✍ Muleke, negritas y mulatillos. Niñez, familia y redes sociales de los esclavos de origen africano en la ciudad de México, siglo XVII [2013]

por Teoría de la historia

814Durante el periodo Virreinal, se calcula que en México más de cuatro mil niños de origen africano trabajaron en labores domésticas y no solo eso, sino que diversos grupos económicos los explotaba, hipotecaba, donaba o ofrecía como limosna, aseguró esta noche la historiadora Cristina Masferrer. Entrevistada antes de la presentación de su libro “Muleke, negritas y mulatillos. Niñez, familia y redes sociales de los esclavos de origen africano en la Ciudad de México, siglo XVII”, en el Museo de Culturas Populares, la investigadora y docente de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) señaló que se trata de pequeños que fueron esclavizados en la Nueva España. Afirmó que ciudades como las de México, Morelos, Acapulco, Veracruz, Guanajuato y Chiapas, servían como centros de reclusión para los pequeños, quienes -además de ser víctimas- fueron seres activos que participaron en la construcción del país. De acuerdo con Masferrer, hasta hoy las investigaciones sobre personas esclavizadas de origen africano en México se habían centrado en hombres y mujeres que llegaron de manera forzada de distintas culturas de occidente y centro de África. Sin embargo, poco se había dado a conocer sobre la significativa esclavitud infantil en la Nueva España. A través del análisis minucioso de diversas fuentes documentales del Archivo Histórico del Arzobispado de México, el Archivo General de la Nación y el Archivo General de Indias, que incluyen relatos, archivos, actas bautismales y obras impresas de Thomas Gage (1719-1787) y Giovanni Gemelli Careri (1651-1725), ambos viajeros del siglo XVII, así como obras de Fray Juan de Torquemada (1562-1624) y Domingo Chimalpáhin (1579-1660), Masferrer conoció las características de la vida de esos niños. “Este libro no nos habla de unos pocos o unos cuantos, sino de la historia de todos los mexicanos, porque la presencia de origen africano en México fue importante no solo vía europeos e indígenas, sino también africanos, incluso en algunas zonas había más africanos que europeos”. “Más allá del color de la piel, en realidad todos somos descendientes de estos africanos que fueron esclavizados en el periodo Virreinal”, señaló. Destacó que si bien en el siglo XVII “no existía un censo que diga cuántas personas había y cuántos eran esclavizados, en el libro se analizan cuatro mil casos, es decir, cuatro mil bautizos de niños esclavizados y de los que se tiene registro en una de las parroquias donde recibieron el Sacramento”. “Llegaron desde el periodo Virreinal jóvenes adultos y algunas madres con sus bebes, y lo que trabajo son a los que nacieron en la Nueva España, niños novohispanos de origen africano”, explicó. Además de documentar desde un ángulo revelador los contornos concretos de la esclavitud infantil, el volumen analiza las relaciones familiares y las redes sociales que se establecieron entre africanos y afrodescendientes, y contribuye a saldar una vieja deuda sobre el aporte de esta población en la construcción económica y cultural de México; algo que la historiografía convencional ha dejado de lado. Conocer la historia de los niños y niñas que fueron esclavizados durante el Virreinato, dijo, “representa un paso sobre la importancia que tuvieron durante la época en que vivieron, pues miles de ellos participaron en la construcción cultural de la sociedad novohispana, al tiempo que eran esclavizados, y la multiplicidad de formas que tuvo su trabajo representó una parte fundamental de la construcción económica de la Nueva España”. “Al estudiarlos, comprenderemos que fueron herederos de formas de sometimiento y explotación, pero también de formas de resistencia y solidaridad”, expuso. La especialista aseguró que los niños formaban parte y participaban en las redes sociales y familiares, incluso podían ser el centro de algunas de estas relaciones, como es el caso del compadrazgo que se establecía a partir de la ceremonia bautismal. Además, estos niños desarrollaban otras relaciones familiares y formaron parte de las familias de su mismo grupo socio-étnico, así como de personas con condiciones diferentes. “La idea es mostrar una parte de la historia como mexicanos y la importancia de luchar contra la esclavitud y la discriminación, tratando de exhibir que esta historia no es la de unos cuantos, sino la de todos”. “Se trata de un libro histórico sobre una faceta importante en México, tratando de rescatar a los niños no solo como víctimas, sino como seres activos que participaron en la construcción del país”, concluyó.

[SIN EMBARGO. “Libro documenta la esclavitud infantil en la Nueva España”, in Sin Embargo (México), 20 de febrero de 2014]