✍ La Revolución Francesa y la cultura democrática. La sangre de la libertad [1998]

por Teoría de la historia

portada_259El presente volumen integra la Historia de Europa coordinada por Wolfgang Benz y se inscribe en la revisión de ese evento cardinal de los tiempos modernos que llamamos Revolución Francesa. No por francesa menos universal, ya que significó un revuelo social y militar en Europa y se imbricó en el proceso de la democracia norteamericana. Los historiadores actuales tienden a ver varios procesos dentro del periodo revolucionario. Rolf Reichardt, por ejemplo, advierte que los movimientos campesinos antiseñoriales del siglo XVIII francés se convirtieron en antirrevolucionarios y que la revolución fue más bien cosa de ciudades y hasta de ciudad capital. El gobierno del pueblo se mezcla con la idea de Robespierre («el pueblo soy yo» como Luis XIV había dicho «el51WCABSZZ9L._SY344_BO1,204,203,200_ Estado soy yo»), las reivindicaciones feministas (llevar pantalones, votar y ser votadas, usar armas) desaguan en la clausura de los clubes de mujeres, la guerra a la Iglesia convierte los ídolos católicos en santos y mártires revolucionarios, a Dios Padre en Diosa Razón. Universalismo y nacionalismo, liberación y dominio imperial, fiesta y terror, desfilan por las fechas del periodo estudiado, con profusión de informaciones, a veces muy focalizadas en la provincia francesa, a modo de estudios de campo, otras, internadas en memorias y crónicas de celebraciones donde se fraguan los emblemas de la revolución y se crea un vocabulario novedoso y pertinente. Sometida a revisión crítica, la Revolución Francesa pierde en monumentalidad y gana en verosimilitud, en riqueza viva. Sus dimensiones dejan de ser alegóricas y se tornan históricas. Tiene otra importancia sin renunciar a ser importante.

[Blas MATAMORO. “La Revolución Francesa y la cultura democrática, de Rolf E. Reichardt”, in Cuadernos Hispanoamericanos (Madrid), nº 630, diciembre de 2002, pp. 145-146]

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