✍ Páginas hebraicas [1994]

por Teoría de la historia

51w6FwJdhxL._SY300_Arnaldo Dante Momigliano, fallecido en 1987, es sin duda uno de los grandes historiadores del siglo XX. De familia judía acomodada del Piamonto, con parientes tan relevantes en el mundo de la cultura como Felice Momigliano, estudioso de Renán y del profetismo, y como Attilio Momigliano, autor de un célebre ensayo sobre «Orlando furioso» reeditado recientemente en España, Arnaldo emigraría a Inglaterra cuando Mussolini dejó en manos de los nazis la «cuestión judía», lo que les costó la vida a los padres del historiador, que murieron en un campo de concentración. Estudió Filología clásica e Historia antigua con maestros como Rostagni y De Sanctis, doctorándose en 1929 con una tesis sobre Tucídides. Su pasión por el universo grecorromano no lo abandonaría desde entonces, pero, junto a sus numerosos estudios sobre el mundo clásico, menudean en su amplia bibliografía trabajos de diversa índole sobre ese mundo hebreo al que pertenecía por vínculos de sangre y al que dedicó una parte no despreciable de sus investigaciones históricas. Silvia Berti ha reunido en este volumen los trabajos hebraicos más señalados de Momigliano y ha escrito un prologo de veinte páginas que figura al frente de su compilación. Presenta ésta dos zonas bien delineadas: la primera comprende los estudios sobre el judaísmo antiguo; en la segunda, el autor traza los perfiles humanos y científicos de una selecta pléyade de importantes filólogos, historiadores e intelectuales judíos contemporáneos de la talla de Jacob Bernays, Eduard Fraenkel, M. I. Finley, Gershom G. Scholem (el cabalista que le sirvió a Borges como consonante de «Golem») y Leo Strauss. Sorprende ver transcritos los nombres hebreos con la corrección con que lo han sido en estas «Páginas hebraicas», tarea que ha llevado a cabo de forma escrupulosa María Teresa Ortega Monasterio. A cambio de esa pulcritud, y fuera ya del ámbito especializado, la versión española de Gloria Cué, fluida en líneas generales, presenta algunos fallos dignos de comentario. En la página 23, ¿cómo puede dejarse en italiano «Guida degli Smarriti» de Maimónides, como si la «Guía de los Descarriados» Unknownestuviese escrita originariamente en toscano? Algo parecido ocurre en la página 144, donde la «Alejandra» de Licofrón se convierte en la «Alessandra» de Licofrone; en la página 203, donde se nos habla de un «Emmanuele» Kant, y en la página 302, donde aparece un chirriante «Leone Ebreo» en lugar de «León Hebreo» que cabía y debía esperarse. Entre las erratas, hay alguna que puede afectar al sentido, como «modo antico» en vez de «mondo antico» (en la pág. 29); al citar uno de los misceláneos «Contributi alia storia degli studi classici e del mondo antico» de Momigliano; o un «Peter Frase» por «Peter Fraser» en la página 132, al referirse al célebre autor de «Ptolemaic Alexandría». Con estas puntualizaciones lo último que pretendo es desanimar al lector, que encontrará en este libro cosas tan difíciles de hallar juntas como cultura, inteligencia y buen estilo literario.

[Luis Alberto DE CUENCA. “Páginas hebraicas”, in ABC (Madrid), 27 de octubre de 1990, p. 66]