✍ Historia crítica de la literatura argentina (VI). El imperio realista [2002]

por Teoría de la historia

179409c0Este volumen VI de la Historia crítica de la literatura argentina, forma parte del plan general del proyecto de estudio de campo, orientado y dirigido por el reconocido crítico, ensayista y escritor Noé Jitrik. En 1999 se publicó el volumen X: La irrupción de la crítica, dirigido por Susana Cella y en el 2000 apareció el volumen XI: La narración gana la partida, bajo la dirección de Elsa Ducraroff. El proyecto inicial, de acuerdo con el plan general indicativo de la obra, prevé realizar un estudio pormenorizado de la literatura del país, desde las letras del periodo colonial hasta el presente. La obra en su conjunto está subdividida a lo largo de doce volúmenes, cada uno de los cuales está a cargo y bajo la dirección de expertos y reconocidos profesores e investigadores de distintas Universidades del país. Los tres volúmenes editados hasta el presente, no se corresponden con el criterio cronológico previsto desde el comienzo, sino, más bien obedece a razones de índole práctica, atendiendo a los estudios y textos ya elaborados. Desde la aparición de la Historia de la Literatura argentina de Ricardo Rojas, obra casi fundacional en el estudio de la evolución de la producción literaria del país, todas las obras posteriores utilizaron el mismo criterio de evolución histórica, repertorio y análisis de los autores consagrados, clasificaciones, enumeración de otros escritores y obras relacionados por criterios generacionales, temáticos, de género u otras variables históricas y sociales. Indiscutiblemente, esta obra viene a llenar un vacío en el estudio y análisis de la literatura argentina, desde una perspectiva más actual y con enfoques críticos más plurales y más actuales. Por otra parte, la obra elude, de modo deliberado, la incorporación de otros elementos contextuales que la conviertan en una historia, en el sentido canónico del término, de sucesión en el tiempo en el que se van entrelazando tendencias, movimientos, estéticas, autores y obras. Esta opción está expresada en el propio título de la obra: Historia crítica, lo que supone un corte sincrónico en un espacio de tiempo y el análisis de los elementos y características predominantes en el ámbito literario en ese periodo. Esta concepción previa, que subyace en el desarrollo de los diferentes volúmenes, nos anticipa que no se pretende realizar un examen exhaustivo de cada periodo histórico, movimiento, tendencia incluyendo el catálogo de autores y obras de cada etapa. Se pretende, en cambio, explorar la tendencia emergente, en este caso en el periodo que va desde finales del siglo XIX hasta la década de los años 1930 del siglo XX. Periodo signado por el afianzamiento y el desarrollo de la tendencia realista, tanto como actitud estética y como poética que se instaura, esencialmente, en la narrativa y en el teatro. El análisis comprende tanto al teatro realista más destacado de la época, como el sainete y el teatro social del grupo de Boedo. Se incluyen también, al final de este periodo, los textos de Roberto Arlt, autor de difícil clasificación, pero que introduce elementos de distorsión del realismo tradicional y utiliza formas de ruptura y de transgresión, al incorporar elementos de la fantasía, que desafían, tanto en el teatro como en la prosa los paradigmas del realismo convencional. El momento histórico de modernización del país, como producto del desarrollo económico y social, de expansión de la industria en general y de la industria cultural en todas sus manifestaciones: teatro, revistas, folletines, teatro, novela, dio lugar a la aparición de un nuevo público lector. Hecho que se produjo desde finales del siglo XIX en adelante, impulsado por la creciente alfabetización de las masas asalariadas. Fenómeno que dio lugar a la coexistencia de una prolífica literatura culta que continuaba con los modelos del realismo occidental, junto a una creciente producción de cultura de carácter popular que se nutría del fenómeno criollista que, luego, fue cediendo el lugar al folletín de tipo sentimental. El momento culminante de este tipo de literatura se produjo entre 1917 y 1925. En el desarrollo de los temas de este volumen, se va analizando la evolución de la tendencia realista, como una producción de carácter mimético, de gran utilidad para transmitir las necesidades y problemas sociales generados por el progreso y cambio social. Se señalan, también, los matices de conformismo en algunos casos, de denuncia social en otros que adoptan las poéticas realistas. A pesar de no seguir un orden cronológico estricto en el desarrollo de los diferentes temas y capítulos de este volumen, si se atiende en cada uno de ellos al contexto específico en el que se produjeron las diferentes formas y manifestaciones realistas, de conformidad con los cambios sociales que dieron lugar al surgimiento de un nuevo público lector, a la profesionalización del trabajo del escritor y a la diversificación de los géneros. En el marco del estudio de las tendencias realistas dominantes en la literatura de este periodo, se incluyen también, otros aspectos y manifestaciones literarias, en algunos casos afines al realismo, en otros opuestas al mismo, pero que tuvieron un amplio desarrollo y ocuparon un espacio cultural amplio, como algunas vertientes relacionadas con el modelo regionalista y la novela de carácter histórico y testimonial. El periodo de tiempo que se analiza en los diferentes capítulos de esta Historia crítica, es sumamente complejo por las circunstancias sociales, económicas y políticas que se produjeron en el tránsito del siglo XIX al XX. Al mismo tiempo, el panorama literario y cultural también cambia y se diversifica a un ritmo vertiginoso. Atendiendo a la magnitud de los sucesos que acontecen en el ámbito cultural y literario en concreto, en este volumen no se incorpora el análisis de las variedades estéticas que se relacionan con el ensayo de interpretación nacional, el surgimiento de las diversas manifestaciones estéticas de los movimientos de vanguardia surgidos en la década de los años 20, como tampoco se incluye el estudio y análisis de algunos autores relevantes como Leopoldo Lugones y la aparición de la revista Sur, ya que exceden la tendencia dominante del «imperio realista». En el comienzo del volumen, María Teresa Gramuglio trata de explicitar el controvertido concepto de realismo y, en particular, clarificar el enfrentamiento que los seguidores de esta tendencia tuvieron con los miembros de los incipientes movimientos de vanguardia. Amplía y reactualiza el concepto desde la teoría literaria contemporánea. Entre los aciertos de este volumen, cabe destacar la incorporación no sólo de los autores reconocidos y cuya labor y prestigio han sido estudiados de manera amplia a través de los años, sino también la selección e inclusión de figuras y géneros menos estudiados en las historias generales. Tal es el caso de la figura de Hugo Wast y la repercusión de una revista como Criterio, vinculada a tendencias católicas pero que, sin embargo, dio cabida en sus páginas a autores de ficciones no admitidos en otros medios. Destaca también el capítulo dedicado a los «viajeros culturales», quienes en sus escritos y visiones de la Argentina desde una óptica externa, fueron plasmando una imagen del país desde el siglo XIX, con la que contribuyeron a configurar una serie de tópicos que luego dominaron el ensayo de interpretación nacional desarrollado en la década de los años 30. Es importante señalar, entre otros rasgos y méritos del texto, la inclusión de autores, marginados por la crítica ya establecida, como Arturo Cancela. Autor inclasificable por su peculiar visión satírica de la sociedad de su tiempo y por un desbordante sentido del humor aplicado a temas y problemas de la vida cotidiana en sus Tres relatos porteños o en la Historia funambulesca del profesor Landormy. En este volumen de Historia crítica, caben también varias concepciones sobre el concepto mismo de historia, por una parte, se mantiene un cierto criterio cronológico y hay varios capítulos dedicados a autores en particular, en otros, se abordan temas colaterales, variedades regionales dignas de mención y estudio, como la obra de Juan Carlos Dávalos, Justo P. Sáenz, Mateo Booz, entre otros. Es destacable, también, el análisis de los matices ideológicos y didácticos de algunas publicaciones periódicas de izquierda, como de la pedagogía católica de Criterio. Se incluye dentro del contexto de la obra, un capítulo dedicado al teatro independiente y a la modernización de la escena. Sin pretender el enciclopedismo, ni el análisis exhaustivo, al modo de una historia tradicional, este proyecto de estudio en marcha, sobre aspectos y momentos destacables en el devenir de la literatura argentina, constituye una nueva aportación para el investigador y estudioso de las manifestaciones literarias y culturales de ese país. Al mismo tiempo, posibilita la apertura hacia otros estudios y análisis complementarios y, en ocasiones contrapuestos, que resultan de gran utilidad para elaborar y reelaborar el canon siempre incompleto de la historia de las letras argentinas.

[Teresita MAURO CASTELLARIN. “El imperio realista. Historia crítica de la literatura argentina, (vol. VI), directora del volumen María Teresa Gramuglio, dirigida por Noé Jitrik. Buenos Aires, Emecé Editores, 2002, 524 pp.” (reseña), in Anales de Literatura Hispanoamericana (Madrid), nº 32, 2003, pp. 232-234]