✍ Historia social. Concepto. Desarrollo. Problemas [1977]

por Teoría de la historia

Sin títuloLa producción intelectual de Jürgen Kocka se enmarca dentro de los presupuestos de la llamada “Escuela Bielefeld” entre cuyos miembros figuran, además del mismo Kocka, Koselleck y Wehler. El proyecto de estos científicos sociales, conocido bajo la denominación de “Ciencia Social histórica” piensa la historia en estrecho vínculo con otras ciencias sociales como la sociología y la economía, enfatizando en el trabajo acucioso desde la teoría y logrando la renovación de la historiografía alemana. En este sentido, el libro aquí reseñado se sitúa en la tradición antes mencionada. Se trata de la compilación de tres artículos publicados de forma separada entre 1966 y 1975. Su reedición en un sólo trabajo, en el año de 1977, surge como respuesta a la discusión del momento en torno a problemas entre los que se cuentan la objetividad del historiador, la relación entre la historia y las otras ciencias sociales, los nexos entre teoría y empirismo, así como el ser y el deber ser de la historia social. La obra se estructura en tres capítulos, cada uno de los cuales responde a propósitos específicos; aunque todos están atravesados por algunas premisas en común que, dicho sea de paso, constituyen planteamientos centrales en el trabajo de Kocka. Dentro de dichas premisas cabe mencionar el llamado a la «utilización» de modelos teóricos en la historiografía, la exigencia de una explicación de los mismos por parte del historiador, la invitación a mantener el eclecticismo en la aplicación de métodos y conceptos, la priorización del análisis ó explicación de los procesos sociales sobre la descripción de hechos, la interacción entre la historia y las otras ciencias sociales y el examen de lo social contextualizándolo con lo económico y lo político. El primer capítulo denominado «La ciencia de la Historia. Entre el dogmatismo y el decisionismo. Elementos de una historia futura» (pp. 11- 64) es una reflexión de orden teórico-metodológico en donde se ponen de presente tres variables a saber, objeto de investigación-concepto / teoría-interés (p. 11). Para llevar a cabo dicha reflexión, el autor acude al estudio crítico de las teorías de Max Weber y Carlos Marx; por cuanto en su opinión constituyen las dos corriente -contradictorias entre sí- que han marcado el devenir de las ciencias sociales en las últimas décadas. Se tiene entonces que el autor, demostrando un gran conocimiento del tema, así como una notable capacidad de síntesis, reconstruye y confronta las concepciones epistemológicas y metodológicas tanto de Marx como de Weber (pp. 11 – 55). El interés de este primer capítulo reside en su propuesta de lograr una teoría de la historia que oscile entre el dogmatismo y el decisionismo, esto es, que recoja los elementos rescatables de cada una de las dos teorías. Ahora bien, para realizar y alcanzar esta posición científica «utópica» sería requisito indispensable la argumentación permanente de las «decisiones teóricas, conceptuales y procedimentales» adoptadas por el investigador. Estas premisas, serían pues, condición sine qua ron para una posición alejada de las posturas inflexibles tanto del marxismo como del weberianismo. El segundo apartado del texto «Historia social: Concepto – Desarrollo – Problemas» -como su nombre lo expresa-, reseña los cambios que de finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX ha sufrido la llamada «Historia social» en relación con la definición del objeto de estudio, de las metas de investigación y procedimientos implementados para aprehender la realidad histórica social. Se trata, pues, de un recorrido por los diferentes momentos de la Historia social señalando la forma como se ha construido la misma, ubicando los vacíos de cada propuesta y esbozando sus tesis acerca de las tendencias actuales de este tipo de historiografía, (p. 65). Kocka también muestra su interés por abordar asuntos como la división del trabajo entre historia política, historia social e historia económica, la relación entre procedimientos analíticos y hermenéuticos, la consideración ó no de la historia social como parte de la historiografía y la discusión en torno al objeto, cuestionamientos y métodos de la historia social en relación con otras disciplinas, (pp. 66-67). Como salida a lo anterior, el autor propone la diferenciación de conceptos como «historia social», «historia estructural» «historia de la sociedad» y «ciencia social histórica»; mediante lo que él mismo denomina una «historia de los problemas». Ahora bien, para lograr análisis históricos que sobrepasen el marco de la descripción de hechos singulares, es necesario acudir a marcos de referencia que Kocka reivindica claramente en este capítulo. Es precisamente en esto último donde se concentra el valor de esta parte del libro. Kocka después de mostrarnos las diferentes tendencias y formas de concebir y hacer historia social opta por señalarnos el papel fundamental de los marcos teóricos a lo largo de todo el proceso investigativo. De manera pues, que dichos cuerpos conceptuales proporcionan criterios para la delimitación del objeto, para la selección de informaciones esenciales, posibilitan la construcción de hipótesis examinables sobre la base de los nexos entre economía, estructura social, política y cultura; como también ofrecen indicios sobre la periodización, posibilitan la comparación sincrónica y diacrónica de las sociedades y deben permitir, además, la comunicación con otras teorías y modelos de explicación complementarios. Con esto Kocha expone los «requisitos» que cualquier modelo teórico debe cumplir para configurarse en un modelo explicativo válido para la realización de una investigación. Una vez más se reafirma la idea de una historiografía orientada por problemas teóricos y confrontada con la base empírica cuyos frutos son válidos en la medida que haya coherencia entre uno y otro. En consecuente -siguiendo los términos de Kocka- los enfoques teóricos deben tener la «flexibilidad suficiente como para ser enriquecidos en el análisis histórico concreto, con otros elementos de los otros y por modelos de explicación adicionales», (p. 154). Kocka, en el tercer aparte titulado «Para qué la Historia?» (pp. 161-183), aborda uno de los asuntos más polémicos de las discusiones historiográficas como es el asunto de las tareas y funciones sociales de la historiografía. Para dar respuesta concreta a este interrogante, el autor estructura el capítulo en tres partes. En primera instancia, presenta una síntesis de las distintas respuestas que en cada momento histórico ó desde cada tendencia se le ha dado (pp. 161-174). En segundo lagar, expone las siete41OKRjOHAfL._SY300_ consideraciones que, en opinión de Kocka, debe cumplir el conocimiento histórico (pp. 174-180) y por último analiza de forma específica, la formación de identidad considerada por muchos como una función de la historia, (pp. 171-183). En el conjunto del texto, este capítulo es el más corto y quizás el más específico de los tres. Empero, su importancia halla sustento en el llamado de atención que hace Kocka a los historiadores para que reflexionen sobre las responsabilidades que deben asumir en su quehacer diario. En conclusión, la obra de Kocka traza los rasgos generales del desarrollo de la historia social desde fines del siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX, exponiendo de forma manifiesta la convergencia ineludible entre los modelos teóricos explicativos y la evidencia empírica. Nos recuerda, una vez más, el diálogo permanente entre las distintas disciplinas sociales así como reitera la necesidad de que los historiadores indiquen, de forma expresa, los cuerpos teóricos e instrumentos implementados a lo largo de la investigación. Todo esto con e! propósito de reivindicar una historiografía analítica y capaz de comprender las permanencias y cambios de los procesos sociales a través tiempo. Una vez más queda demostrada la importancia de asumir la investigación historiográfica con miras a la producción de conocimiento. El texto de Kocka es buen ejemplo de ello.

[Adriana SANTOS. “Jurgen, Kocka. Historia Social. Concepto-desarrollo problemas. Barcelona. Editorial Alfa, 1989” (reseña), in Revista Historia de la Educación Latinoamericana (Tunja), nº 2, 2000, pp. 218-221]

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