✍ Bases económicas de la revolución artiguista [1964]

por Teoría de la historia

1-cf80cc0cddEs bien conocida la importancia de las ideas artiguistas en cuestiones políticas, pero al abordar el tema se ha obviado casi siempre señalar la relación que dichas ideas guardan con la estructura económica que se pretende implantar con posterioridad a la Revolución. Por ello merece destacarse la aparición de la obra de José P. Barrán y Benjamin Nahum, que bajo el novedoso titulo de “Bases económicas de la revolución artiguista” nos presentan recopilados y sistematizados por primera vez los principales estudios socioeconómicos de la época realizados hasta el presente. La obra consta de dos partes, siendo la primera de ellas un estudio sobre las bases económicas del federalismo. Para el análisis de estos problemas se recurre en principio a esbozar los factores geográficos, demográficos, de comunicaciones y transportes que dan contorno a la estructura económica de comienzos del siglo XIX. De este primer esbozo surgen las diversidades regionales basadas en las disímiles producciones, las cuales impiden la concreción de una conciencia nacional, la que sólo surgirá con la agudización de las dificultades económicas a las que trataría de dar respuesta el sistema federal. La lucha por la adopción de este sistema pone de manifiesto la contraposición de intereses entre Buenos Aires y el Interior y entre proteccionistas y librecambistas, lo que se relaciona estrechamente con el afán de dominar el puerto y de gozar de sus rentas. Durante la primera década posterior a la Independencia trataría el Litoral de buscar una salida al mar no controlada por Buenos Aires y “las posibilidades se las ofrecía un hombre: Artigas, y una provincia, la Oriental” (pág. 48). En la interrelación de las estructuras políticas y económicas se encuentra la coincidencia de ambas hegemonías, la política de Artigas y la económica de Montevideo. Es en esta cuestión donde Buenos Aires ataca a Montevideo en la defensa del mismo hinterland. Esta lucha tiene antecedentes coloniales y en ella se comprometen los intereses de los hacendados orientales y sus exportaciones, las cuales se ven perturbadas con la posterior dominación porteña. Resquebrajados los intereses provinciales, especialmente los del Litoral, encuentran salida en la doctrina federal, cuyos postulados más elocuentes en materia económica estánbases-economicas-de-la-revolucion-artiguista-barran-nahum-19750-MLU20176074412_102014-F formulados por Artigas en el Reglamento de 1815. Se analiza luego el texto de dicho Reglamento, sosteniendo los autores que es el punto básico de todo nacionalismo, a pesar de los tratados firmados entre Artigas y los comerciantes ingleses, ya que tanto en el plano político como en el económico, el federalismo sigue un mismo pensamiento: “hacer prevalecer la justicia y la igualdad, como único ideal posible de una auténtica revolución con fuertes raíces populares” (pág. 72). En la segunda parte de la obra “La Revolución y la tierra”, al historiar la realidad de la Banda Oriental durante la dominación española, se plantea una tesis ciertamente original al entender que “el tono militar en la vida de la ciudad de Montevideo, la habilidad guerrera del gaucho, no serian comprensibles si la Banda Oriental no hubiera sido lo que fue: una avanzada española en una frontera aún móvil” (pág. 79). Para desarrollar esta idea, Barrán y Nahum se remiten a historiar los antecedentes coloniales referentes a los orígenes y causas del latifundio y su posterior valoración, en contraposición con los simples poseedores de la tierra. Todos estos hechos se enmarcan dentro de una época donde reina el desorden en la delimitación de las tierras y en la propiedad del ganado, y como consecuencia de ello se manifiestan formas de explotación que hacen peligrar la riqueza ganadera. Como dato erudito para abonar esta teoría, se sintetizan los diversos planes españoles para el “arreglo de los campos”, a la par que se apuntan las dificultades que impiden la solución de los problemas económicos de las diversas clases sociales. La acción revolucionaria que sobreviene como consecuencia de la situación anteriormente planteada cobra, según esta teoría, características peculiares en la Banda Oriental, puesto que “La Revolución de 1811 […] fue una revolución de multitudes campesinas, no de 15265-MLU20098408844_052014-Yminorías ilustradas, como el golpe del 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires” (pág. 119). En el consiguiente desarrollo de la lucha se bosquejan ya los posteriores efectos de la revolución en la economía de la provincia oriental y por ende la aparición de Artigas como reformador de esa realidad social. Buceando entre los antecedentes de la política agraria artiguista, los autores consideran que inclusive desde la época colonial Artigas se preocupó por el asentamiento de la población campesina, pero dicha política “sólo alcanzará una rica formulación ideológica con el Reglamento Provisorio, manifestación ahora de un conductor de pueblos y no de un oficial subalterno del Estado español” (pág. 130). Esta es quizá la parte medular de la obra, pues en ella se plantea el pensamiento polltico de Artigas a nivel de la realidad socioeconómica de su época: el Reglamento de 1815 aparece como la manifestación más clara de la doctrina federal y como el intento más acabado para solucionar las cuestiones de organización económica, de reestructuración política y de equilibrio social. Estas conclusiones son el resultado de una compulsa bibliográfica realizada con erudición y seriedad y tienen el valor de ofrecer una reinterpretación de un materia ya conocida. Con referencia a la tercera parte de la obra, quizá no haya mucho que agregar, puesto que sus tres capítulos se dirigen a avalar y documentar los efectos que produjo la revolución sobre la agricultura. En defensa de las ideas artiguistas sobre el progreso agrícola, se considera que si bien Artigas no demostró en un comienzo mayor interés por los “Proyectos de Agricultura” que se le presentaron, lo hizo sólo por motivos políticos: “temor del9583-MLU20017673993_122013-Y caudillo a enemistarse una vez más con los grandes estancieros” (pág. 187). En el estudio de Barrán y Nahum la originalidad del planteo reside en haber encontrado la clave del pensamiento artiguista en la realidad política, social y económica de la Banda Oriental de comienzos del siglo pasado. Aunque esta obra merece tenerse en cuenta por ser la primera que enfoca la revolución artiguista desde un punto de vista económico-social, es imprescindible señalar que el plan del trabajo no surge claramente de la exposición: la necesidad de retomar en cada una de las partes los antecedentes coloniales, provoca rodeos que impiden seguir la linea del pensamiento del caudillo oriental con toda claridad. Como los mismos autores admiten, la obra se basa fundamentalmente en la compulsa bibliográfica. La selección del material, moderno y ágil, ha sido inteligentemente realizado. Es obvio señalar entonces que ciertos temas no fueron desarrollados por no haberse consultado las correspondientes fuentes de época (ya que sólo dos documentos aparecen citados: el Reglamento de 1815 y el Proyecto de Agricultura para la Villa de Guadalupe), pero el hecho de haber enunciado esos asuntos por sí sólo abre nuevos campos para la investigación científica y ello es ya un mérito bastante elogiable.

[Esther IGLESIAS. “Bases económicas de la revolución artiguista por J. P. Barrán y B. Nahum” (reseña), in Desarrollo Económico (Buenos Aires), vol. VII, nº 28, enero-marzo de 1968, pp. 533-535]

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