✍ La conquista pacífica. La industrialización de Europa, 1760-1970 [1981]

por Teoría de la historia

36058239Se han publicado muchos libros alrededor del fenómeno de la industrialización de Europa, pero pocos se han planteado en un solo volumen unas metas tan ambiciosas. El resultado fue poco alentador en el momento de su publicación original y ahora menos, una vez que muchos de sus planteamientos y contenidos han quedado claramente superados. En un excelente prefacio, Pollard nos ofrece una visión de lo que debe ser el tratamiento tanto para Gran Bretana como para el resto de Europa del fenómeno industrial: no hay una única causa motora del cambio, sino una red de causas efectivas tirando en diferentes direcciones, influenciadas por la tradición y los recursos y cuya relevancia depende del contexto. Sobre esta base, el autor plantea sus dos principales hipótesis: primera, el papel preponderante que se le debe dar a la región en el proceso industrializador frente al Estado-nación. La especificidad tanto de los medios de producción como de las condiciones en que estos se desarrollan, el menor coste de oportunidad para el desarrollo industrial y los reajustes que los costes comparativos producen en la distribución del tejido y la producción industrial demuestran perfectamente la validez de esta teoría para los casos británicos y del NW europeo entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Pero el modelo regional, válido para las primeras etapas de la industrialización, es difícil de aplicar a medida que el desarrollo del mercado y de los medios de producción específicamente nacionales entren en juego a mediados del XIX. Pollard rechaza la progresiva sustitución de región por Estado, fijándose más en las permanencias que este sistema genera dentro de la economía europea. Segundo, su modelo incide de manera posesiva en las ideas difusionistas, es decir, en la consideración de que sólo hubo un modelo exitoso de Revolución Industrial: el inglés. No se puede hablar de éxito en este proceso si no se tienen similares condiciones a Inglaterra y no se ha aplicado el modelo inglés. Excesivamente rígido en su aplicación, Pollard concluye que un fracaso en la aplicación lleva a un proceso acumulativo de reindustrialización o bien de periferización económica. Difusión, en el amplio sentido que lo plantea el autor, significa industrialización, y los procesos neomercantilistas supondrán un freno en el desarrrollo económico que había iniciado la Revolución Industrial. Los capítulos que tratan la periferia de Europa son menos brillantes que los referidos al norte de Europa y Gran Bretaña, donde su análisis regional y el despliegue de información justificando este análisis ofrecen una visión coherente, novedosa e incluso estimulante en cuanto a algunas de sus ideas. En cambio, los capítulosUnknown dedicados a la periferia de Europa se muestran mucho menos elaborados. Los datos que ofrece, en muchos casos, no engarzan con el marco teórico que desarrolla; se muestra excesivamente aferrado a las tesis de Gerschenkron a la hora de explicar la periferia en su conjunto -aun cuando se sabe que este modelo es difícil de aplicar fuera de Rusia o Prusia-; se observan también claras diferencias en el tratamiento de ciertos países y de algunos sectores industriales de éstos. Con las mismas fuentes, por ejemplo, Trebilcock -The lndustrialization of the continental Powers 1780-1914, London, 1981- ofrece un estudio comparado del desarrollo económico de la periferia con resultados más reveladores, lo que demuestra la escasa profundidad que Pollard ha puesto en su estudio. En resumen, no deja de ser un manual de historia económica fruto de la ampliación de estudios más detallados sobre el modelo regional inglés, y ello se palpa a lo largo de todo el libro a pesar de los intentos que ha realizado para superar sus déficits a través de una extensa bibliografía.

[Francisco Javier JIMÉNEZ-RIDRUEJO AYUSO. “Pollard, Sidney. La conquista pacífica: la industrialización de Europa entre 1760 y 1970. Trad. Jordi Pascual. Public. de la Universidad de Zaragoza. Zaragoza, 1991” (reseña), in Ayer, nº 6, 1992, pp. 216-218]