✍ La crisis europea y la Iª Guerra Mundial, 1904-1918 [1934]

por Teoría de la historia

UnknownLa guerra de 1914-1918, la “Gran Guerra”, como la siguen llamando en muchos países, arrojó a unos pueblos europeos contra otros durante cuatro años y medio; por primera vez, trajo ejércitos de la joven América a los campos de batalla del viejo continente; implicó a verdaderos contingentes coloniales de raza negra y amarilla. Las peripecias de la lucha militar, dado lo dramáticas, y a fin de cuentas, lo decisivas que fueron, eclipsaron otros aspectos del conflicto en el ánimo de los contemporáneos. Y, sin embargo, si queremos comprender el sentido y el alcance de estos acontecimientos militares, hay que volver a situarlos junto con todos los demás elementos que influyeron en el desenlace de la guerra. La diplomacia intentó modificar el equilibrio de fuerzas; consiguió que entrasen en combate una parte de los Estados neutros; tanteó constantemente las intenciones del adversario, para percibir los puntos flacos de la opinión pública y dar con algún fallo en la coalicción enemiga. Desde luego, el diplomático fue el auxiliar del soldado en la mayoría de ocasiones, y sacó partido de los resultados adquiridos en el campo de batalla; pero lo que cambió el rumbo de la guerra, fue un acontecimiento diplomático, independiente de las fluctuaciones del combate: la intervención de los Estados Unidos. El esfuerzo de los beligerantes para explotar al máximo sus propios recursos materiales y arrasar los del enemigo, dio un papel importante a las fuerzas económicas en el desenlace de la lucha. Finalmente, los acontecimientos de la política interior ejercieron, casi constantemente, una influencia en la situación militar; mantener la propia coherencia moral, era una preocupación esencial para cada uno de los Estados beligerantes. Sólo Rusia sucumbió a una crisis interna; pero el esfuerzo de liberación llevado a cabo por las minorías nacionales austro-húngaras fue uno de los factores importantes del resultado final. El principal objetivo de este libro es intentar esclarecer las reacciones mutuas que se desprenden de estos hechos. Para comprender esta guerra, ¿basta, sin embargo, con describir las fases de la lucha, incluso en sus más variados aspectos? El llamamiento a las armas apenas es un desenlace, de modo que el estudio de los orígenes del conflicto es inseparable del de la guerra en sí misma. Claro que, no se puede descartar el que las causas profundas fueran anteriores a los primeros años del siglo XX y hubiera que buscarlas en el desarrollo del imperialismo económico, en la expansión colonial y en el apogeo del orgullo nacional. Elpierre-renouvin-la-crise-europeenne-1904-1914-et-la-grande-guerre-peuple-et-civilisation-xix-histoire-generale-publiee-sous-la-direction-de-louis-halphen-et-philippe-sagnac-livre-ancien-891823723_ML anterior volumen de esta colección así lo señaló. Sin embargo, a partir de 1904 fue cuando realmente las consecuencias políticas de esas rivalidades entre las grandes potencias europeas empezaron a afirmarse, y apareción un nuevo equilibrio de fuerzas. ¿Cuáles fueron las iniciativas colectivas o individuales que en adelante llevarían a los Estados europeos a una postura de desconfianza mutua, y a los pueblos a un estado de sobreexcitación creando así un clima favorable para la aparición del conflicto? ¿Por qué combinación de fuerzas o a través de qué cúmulo de voluntades esta última crisis, que al principio no era más grave que las anteriores, desembocó en catástrofe? Estas son las preguntas a las que hay que responder previamente. Pero esta guerra, como todos los grandes conflictos de la historia del mundo, es también una revolución en ciertos aspectos. ¿En qué medida transformó en Europa, las condiciones de vida política, económica y social? ¿Qué consecuencias tuvo en la vida religiosa, en la vida intelectual? ¿De qué modo fue puesta en entredicho la preponderancia que poseía Europa, antes de 1914 en la vida del mundo, cuando los pueblos europeos consumieron sus fuerzass destrozándose mutuamente? El cuadro de las repercusiones ejercidas por el conflicto en todas las dimensiones de la 413lf-Xn8JLactividad humana y en las relaciones entre los continentes, será la materia que cierre este estudio. Pese a que la guerra en sí constituya el centro de interés evidente, es toda la historia del mundo entre 1904 y 1918 lo que este volumen trata de describir. Es cierto que la crisis no termina en el momento en que las naciones deponen las armas. ¿No hubiese sido lógico intentar seguir de cerca al menos las consecuencias inmediatas que tuvo, describir el estatuto de la paz y la tarea de “reconstrucción”? Ahí habría tema para otro trabajo. Los armisticios de 1918 señalan el final de la época en que los aliados combatieron juntos. Con la conferencia de la paz, el panorama se transforma: la solidaridad de la lucha se ha roto; los Estados que hasta entonces se habían asociado en el mismo esfuerzo, vuelven a sus mutuas desconfianzas. Las prolongaciones y ásperas discusiones en las que se elaboran los tratados empiezan a estar marcadas por un espíritu diferente del que existía durante la guerra. Los problemas que se discuten son los mismos que determinarán las relaciones internacionales durante años. El próximo volumen de esta colección estudiará la paz de 1919 y “la ruptura” de dicha paz (1).

NOTAS. (1) En París, la Biblioteca de documentación internacional contemporánea organizada en 1919 bajo la dirocción de Camille Bloch, ha formado colecciones de gran valor, en donde figuran todos los compendios de documentos y casi todas las obras que suelen citarse en las bibliografías. En esta quinta edición, se han tenido en cuenta, tanto en las notas bibliográficas como en el texto, los datos nuevos aportados por las muchas publicaciones que aparecieron, con motivo del cincuenta aniversario de la primera guerra mundial. 

[Pierre RENOUVIN. La crisis europea y la Iª Guerra Mundial, 1904-1918. Madrid: Akal, 1990, Introducción, pp. 7-8]

Anuncios