✍ Atraso económico e industrialización [1962]

por Teoría de la historia

'fotos'Alexander Gerschenkron nació en Odessa, Rusia, en 1904 y murió en Cambridge, Massachusetts, en 1978. Dejó Rusia en 1920 y se estableció en Austria. En 1938, una década después de recibir el título de doctor rerum politicarum de la Universidad de Viena, emigró a los Estados Unidos y pasó los seis años siguientes en Berkeley. Después de un corto periodo en el Consejo de la Reserva Federal, se fue a Harvard en 1948 para enseñar historia económica y estudios soviéticos. Su pasión por la primera dominó, y se convirtió en decano de la historia económica en los Estados Unidos. Influyó en una generación de economistas de Harvard a través de su curso de historia económica y atrajo a varios de ellos a su seminario y a este tema. Su erudición y profundidad de conocimiento fueron legendarios, y definieron un estándar de conocimiento ineludible, si bien inalcanzable para sus colegas y estudiantes. La contribución principal de Gerschenkron a la economia fue la elaboración de un modelo de desarrollo económico tardío. Su hipótesis central es que el relativo atraso económico juega un papel positivo dado que induce a la sustitución sistemática de los supuestos prerrequisitos para el crecimiento industrial. La intervención estatal podía compensar, y así lo hizo, la inadecuada oferta de capital, trabajo cualificado, capacidad empresarial y tecnología existente en los países seguidores. Por ejemplo, la innovación institucional alemana de los «grandes bancos» dio acceso al capital necesario para la industrialización, mientras que el nivel de atraso de Rusia requirió un mayor y más directo papel del Estado. El análisis de Gerschenkron es conscientemente antimarxista: rechazaba la revolución industrial británica como el patrón normal de desarrollo económico y le quitaba a la acumulación original de capital una gran parte de su fuerza conceptual. Podían coexistir y sobrevivir conjuntamente elementos de modernidad y de atraso, y así ocurrió de modo sistemático. La desventaja aparente en las condiciones iniciales de acceso al capital podían ser superadas, lo que permitiría un crecimiento proporcionalmente más rápido, marcado por un esfuerzo decisivo en la expansión industrial. Este modelo, presentado primero en 1952 en un ensayo titulado “Economic Backwardness in Historical Perspective” (“Atraso económico desde una perspectiva histórica”, reeditado en 1962), refleja la amplia investigación de Gerschenkron sobre las experiencias de desarrollo específicas de Rusia, Alemania, Francia, Italia, Austria y Bulgaria. De estos estudios históricos surgió una imagen europea comparativa, que consideraba a Europa como un todo. «De este modo, la historia industrial de Europa se concibe como un patrón unificado, si bien con ciertas graduaciones». (Gerschenkron, 1962, p. 1). Gradualmente, sus hipótesis fueron progresivamente más precisas. Pueden resumirse de la siguiente manera: (l) El atraso relativo crea una tensión entre lag-1 promesa de desarrollo económico, conseguido en otras zonas, y la realidad del estancamiento. Esta tensión motiva la innovación institucional y fomenta la sustitución, localmente apropiada, de las precondiciones para el desarrollo ausente. (II) Cuanto mayor fue el grado de atraso, más intervencionista fue la canalización con éxito a las industrias nacientes de capital y la orientación empresarial. Además, más coercitivas y amplias son las medidas para reducir el consumo interior. (III) Cuanto más atrasada era la economía, más posibilidades había de que se presentasen las siguientes características: un énfasis mayor en bienes de producción que en bienes de consumo; el uso de métodos de producción de capital intensivo más que los de trabajo intensivo; la emergencia de empresas y plantas de mayor tamaño en lugar de las de pequeña dimensión y una mayor dependencia de la tecnología avanzada obtenida en el exterior en lugar de en técnicas autóctonas. (IV) Cuanto más atrasado fuera el país, menos probable era que el sector agrícola proporcionase un mercado creciente a la industria mediante un aumento de la productividad, y la estructura productiva de la economía resultaría más desequilibrada. El continuo y considerable interés del modelo de Gerschenkron deriva de su ordenamiento lógico y coherente con respecto al proceso de desarrollo europeo, la naturaleza 71cnMcQIiwLcondicional de sus predicciones y la adaptación a la experiencia de los últimos países atrasados del Tercer Mundo actual. Su formulación destaca entre otras teorías que enfatizan etapas de crecimiento, tanto por su detalle histórico como por su insistencia en los atributos especiales del desarrollo tardío que causan una evolución diferente. En sus propias manos, las proposiciones de Gerschenkron proporcionaron una oportunidad de combinar ideología, instituciones y la experiencia histórica de la industrialización, especialmente la de Rusia, de un modo deslumbrante. Para otros, su enfoque demostró ser un útil punto de partida para la discusión sobre países de desarrollo tardío no europeos, incluyendo Japón y los nuevos países industrializados. El modelo tiene, sin duda, sus limitaciones. La historia, incluso centrándonos únicamente en Europa, no puede adaptarse sin problemas a un diseño tan ambicioso. En otras partes del mundo, como se puede esperar de un concepto basado en las características especiales de la experiencia histórica europea, a menudo requiere importantes rectificaciones. Y sorprendentemente, según el propio ensayo pionero de Gerschenkron sobre economía política, “Bread and Democracy in Germany”, se presta muy poca atención a las clases y grupos internos, cuyos intereses el Estado intervencionista debe incorporar adecuadamente si ha de jugar el papel central requerido. El atraso se convierte con demasiada facilidad en una explicación alternativa basada en la tecnología, distrayendo la atención del Estado en lugar de ocuparse de sus oportunidades y limitaciones. No obstante, el concepto de atraso relativo, y las siempre perspicaces y ricas elaboraciones de Gerschenkron sobre tantos contextos nacionales, representan una contribución brillante y original a la historia económica, por la cual es justamente célebre. No es su única aportación.41t+LU7+eYL El «efecto Gerschenkron» surgido de la diferencia entre los índices de Paasche y Laspeyre, calculados para la producción de maquinaria soviética (1951), también lo conmemora: las ponderaciones con precios corrientes tenderán a subestimar el crecimiento porque los precios y las cantidades se correlacionan negativamente, del mismo modo que las ponderaciones con el año base lo exageran. Cuanto mayor es la diferencia entre los índices cuantitativos alternativos, mayor es el grado de cambio estructural. De nuevo, la divergencia en lugar de la uniformidad vuelve a ser la fuente de información útil sobre los procesos históricos. Tanto en el pasado como en la actualidad, pocos científicos tienen un dominio de la historia económica comparativa igualable al de Alexander Gerschenkron. Un profundo y sabio interés sobre el desarrollo económico contemporáneo le ha originado un número creciente de seguidores. Sus percepciones, por lo tanto, continúan influyendo en una nueva generación de estudiosos y le garantizan un lugar central en cualquier evaluación sobre la evolución de la disciplina de la historia económica.

[Albert FISHLOW. “Alexander Gerschenkron”, in John EATWELL, Murray MILGATE y Peter NEWMAN (comp.). Desarrollo económico. Barcelona: Icaria, 1993, pp. 261-264]