✍ Estudios sobre la Revolución Francesa y el final del Antiguo Régimen [1980]

por Teoría de la historia

portada_1698Ofrecemos, a continuación, una serie de escritos de autores franceses en torno al tema global de la Revolución Francesa y el final del Antiguo Régimen en Francia. Como se podrá deducir de su lectura, no ha sido intención ni de cada autor en particular ni del compilador que ha reunido aquí estos trabajos presentar una historia lineal de la Revolución Francesa. Por el contrario, se trata de plantear la existencia real de un debate que continúa en la actualidad, adquiriendo cada día más virulencia precisamente porque, en contra de lo que pueda parecer, no se trata sólo de una discusión entre eruditos, sino que bajo ella subyacen importantes problemas políticos y sociales que afectan a las sociedades capitalistas desarrolladas de hoy, y en concreto a Francia. Los términos del debate, como se verá, son muy claros. Una corriente historiográfica no marxista (o, mejor dicho, antimarxista) trata de eliminar la validez del concepto de clase social, sustituyéndolo por el de élite. A esto, como es lógico, corresponde una difuminación del agente histórico real de la Revolución, que ya no es la burguesía sino una élite imprecisamente definida, que en un momento dado se ve desbordada por la intervención de las masas populares, intervención que es considerada como nefasta y salvaje. Sin esta violenta irrupción de las masas en la historia, se nos dice, la élite hubiera podido efectuar una revolución moderada, una reforma: provechosa lección para Giscard y R. Barre. Esta es la posición mantenida, esencialmente, en los dos primeros artículos, de G. Chaussinand-Nogaret y D. Richet. No es casual que, en los tiempos en que se habla de Estado-fuerte y la pesadilla orwelliana de “1984” es cada vez más amenazadora, la burguesía europea encargue a sus ideólogos el borrar toda huella de que alguna vez fue revolucionaria y democrática. Al otro lado, radicalmente enfrentados con estas tesis, están los historiadores marxistas. Desde luego, no constituyen un bloque sin fisuras, como demuestra la respuesta de Soboul a R. Robin y M. Grenon. Pero presentan un rasgo común en sus intervenciones de este volumen: reivindicar la plena validez del concepto de clase social y de la lucha de clases concebida como motor de la historia; plantear la ineludible necesidad histórica de la ruptura revolucionaria en la Francia del final del siglo XVIII y contemplar, por tanto, la intervención de las masas populares en la Revolución como un elemento imprescindible, pero no autónomo, en un proceso dirigido por la burguesía y que culminará con su establecimiento como nueva clase dominante. Después de leer estas contribuciones al debate, quizá el lector pueda tomar partido. Sólo esperamos que este libro contribuya a que se deje de considerar la Historia como una técnica neutra, por encima de las miserias de este mundo, y se comprenda que es, en realidad, un campo de batalla en el que las diversas opciones historiográficas esconden (en unos casos) o manifiestan (en otros) opciones globales que atañen a modelos de sociedad de terminados.

[AA. VV. Estudios sobre la Revolución Francesa y el final del Antiguo Régimen. Madrid: Akal, 1980, Introducción, pp. 7-8]

Anuncios