✍ El marxismo. Un estudio histórico y crítico [1964]

por Teoría de la historia

33340897El intento de una obra de este tipo es de tal envergadura que, por sí solo, plantea enormes dificultades. Pero estas dificultades se tornan insuperables cuando, además, se parte de unos supuestos tan débiles como son los que sirven de base a la obra de George Lichtheim. El objetivo fundamental de Lichtheim es analizar el marxismo en conexión con su situación histórica coniderándolo funcionalmente respecto de los problemas y objetivos que dicha situación le hacía plantearse. Esto puede ser un punto de vista esclarecedor, siempre que se tenga en cuenta que la aportación fundamental marxista es el análisis científico de la formación socio-económica capitalista. Pero Lichtheim obvia este segundo aspecto porque su otra hipótesis de partida es que el modelo marxista correspondería a la “agonizante sociedad clasista de la centuria liberal” (1) y que, por lo tanto, es inservible en el siglo XX en donde “burguesía y proletariado han sido ‘sustituidos’ por una unidad más elevada que no es la del socialismo tal como se lo concebía en 1848” (2). Y esta hipótesis debe ser de lo más evidente, pues el autor no se preocupa lo más mínimo por demostrarlo. Si a esto unimos la pretensión de que por “marxismo” debemos entender todos los escritos de Marx (3), el resultado será inevitablemente un confusionismo propicio para sacamos de la manga todas las interpretaciones “marxistas” que queramos y la interpretación que Lichtheim, más o menos conscientemente, va inculcando al lector es la de un Marx hegelianizado y, por tanto, netamente historicista. Los dos últimos capítulos de la obra “Más allá del marxismo” y la “Conclusión” serían suscritos con sumo placer por cualquier popperiano (4). Sus análisis históricos podrán ser más o menos afortunados (y algunos son realmente interesantes), pero su visión del problema está profundamente viciada por aquellos supuestos. Desde esta perspectiva, Lichtheim divide la obra en seis partes de las que las más positivas tal vez sean la Primera, en donde analiza el proceso de la filosofía alemana de Hegel a Marx, y los apartados sobre “La cuestión alemana”, “Nacionalismo y democracia” y el que versa sobre la aportación de Engels. Pero al lado de estos análisis, Lichtheim nos proporciona otros que, con la mayor consideración, sólo calificaremos de “desgraciados”. El capítulo sobreIMG_3205_a9un-kz “Lenin” es un ejemplo de éstos. Pero que al mismo tiempo se nos hagan afirmaciones como que la defensa del espontaneismo de las masas en Rosa Luxemburgo tuviera raíces psicológicas femeninas (pág. 384), o que Gramsci, en la prisión del régimen de Mussolini, “llegó a crear una doctrina más totalitaria que la de sus carceleros” (pág. 419), o de que en “El Príncipe Moderno” estaba “el supuesto totalitario de que las revoluciones las hacen las élites” (pág. 421), etc., ya resulta de lo más grotesco. Tras todo esto, dejamos que sea el propio Lichtheim quien haga el balance: “la marcha de los acontecimientos iba a confirmar en efecto […] que el ‘dominio’ político ejercido por la clase trabajadora era una imposibilidad, tanto en los países avanzados como en los atrasados. Una clase que fomentaba o toleraba la dictadura de una organización del tipo de la del Partido Comunista se hallaba a todas luces falta de preparación para ejercer el poder político, y probablemente incapacitada para asumir semejante misión por motivos más permanentes que la mera falta de madurez” (pág. 400).

[Francesc AGÜES. “George Lichtheim. El Marxismo. Un estudio histórico y crítico. Barcelona, Anagrama, 1971, 461 págs.” (reseña), in Teorema. International Journal of Philosophy (Oviedo), vol II, nº 5, 1972, pp.144-145]

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