✍ Nacionalismo, neoimperialismo y militarismo en el Perú [1971]

por Teoría de la historia

l6238-nacionalismo-neoimperialismo-y-militarismo-en-peru-2564-MLA4799606456_082013-OEl reducido tomo reúne dos ensayos extensos del autor los que aparecieron en revistas latinoamericanas en los años 1970 y 1971 y los que al ser publicados en este tomo son accesibles también en una buena traducción inglesa. Los dos trabajos analizan el gobierno militar reformista del Perú, siendo la segunda parte una actualización y concretización de la primera. Aníbal Quijano Obregón pertenece a los representantes más conocidos del grupo de científicos sociales latinoamericanos que han desarrollado el concepto de la “dependencia” como principal categoría explicativa, ofreciendo con ello uno de los aportes recientes más interesantes en lo que se relaciona a la explicación del subdesarrollo y de la teoría del imperialismo. Los trabajos que comentamos aquí representan uno de los primeros intentos de poner a prueba este concepto en un ejemplo empírico dejando al lado la abstracción teórica. Por tal motivo el tomo resulta interesante bajo dos aspectos: primero, en lo teórico como punto de partida para la aplicabilidad de un nuevo concepto, segundo en lo empírico como aporte a las investigaciones sobre el “modelo peruano”. Se puede constatar un éxito rotundo para ambos puntos de vista. Quijano desiste de toda nueva discusión teórica acerca del concepto de la “dependencia” y parte de la naturaleza dependiente de todas las estructuras sociales más importantes de los países latinoamericanos, como entendimiento previo. En lo que concierne al lector se pide, por consiguiente, un cierto grado de información, sin el cual es imposible comprender plenamente la lógica de la argumentación. Pero quien ha seguido la discusión sobre el concepto de la “dependencia”, encontrará un ejemplo estimulante de cómo la nueva categoría, adoptada en un caso concreto, “funciona” sin el lastre de divagaciones teóricas redundantes, y cómo lleva a una explicación convincente de la compleja situación peruana. El “modelo peruano” significa una redefinición y una modernización de la dependencia, pero no su superación. Mientras el gobierno restringe el capital extranjero en su forma tradicional en el sector extractivo de la minería y la agricultura, abre la puerta para la realización de inversiones en el sector manufacturero. Por consiguiente es despojada de sus poderes la tradicional oligarquía terrateniente mediante una reforma agraria, mientras que la burguesía urbana-industrial recibe intenso apoyo. Por tal razón no se puede hablar de la pretendida superación de la antinomia entre capitalismo y comunismo: también las “nuevas reglas de juego” definen al Perú como país capitalista dependiente, el cual, sin embargo, aprovecha mejor el margen de negociación existente y cuya formada integración en el sistema del comercio mundial ha sido cambiada en algunos aspectos importantes. El régimen fomenta fuertemente la industrialización; el eje de la dominación extranjera ya no se encuentra en los sectores estáticos y tradicionales, sino en los sectores dinámicos y modernos; debido a la extensión de contactos con otros países industrializados se diversifica la dependencia anteriormente centrada unilateralmente hacia EE.UU. y de este modo se amplía la libertad de acción; para el extranjero el interactor interno ya no es la oligarquía, sino el estado quien ha reforzado enormemente su poderío y su racionalidad. La nueva construcción, para la cual Quijano usa el término “dependencia negociada”, se apoya por lo tanto en una alianza entre capitalismo estatal y monopolios extranjeros, correspondiéndole a la burguesía industrial nacional el papel del socio menor subordinado. Las medidas sociales de los militares tienden a un fortalecimiento de la pequeña clase media, de la cual ellos mismos provienen por mayoría. Mientras para la masa obrera y la población rural los sueldos disminuyeron y se volvieron más escasos los puestos de trabajo, la reforma agraria que se lleva a cabo en forma parcial y la nueva legislación industrial dan a un pequeño grupo de obreros y empleados la chance de un ascenso a la aristocracia obrera. Se reprime cada vez más a las organizaciones sindicales y se las reemplaza por las “comunidades industriales”, donde todos los “trabajadores” de una empresa hasta el “primer trabajador”, el empresario, están reunidos en una armonía sin conflictos, superando de tal manera la contradicción “aparentemente inevitable” entre trabajo y capital. La “cogestión” que rige en estas “comunidades industriales” favorece de cualquier manera a la gerencia y resulta, por consiguiente, una mera ilusión. Quijano no toca la pregunta que a menudo se discute, si un régimen de reformas como el 31T9JeV6JeL._SY300_peruano prepara transformaciones más profundas a realizarse en el futuro o si, por lo contrario, las obstaculiza. El alto grado de abstracción de este trabajo corre el peligro de hacer abstracción de las contradicciones y las faltas de claridad propias de una “política errática”, dejando que aparezca como minuciosamente sistematizado lo que en realidad tiene mucho de contingente y circunstancial. Tampoco se discute cuáles podrían ser las alternativas reales y viables a corto plazo dentro de la relación de fuerzas existente. Pero todo eso no puede considerarse una desventaja en un trabajo que expresamente se propone esbozar lo más condensadamente posible las estructuras y limitaciones más fundamentales del nuevo régimen. Este libro es un ejemplo de los enormes adelantos que ha logrado alcanzar la ciencia social en los últimos años en el análisis de problemas latinoamericanos, bajo el liderazgo intelectual de los mismos latinoamericanos.

[Tilman TÖNNIES-EVERS. “Aníbal Quijano: Nationalism and Capitalism in Peru. A study in Neo- Imperialism” (reseña), in Nueva Sociedad (Buenos Aires), nº 5, marzo-abril de 1973, pp. 80-81]