un lado, y sus tendencias autoritarias y personalistas por el otro. Sin duda alguna, la sociedad civil argentina, que a mediados del siglo XX estaba más desarrollada y diversificada que muchas otras, pudo mantener cierto grado de autonomía frente a un gobierno populista como el de Perón, tanto en el ámbito del fútbol como en otros campos. La presión estatal tenía sus límites y la capacidad de resistirla no era desdeñable.

Muchos dirigentes se plegaban parcialmente a la “peronización” de los clubes para obtener beneficios puntuales. ¿Qué implicaba para las instituciones adaptarse durante el primer peronismo a las expectativas y patrones de conducta esperados por las autoridades nacionales?

–Las dirigencias de los distintos clubes siempre dependían de algún modo de las autoridades municipales y nacionales. Los clubes que han sobrevivido desde principios del siglo pasado desarrollaron una admirable capacidad de adaptarse a las circunstancias cambiantes y así asegurar la continuidad de su institución. En este sentido, la década peronista no representó un cambio cualitativo sino un mayor grado de intervención estatal en el deporte, al cual el justicialismo asignó más importancia que otros gobiernos anteriores.

¿Cómo surge la idea de reunirse en 2012 con otros investigadores del fútbol en la Argentina para llevar adelante los estudios del impacto del peronismo en diferentes instituciones?

–Llevo más de un cuarto de siglo investigando distintos aspectos del primer peronismo. Uno de mis últimos libros tuvo sus orígenes en mi interés por otra temática, la de la dimensión étnica del fútbol argentino y, más concretamente, la formación de una imagen judía en torno al Club Atlético Atlanta de Villa Crespo. Al escribir el capítulo sobre Atlanta en la década peronista me sorprendió el grado de peronización de la institución y empecé a preguntar a mis colegas argentinos acerca de procesos similares que pudiesen haber ocurrido en otros clubes. Para mi gran sorpresa, a pesar de la pasión argentina por el fútbol por un lado y la centralidad del peronismo en la vida política por el otro, no había ningún estudio académico al respecto. Todo el mundo me hablaba del “Deportivo Cereijo” y el Estadio Perón de Racing, pero no iban más allá de algunas anécdotas. Fue en ese momento que decidí agrupar a varios investigadores para llenar, aun parcialmente, este vacío en la historiografía.

Del relato de los distintos investigadores surgen clubes como Racing, River y Boca como los más impactados por la peronización en el período estudiado, mientras en otros, como San Lorenzo o Talleres de Remedios de Escalada se nota la polarización de los socios frente al movimiento y en casos como el de Estudiantes de La Plata se asocia a su dirigencia con el antiperonismo. ¿Estos ejemplos ilustran de algún modo las tres posiciones más comunes en el período estudiado?

–En vez de hablar de tres modelos de relacionarse con el peronismo, yo prefiero hablar de una realidad más fluida, de un eje sobre el cual se movían los clubes, en cuyos polos estaban los tipos ideales de un sometimiento absoluto al régimen y una completa autonomía respecto del mismo. Es decir, dentro de cada club las posiciones estaban en un proceso continuo de cambio de acuerdo al equilibrio entre distintas facciones y al peso de ciertos dirigentes con sus lazos con el gobierno.

¿Qué queda del impacto del primer peronismo y sus concepciones en el fútbol argentino de hoy?

–El peronismo ha tenido un impacto sobre todas las dimensiones de la sociedad argentina, incluyendo el lugar y el peso del deporte. Como otros movimientos populistas, el peronismo buscaba la rehabilitación de la cultura popular, y eso significaba también la promoción del fútbol. En este sentido, entender mejor el pasado nos sirve también para analizar con más profundidad las dinámicas contemporáneas.

¿La forma en que los argentinos vivimos hoy el deporte es, en algún grado, heredera de los ideales que el primer peronismo insufló en ese ámbito?

–Sin ninguna duda. A mediados del siglo XX la irrupción del populismo en la vida política y la creciente popularidad del espectáculo futbolístico se reforzaron recíprocamente. A partir de ese momento el peronismo y la promoción del fútbol han sido inseparables.

¿Qué grado de similitud se puede establecer entre el papel del semanario Mundo Deportivo en el primer peronismo e iniciativas como Fútbol para Todos en la actualidad?

–Fútbol para Todos es la culminación de un proceso iniciado a mediados de los 40 con la llegada del peronismo al poder. Sin embargo, el semanario Mundo Deportivo representaba una propaganda política más directa y menos sutil en manos del gobierno de Juan Domingo Perón. Es decir, a pesar de la continuidad, las circunstancias cambiantes requieren respuestas distintas.

[Omar GIMÉNEZ. “Un partido con goles a favor y goles en contra”, in Revista Ñ (Buenos Aires), 6 de julio de 2015]