✍ Europa y la gente sin historia [1982]

por Teoría de la historia

316100En el presente año apareció en español la obra de Eric Wolf, Europe and the People Without History, publicada originalmente en 1982, por The Regents of the University of California, Berkeley. La obra, se divide en tres partes, consta de doce capítulos y un comentario final sobre las notas bibliográficas. Este trabajo, sumamente importante, nos permite observar desde la perspectiva del antropólogo la construcción del modo capitalista de producción a través de su expansión por el mundo. En el prefacio, Wolf nos dice que la antropología necesitaba descubrir la historia que pudiera explicar las formas por las que el sistema social del mundo moderno llegó a ser io que es, y que se esforzará por atribuir un sentido analítico a todas las sociedades, inclusive la nuestra. La tesis central de la obra sostiene que el mundo de la humanidad constituye un total de procesos múltiples interconectados y que los empeños por descomponer esta realidad en sus partes, sin poder volver a componerla, falsean la realidad. El autor, al criticar fundamentalmente las obras de Wallerstein sobre el Moderno sistema mundial y de Gunder Frank sobre la Acumulación mundial, realiza una devastadora crítica a las ciencias sociales, que en su énfasis formalizador se han olvidado de la historia concreta, ausente en un alto porcentaje de estudios sociales. El análisis de Wolf, se remonta a 1400 y muestra cómo operaba una red de intercambio de mercancías que conectaba a Europa con Asia y Africa de manera muy compleja, lo que indica que el moderno sistema mundial de intercambio no surgió con el capitalismo sino que existía un sistema económico antes del advenimiento del capitalismo como tal. Wolf emplea básicamente el concepto de modo de producción, siendo el punto central el despliegue del trabajo social. Wolf, quien aquí se nos muestra como un evolucionista general analiza tres modos de producción: el capitalista, el tributario y el basado en el parentesco. Sobre los dos últimos se expandió el modo capitalista a través del flujo de la plata, el tráfico de pieles, el tráfico de esclavos, el comercio y la conquista en el Oriente. Wolf analiza cómo el crecimiento de la industria textil inglesa inició un orden social edificado sobre un nuevo modo de producción. De conformidad con las relaciones que regían este modo, los capitalistas compraban máquinas y contrataban trabajadores para moverlas, a la vez que una nueva población de trabajadores se sometía a la disciplina del trabajo de fábricas a cambio de salarios. Pero esta industria se relacionó con un sistema económico que ya había cambiado la vida de los pueblos conectados a él. De aquí, Wolf critica a Wallerstein y Gunder Frank por no observar que las bases estratégicas del modo capitalista y regiones dependientes de apoyo se desarrollaron tanto en naciones capitalistas como fuera de ellas. Es preciso destacar este punto porque con frecuencia lo enturbia el empleo incorrecto de palabras tales como centro y periferia. El desarrollo capitalista creó periferias dentro de su mismísimo centro. Pero la crítica de Wolf a Wallerstein y Gunder Frank es más directa, ya que ambos autores definen al capitalismo como un sistema de producción para el mercado, impulsado por la búsqueda de utilidad, realizado por empresarios no productores que se embolsan el excedente del productor directo. Ambos autores se han centrado en el proceso de transferencia de excedentes más que en el modo de producción bajo el cual se generan los excedentes. En especial para Wallerstein, la forma en que se despliega el trabajo social en la producción de excedentes es cosa secundaria, pues para él todos los productores de excedentes que operan bajo relaciones capitalistas son “proletarios” y todos los tomadores de excedentes “capitalistas”. Estos modelos disuelven el concepto del modo de producción capitalista en el concepto de mercado mundial capitalista. En contraste, Wolf sostiene que el modo de producción capitalista no cobró vida hasta la parte final del siglo XVIII. Antes, la expansión europea produjo una amplia red de relacionesstaley_1988_cover_l mercantiles ancladas en modos de producción no capitalistas. Estos modos de producción no capitalistas son analizados por Wolf de manera boasiana; a diferencia de Wallersterin y Gunder Frank quienes analizan cuáles son las partes claves de la expansión capitalista y que no todas tienen el mismo peso para el sistema mundial, Wolf considera que todas las culturas son igualmente valiosas en la construcción del sistema mundial, y agrega otro punto fundamental: las culturas cambiaron al contacto con el sistema mundial. Finalmente Wolf está de acuerdo con las ondas largas de Mandel para el análisis del capitalismo, concluyendo su análisis en la década de 1960. Obra importante, ya que Wolf analiza seis siglos de historia desde la perspectiva del antropólogo: el trabajo de campo.

[Eliseo LÓPEZ CORTÉS. “Eric R. Wolf, Europa y la gente sin historia” (reseña bibliográfica), in Iztapalapa (México), nº 14, 1987, pp. 175-176]