✍ Transformar el mundo. Revoluciones burguesas y revolución social [2012]

por Teoría de la historia

9788494100840Transformar el mundo. Revoluciones burguesas y revolución social (Pasado/Presente, 2013) del sociólogo, historiador y catedrático escocés Neil Davidson ha sido considerado por un selecto grupo de historiadores españoles como uno de los diez libros de historia más importes publicados el pasado año en España. Por su parte, Joseph Fontana califica en el prólogo del libro que estamos ante una obra maestra destinada a convertirse en un trabajo de referencia para el conocimiento de la teoría y la práctica del concepto de «revolución burguesa», incluyendo no sólo las «clásicas» (la neerlandesa, la inglesa, la francesa y la americana) sino también las actuales las que se ha desarrollado con la descolonización tras la Segunda Guerra Mundial Y la verdad es que tras la lectura de sus 950 páginas (sin incluir las notas), escritas, eso sí, con un estilo fácil y fluido, uno no puede más que corroborar como acertados tales juicios positivos. Autor de una obra galardonada con el prestigioso premio Isaac y Tamara Deutscher sobre la revolución burguesa en Escocia que le inició en este tema, Davidson reconstruye ahora la evolución historiográfica que ha experimentado la concepción de las revoluciones burguesas desde la perspectiva de la historia del pensamiento político. Pero lo hace incluyendo en su análisis –como es canónico para un historiador como él, que se mueve dentro de la concepción historiográfica del materialismo histórico– el proceso histórico global. Ese análisis abarca desde la prehistoria del concepto en los siglos XVII y XVIII, coetáneo con el inicio de su desarrollo histórico, y su consolidación conceptual original por parte del marxismo clásico (Marx y Engels) como revoluciones sociales cuyo significado fue la toma del poder por la clase burguesa con el objeto de poner fin al feudalismo, eliminando las trabas y obstáculos políticos e institucionales que aquél suponía para establecer el sistema capitalista, hasta las concepciones que proporcionó de tales revoluciones el revisionismo historiográfico conservador a partir de los años 1980 del pasado siglo cuando comenzó la ofensiva y hegemonía neoliberal, interpretándolas con meras revoluciones políticas, sin contenido social alguno. Así como analiza también la reinterpretación que de ellas han realizado las diferentes corrientes posmarxistas que, influidas por el revisionismo y tratando de desvincularse de la vulgata estalinista, aceptaron en cierta medida la desvalorización del cambio social que atribuía la interpretación marxista clásica al contenido de tales revoluciones. Tras ese recorrido, realizado con una gran solidez argumental y un profundo (casi podríamos calificarlo de apabullante) conocimiento de todo lo que se ha escrito hasta hoy sobre el tema, el núcleo del libro lo dedica Davidson finalmente exponer su propia concepción de la revolución burguesa manteniendo como tesis principal su naturaleza no exclusivamente política, sino, sobre todo, social, esto es, como revoluciones que se han desarrollado a lo largo de más de tres siglos y han supuesto, con sus variantes y características específicas, la introducción, con la eliminación definitiva del feudalismo o sus residuos, del orden capitalista que domina hoy en el mundo. Es claro que la elección de este tema por el autor no es solamente de orden historiográfico o académico con ser, desde esa perspectiva, un objeto de estudio pertinente como demuestran sus contenidos y las conclusiones obtenidas , sino que la clarificación del concepto de «revolución burguesa» es también de gran importancia para arrojar luz sobre el confuso debate actual que mantiene la izquierda para tratar de establecer una estrategia coherente de lucha contra el capitalismo con el objeto de avanzar en el camino del socialismo. Y ello es así por varias razones. No sólo, porque la constatación de la dimensión verdaderamente revolucionaria de esas revoluciones, esto es, la profunda transformación social que supusieron, niegue, como pretendía el revisionismo y han asumido algunas corrientes posmarxistas, su condición de meras revoluciones políticas que únicamente habrían supuesto un cambio en las elites que detentaban el poder. Negación de la que se deduce que el capitalismo no habría llegado, pues, por un proceso evolutivo, como pretendían revisionistas y posmarxistas, sino tras un verdadero proceso revolucionario que habría durado varios siglos y que tal procedimiento revolucionario sería, pues, el modelo a seguir para intentar pasar del capitalismo al socialismo. Pero, además, según Davidson, la concepción revolucionaria de las «revoluciones burguesas» permite distinguir claramente entre revoluciones burguesas y revoluciones verdaderamente socialistas como es el caso de las revoluciones nacionalistas que se desarrollaron tras la Segunda Guerra Mundial en las colonias que se han venido considerando por algunos como revoluciones socialistas, cuando en la realidad, no fueron sino revoluciones burguesas, incluida la revolución china que no fue nunca una revolución verdaderamente socialista, sino una revolución que no implantó sino un capitalismo de Estado, lo que explica en cierta manera su deriva actual hacia el capitalismo neoliberal. Del mismo modo que una renovada concepción de las revoluciones burguesas desde la perspectivas del materialismo histórico hace inaceptable la utilización sesgada que determinados «historiadores» actuales, voceros del capitalismo neoliberal, vienen haciendo en la actualidad de la categoría de «revolución burguesa», considerando como tales las revoluciones «desde arriba» que el neoliberalismo viene imponiendo para eliminar las trabas que los elementos del Estado del bienestar y los derechos sociales conseguidos con el mismo imponen al despliegue sin límites del mercado y el capital financiero que tratan de implantar. Algo así como siScreen Shot 2012-05-18 at 10.18.32 AM alguno de los intelectuales orgánicos de nuestra derecha en el poder nos tratase de «vender la moto» diciendo que lo que Rajoy y su Gobierno están tratando de implantar en España –en busca del interés general, claro– con su programa de reformas neoliberales no es sino la verdadera revolución burguesa que este país nunca llegó a hacer. Aunque tengo la impresión, por la producción de esos ideólogos, de que es difícil que lleguen a utilizar argumentos tan sofisticados, a no ser copiándolos de alguno de los historiadores de cabecera de la Thatcher que sí utilizó esa burda concepción de la revolución burguesa para justificar sus políticas neoliberales. En fin, leído en una u otra clave, desde la propiamente historiográfica-académica o la ideológica-política, o desde las dos a la vez, como querría, sin duda, que se leyese su libro el autor, estamos ante un libro importante y de lectura francamente aprovechable.

[Julio A. VAQUERO IGLESIAS. “La naturaleza de las revoluciones burguesas”, in La Nueva España (Asturias), 3 de abril de 2014, Suplemento Cultura, p. 7]

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