✍ Los lenguajes totalitarios. La razón crítica de la economía narrativa [1972]

por Teoría de la historia

3543635173«La realidad ligera de las palabras está cargada de efectos peligrosos.» Para Jean Pierre Faye, ayer conferenciante sobre «El lenguaje del estado totalitario» en el Instituto Francés, no cabe duda de que el tema elegido nos concierne a todos y por ello viene a revelar hasta qué punto es necesaria hoy una crítica del lenguaje.Jean Pierre Faye, escritor, antiguo miembro del comité de redacción de Tel-Quel y hoy principal animador del colectivo Chance, ha publicado importantes trabajos en la perspectiva de esta crítica. Su tesis doctoral, Lenguajes totalitarios, ha sido traducida al castellano por la editora Taurus; más recientemente ha aparecido en comunicación el volumen de artículos «La crítica del lenguaje y su economía». De esta gran transparencia que es la lengua, Faye nos advierte de cómo llega a adoptar formas peligrosas. La relación lenguaje-historia, estas formas extremas la clarifican, pues a través del lenguajes totalitarios nos hace ver pesada del Estado. Analizar los lenguaje totalitarios nos hace ver que éstos se anteceden en ocasiones al Estado que configuran. Faye estudia dos momentos históricos: el siglo XVIII, siglo de la crítica de la razón, con el trasfondo de las, ciencias de la naturaleza; el siglo XIX, siglo de la crítica de la economía política abordada por Marx. Propone, como fundamental para un tercer momento, el presente, la crítica del lenguaje, propiciada ella también por una nueva ciencia, la del lenguaje. Esta crítica está por venir y su objeto es el discurso de los aparatos del Estado. Los dos casos más extremos son el discurso del fascismo italiano y el discurso nazi; pero nos advierte sobre la plena actualidad de la cuestión. Noam Chomsky ha visto prohibido en su propio país, Estados Unidos, un libro sobre el discurso imperial («Baños de sangre»); por otra parte, ironía o paradoja cruel de las historia bajo la invocación de Marx se construyó esa gigantesca forma de Estado que fue el stalinismo. En el caso italiano, Faye analiza el nacimiento del término mismo «totalitario». La marcha sobre Roma era más una puesta en escena, un discurso, que una verdadera batalla. Del mismo modo, Mussolini llegará a montar un verdadero discurso de ocultación a propósito del asesinato del diputado socialista Mateotti. En un primer tiempo, como presidente del Consejo, lo condenó, caso de que fuera un crimen (versión destinada a los onorevole parlamentario); en una segunda fase, presionado por sus scuadristi dice que si el fascismo es una asociación de malhechores, él es su jefe; en una generalización última llega a decir que la feroz voluntad totalitaria del fascismo será llevada adelante con más ferocidad aún. Estep2881 lenguaje, que no conoce el derecho del otro a la palabra, ¿cómo no ve su enorme incidencia en el campo histórico?Semejante retroceso de la Historia propuesto por un movimiento que se autodefinía como revolución conservadora, adquiriría mayores proporciones en la Alemania nazi. Tanto los nazis como los 15.000 excombatientes organizados por el escritor Ernst Junger, hablan de totalitarismo bajo la influencia del fascismo italiano. Pero llega un momento en que este discurso toma el poder a través de aquel orador que unos anos antes solamente encontraba 15 personas para escucharle en una cervecería de Munich. Faye vuelve a insistir: el poder del lenguaje va más allá de sus límites. La crítica de la producción de acciones a través del lenguaje es indispensable si queremos que algún día el hombre se libere de todas sus cadenas. En definitiva, la transformación del lenguaje puede contribuir poderosamente a la transformación de las relaciones reales entre los hombres.

[Juan Manuel BONET. “El lenguaje totalitario precede en ocasiones al Estado que lo configura”, in El País (Madrid), 7 de mayo de 1976]