✍ Historia del Partido Comunista de España (Desde su fundación en abril de 1920 hasta el final de la Dictadura de Primo de Rivera, enero de 1930) [1978]

por Teoría de la historia

14247994941Pelai Pagès, un joven profesor del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad Central, historiador de última hornada al que ya conocen bien los especialistas por su «Biografía de Andreu Nin» y su «Historia del movimiento trotskista», acaba de asestar su tercer mazazo con esta «Historia del Partido Comunista de España», que va a levantar polvareda polémica.

¿Es libro de feligrés, de parroquiano?

—No, es libro crítico y desmitificador. He estudiado los diez primeros años del PCE (1920-1930) es decir, la fundación. Años de los que apenas se ha dicho nada. Tiempos en que empezó el proceso de estalinización del partido, y se consolidaron los hábitos estalinistas.

¿Cómo y en qué circunstancias nace el PCE?

—Hasta ahora se había dicho que su fundación fue democrática, que las Juventudes Socialistas del PSOE reunidas en Congreso habían decidido fundar el PCE democráticamente. La verdad es otra. En realidad, fue el Comité de las Juventudes Socialistas, es decir una docena de personas como mucho, quien decidió de forma unilateral la autoproclamación en abril de 1920. Hay que señalar que esta fundación tan peculiar se produce a instancias de dos delegados de la Internacional, Roy y Borodín, con lo cual se aseguraban la dependencia absoluta del PC a la Internacional. Y hay que seguir advirtiendo que esta escisión de las Juventudes Socialistas y fundación del PC no fue fruto de un debate interno, sino que se planteó como una adhesión o no adhesión a la revolución rusa, sin existir en el proceso debate teórico alguno: constatando una de las características del marxismo en nuestra país: su pobreza ideológica.

¿Cuál fue el papel de Cataluña en este proceso?

—Nulo. Aquí no había raíces. Ni el socialismo ni el marxismo tuvieron efectos aquí hasta mucho después. El movimiento obrero catalán estaba organizado por la CNT fundamentalmente; y sólo hasta cuatro años después surge dentro de la misma CNT una opción comunista.

Ha hablado antes del proceso de estalinización. ¿Puede precisar este término?

—Sí. La estalinización se origina con la dictadura de Primo de Rivera, y fue el reflejo de lo que estaba ocurriendo en todos los partidos comunistas europeos. Sin embargo, en España el fenómeno de la dictadura propició un estalinismo muy especial. En 1924, la dirección del PCE atraviesa un periodo crítico, y en el año 1925 se trasladan a París, momento en que comienza la escalada del grupo estalinista, copando todos los cargos clave.

¿Quiénes formaban este grupo?

—Fundamentalmente José Bullejos, Trilla, más tarde se añadiría Adame, y también Dolores Ibárrurí, mujer que debe su relevancia precisamente al grupo de Bullejos. En mi libro hago un estudio de las expulsiones que este grupo genera, y los argumentos que arbitra. Para justificar las expulsiones se imponen una serie da operaciones y tácticas que son totalmente imposible de llevarse a término. En segundo lugar se procede a la castración intelectual de la base, de los militantes, iniciándose seguidamente lo que se ha llamado «la mística del partido» a través, de una férrea dictadura a la que han de someterse todos los militantes. A partir de este momento las directrices se imponen desde la dirección del partido, y se acaba con la democracia interna. Y así, cuando termina la dictadura de Primo de Rivera, el PCE ve reducida su base a manos de 500 militantes.

En definitiva, que su libro viene a dar más palos al partido, por si no fueran pocos los que Semprún y Claudin acaban de propinarles.

—Bueno, la verdad es que mi trabajo no es el de dar palos a nadie, sino que me he detenido a ver la historia tal cual fue. Si alguien cree que no digo la verdad, que me desmienta. Precisamente Claudin decía en un artículo, hace poco, una cosa muy cierta: siempre que se quiere abordar la «verdad histórica» del PCE no acaba de hacerse nunca: quizá porque muchos hábitos históricos siguen hoy todavía vigentes.

¿Por ejemplo?

—La relación íntima con Moscú. El poder omnipotente del secretario general. Lo único que yo he intentado hacer es presentar la historia tal cual fue, tai cual es, desmitificando lo que la historiografía del partido había mitificado.

En el momento de repasar los archivos y bibliografías sobre los que Pelai Pagés ha edificado su trabajo, hay que señalar los documentos Humbert-Droz, el que fuera encargado de la III Internacional para los países latinos; así como los archivos del holandés Geers y los testimonios personales de Juan Andrade, que es quien precisamente ha prologado el libro.

[Ferrán MONEGAL. “Historia crítica del PC” (entrevista con Pelai Pagès), in La Vanguardia (Barcelona), 2 de julio de 1978, p. 23]

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