✍ Sociología de los campos de concentración [1946]

por Teoría de la historia

eugen-kogon-sociologia-de-campos-de-concentracion-taurus-322101-MLA20283693193_042015-FA través de las páginas de este voluminoso libro Eugen Kogon deja entrever su profundo conocimiento personal de aquel mundo donde la degradación alcanzó una realidad que supera a la más perversa imaginación. Todo libro que testimonia experiencias y observaciones directas tiene la virtud del detalle, del relato minucioso y de una documentación de primera mano; pero igualmente tiene la posibilidad de reflejar lo vivido, sobre todo si las experiencias son trágicas y humillantes, de forma apasionada y bajo un clima emocional. Esto no desvirtúa la calidad del relato, ni supone duda de la veracidad del mismo, sino que es la humana reacción de quien se halla sujeto a las fuertes impresiones de lo vivido. Lógicamente no puede tener, aun cuando el autor se esfuerce en conseguirlo, la serenidad y perspectiva necesaria, por haber estado muy pegado, demasiado cerca, de aquellas cosas y personajes que fueron causa determinante de su sufrimiento. Así hay que admitirlo, y así hay que situarse para leer este libro que, a cambio, ofrece una documentación de inapreciable valor para el conocimiento de la tragedia que les tocó vivir a millones de seres, de las más diversas nacionalidades y razas, en los campos de concentración de la Alemania nacionalsocialista. Quizá sea el primer capítulo del libro, «EI terror, como sistema de dominio», en el que el autor deja entrever de forma más clara el matiz sociológico que titula la obra. En él define al «terror» como un medio de mayorías o de minorías -depende de los casos- que se presenta como oposición activa contra un sistema reinante para derrocarlo o conquistarlo. Y nos aclara cómo la base ideológica del terror parte de la negación de aquellos derechos que deducimos de la esencia y de las tareas del hombre. Todo el capítulo ofrece una visión pesimista sobre el hombre europeo, prisionero de numerosas necesidades, víctima desorientada, profundamente descontenta y a menudo desesperada, de Estados termitas administrados burocráticamente. Centrado el lector en el conocimiento del terror, de la «racionalidad» del mismo, considerando que la tiranía moderna es en la elección y aplicación de sus medios, una hija de su tiempo, se abre en los siguientes capítulos la parte expositiva del tema del libro: los campos de concentración nazis. Comienza por describirnos en los siguientes capítulos la creación, fines, evolución, métodos y sistemas de la organización que realmente los instauró en Alemania: las SS. Kogon nos ofrece un detallado estudio sobre el mundo de las SS y de las finalidades que constituían su programa deKogon-1995 actuación, así como del lugar que sus miembros ocupaban dentro de la Alemanía nazi. Con este previo conocimiento el lector penetra de la mano del autor en el apocalíptico mundo de los campos de concentración. Kogon explica con rigor germano las clases y número de los campos, las categorías de los prisioneros, los distintivos que diferenciaban a cada grupo de ellos, el número de víctimas y la población media constante que albergaban. Igualmente describe con precisión de arquitecto la organización externa de los campos, forma de construirlos, edificaciones que lo componían y la organización interna, referida a las distintas jerarquías de las SS, y los escalones y diferentes grados de los prisioneros. Todo cuanto hace referencia a la vida de los campos de concentración lo refleja Kogon sin que se escape a su narración detalle alguno, y de igual manera que refiere cómo se efectuaba el ingreso en el campo, y la «ceremonia de recibimiento», explica el programa diario, el trabajo, los castigos, las condiciones sanitarias, la alimentación de los prisioneros, las instalaciones especiales (crematorios, cámaras de gas…), compañías de castigo, la instalación de burdeles en los campos y la vida de los miembros de las SS en aquel mundo de espectros. Comentario aparte merece el capítulo dedicado a los experimentos que con «consentimiento oficial» se realizaron con los prisioneros, utilizándolos como conejos de indias, y cuya finalidad estribaba en conocer los efectos que en el organismo humano causaban determinadas pruebas de congelación o alta presión que, en la mayoría de los casos, produclan la muerte o, por lo menos, taras 51Ti5I+e7XL._SY344_BO1,204,203,200_físicas y mentales en las desgraciadas víctimas. El relato de Kogon es sobrecogedor y el espíritu se comprime con la lectura de esos pasajes. Los últimos capítulos de su libro tienen todo el interés de la reflexión, del estudio de los hombres que formaron en bandos opuestos, y a los que Kogon desmenuza en su psicología. El estudio psicológico de las SS y el de los prisioneros son colofón adecuado a la infinita tragedia que se desarrolla en páginas anteriores, protagonizada por los millones de prisioneros y los miles de miembros de las SS. Aun cuando Kogon haya querido eludir la polémica que con su relato puede ofrecer, es lo cierto que sus dos últimos capítulos, lejos de rehuirla, la plantean. La titulación de estos capítulos expresan el contenido de las páginas que los comprenden: «el pueblo alemán y los campos de concentración». Baste transcribir un párrafo: «¿cómo reaccionó el pueblo alemán ante la injusticia? Como pueblo, de ningún modo. Esto es una amarga verdad».

[Guillermo MONTES. “Eugen Kogon, Sociología de los campos de concentración. Taurus Ediciones, Madrid, 1965, 537 págs.” (reseña), in Revista española de la opinión pública (Madrid), nº 3, enero-marzo de 1966, pp. 349-351]