✍ Micromotivos y macroconductas [1978]

por Teoría de la historia

9789681632151_p0_v1_s260x420Este artículo es de esos que sólo sirven para hacer recuerdos y tratar de explicar ideas que he visto consolidarse en el tiempo. El Premio Nobel de Economía de este año fue para dos estudiosos de la teoría de los juegos: Thomas Schelling y Robert Aumann y, quizás por casualidad, hace unos diez años leí uno de los libros del primero, Micromotivos y Macroconductas, un texto muy estimulante, que ofrecía una nueva manera de entender las conductas de las personas, pero a partir de ejemplos y motivaciones tan cotidianas como inadvertidas. La idea de la “mano invisible” del mercado permite construir la mayor parte de lo que sabemos en economía y, en realidad, se trata de uno de los “micromotivos” de Schelling: las personas tratan de aumentar su propio bienestar y eso los induce a colaborar en el mercado, pero este efecto coordinador del mercado suele sobreestimarse, tanto porque los resultados no son necesariamente los óptimos como porque los resultados óptimos no son necesariamente de mercado. De hecho, la conducta colaboradora y coordinada parece estar en la naturaleza desde mucho antes del mercado pues, por ejemplo, las abejas y las hormigas no necesitan un sistema de precios, ni incentivos para colaborar y cumplir una función colectiva. En la sociedad, las personas construyen códigos conductuales y expresivos (la forma como conducen, regatean precios, establecen jergas profesionales, etc.), forman “grupos latentes” que no tienen estructuras formales de organización ni cooperación (ariqueños, trabajadores, de la U, etc.) y funcionan de manera predecible. Los motivos para ello pueden entenderse, modelarse y usarse de diversas maneras. El lector habrá visto quescan-090421-0001 no es necesario que mucha gente milite en un partido político para que ellos sean los que decidan las autoridades, ni que muchos estén afiliados a un sindicato para que la CUT negocie el salario mínimo. Fenómenos como las modas y las corrientes de opinión no son regidas directamente por el mercado, pero los comunicadores saben, a veces sólo instintivamente, cómo gobernar esos fenómenos. Aumann decía que la teoría de los juegos es “la teoría más general” de la economía y él trabajó en el modelamiento matemático de juegos que se repiten o admiten muchas “movidas”. Parte importante de esa teoría la estudié en mi doctorado e incluye aspectos como la formación de reputación, amenazas creíbles y equilibrios estratégicos. Se trata de trabajos complementarios que he visto convertirse en clásicos.

[Fernando CABRALES G. “Macroconductas y el Nobel”, in La Estrella de Arica, 16 de octubre de 2005]

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