✍ Houses in a Landscape. Memory and Everyday Life in Mesoamerica [2010]

por Teoría de la historia

002820aeLa obra de Julia Hendon, Houses in a Landscape. Memory and everyday life in Mesoamerica, representa, además de la culminación de varios años de intensos trabajos de campo en sitios arqueológicos mayas de Honduras (1), un punto cúlmine alcanzado por las investigaciones incluidas en la llamada “Household Archaeology”. A través del análisis contextual e integrador de las prácticas cotidianas logra dar una renovadora mirada a los procesos políticos y sociales que se dieron en los últimos siglos del primer milenio de la Era en dicho sector de Mesoamérica, poniendo énfasis en los modos relacionales en que se construyen y negocian las identidades cuya base principal es la práctica de recordar y olvidar personas, eventos, lugares y objetos, es decir la práctica de la memoria social. Uno de los aportes más importantes a la disciplina arqueológica en el último tercio del siglo pasado fue concretado por lo que se ha dado a conocer como “household archaeology” (arqueología doméstica), línea surgida dentro de la arqueología de sistemas de asentamientos para dar cuenta de la menor escala en la cual se dan las prácticas sociales (2). Sin embargo, en las versiones iniciales de las décadas de 1970 y 1980, los ámbitos residenciales eran considerados fenómenos materiales dependientes de aspectos culturales relativos o superestructurales que no eran suficientemente regulares para explicarlos a partir de su subsunción en leyes generales del comportamiento, lo que los excluía de ser objetos de estudio de la ciencia antropológica. Las transformaciones dadas en la arqueología en las últimas dos décadas han hecho que el estudio de los ámbitos residenciales, contexto de la vida cotidiana, se estableciera como un aspecto sustancial para los análisis de procesos históricos desde su materialidad. Esas transformaciones podrían resumirse, aunque no agotarse, en tres puntos fundamentales: giro hacia las prácticas sociales como loci de actualización y reproducción de las estructuras (3) ; giro hacia la materialidad como aspecto activo en la estructuración social (4) y giro hacia las identidades relacionales como elemento central en la creación de subjetividades y cristalización de grupos (5). Esos aspectos, entre otros, son analizados profundamente por Hendon mediante el hilo conductor de la memoria que, siguiendo las propuestas originales de Maurice Halbwachs, es interpretada como un fenómeno social, distanciado de una perspectiva psicológica de la memoria individual y de una perspectiva estructuralista de la memoria colectiva. Es entendida como un fenómeno sintético que incluye a lo social, lo económico, lo religioso y lo político y se da en un marco relacional que supera a la voluntad individual, pero que también surge de un proceso activo en el cual los agentes toman decisiones en un marco de conflictos y negociaciones constantes. La rememoración, excede desde esta perspectiva a los agentes humanos ya que también participan en ella, de manera activa, los objetos (entendidos en un sentido amplio del término que incluye a paisajes, lugares, construcciones y artefactos) idea que recorre la totalidad del planteo. La concepción de que los objetos son agentes activos en los procesos sociales abre la posibilidad de estudiar, desde la materialidad, fenómenos que anteriormente podían ser abordados exclusivamente a través de otro tipo de fuentes, en especial las escritas. En este sentido la adopción de la semiótica pierciana, aplicada a la arqueología por Keane (6), que amplía las relaciones de significado-significante de las exclusivamente simbólicas (relaciones arbitrarias o convencionales), para incluir las indéxicas (relaciones de contigüidad o causalidad) e icónicas (relaciones de semejanza), abre nuevas puertas a la interpretación que superan a la “lectura del registro arqueológico como texto” (7). La semiótica de Pierce es la metodología utilizada para analizar las viviendas mayas que se constituyeron como espacios incorporados de hacer y saber hacer que proveían un medio activo para la vida diaria. Más allá de sus aspectos, simbólicos las residencias poseen una serie de propiedades materiales que dirigen movimientos, posibilitan o impiden actividades, resaltan u ocultan atributos, amplían o restringen vistas, las cuales están presentes de manera ineludible para las personas que las habitan. Desde esta misma perspectiva se analiza el modo en que las representaciones antropomorfas, tanto las estatuillas de cerámica que circulan ampliamente por ámbitos residenciales habitados por grupos de distintos estratos sociales y económicos, como las esculturas de gran escala que decoran determinadas viviendas, repercuten en las maneras de entender a las personas sociales en las comunidades de Copán, Cerro Palenque y Coyumapa. El análisis de las prácticas diarias, repetidas cotidianamente en lugares que han sido habitados de manera incesante por numerosas generaciones, pone en el centro de la escena a actividades distintas a las destacadas en las visiones tradicionales de la arqueología mesoamericana (i.e. escritura jeroglífica, rituales, sacrificios humanos, actos de comensalismo, juego de pelota, etc.). La molienda de vegetales, la cocción de alimentos y la producción de manufacturas domésticas, y los “humildes” objetos implicados en ellas, se constituyen como actividades performativas que crean, a través de su repetición en los lugares donde los agentes son formados e instruidos, las subjetividades y principios incorporados que posibilitan la reproducción social. A su vez sientan las bases para la formación de “comunidades de prácticas” y “comunidades de memoria”, categorías laxas que reemplazan de manera efectiva a antiguas unidades de agregación con fuertes cargas esencialistas como “cultura”, “sistema”, “unidad doméstica” o “familia”. Esos colectivos, definidos como aquellos cuyos vínculos se solidifican a medida que sus miembros se comprometen entre sí por realizar repetidamente actividades cotidianas y rememorar una serie elementos en común, se constituyen como conjuntos de relaciones que son mantenidas por un constante trabajo de sus participantes. En la práctica, resultan instancias intermedias de negociación entre los agentes y otros niveles más integradores (comunidad, estamento, estado, etc.) que son centrales para comprender fenómenos políticos, como la conformación de estructuras socio-políticas estatales durante el Período Clásico y su desintegración durante el Epiclásico. Sin embargo la postura no invalida la importancia de las prácticas públicas como el comensalismo ritual o los juegos de pelota, sino que las integra en un plano de análisis más horizontal con respecto a otras actividades, como el morar, moler, cocinar, tejer, hilar y aprender las cuales, en definitiva, no están distanciadas por características de esencia. En este sentido, la comparación de los espacios “públicos” de los tres casos analizados muestra que los mismos incorporan, en escalas mayores, las mismas relaciones, interacciones y actividades que se dan en espacios residenciales. Con una redacción muy cuidada y precisa, una estructura narrativa atrapante y materiales gráficos excepcionales, la obra de Hendon constituye un doble aporte a la teoría arqueológica y a la historia social Maya a través de una síntesis integradora de categorías conceptuales y aplicación práctica.

NOTAS. (1) Entre otros aportes de la autora se destacan: HENDON, J. “Archaeological approaches to the organization of domestic labour: Household Practice and Domestic Relations” (pp. 45-61), en Annual Review of Anthropology 25, 1996; y “Having and Holding: Storage, Memory, Knowledge, and Social Relations” (pp.42-53), en American Anthropologist 102 (1), 2000. (2) Dos trabajos fundacionales de la perspectiva son: FLANNERY, K. y WINTER, M., “Analizing Household activities” (pp:33-34), en K. Flannery (ed.), The Early Mesoamerican Village, Academic Press, 1976; WILK, R. y RATHJE, R., “Household Archaeolgy” (pp. 617-639), American Behavioural Scientist 25 (6), 1982. (3) PAUKETAT, T, “Practice and History in Archaeology: An Emerging Paradigm” (pp. 73-98), Anthropological Theory 1, 2001. (4) MILLER, D., Materiality, Duke University Press, Durham, 2005. (5) FOWLER, C., The Archaeology of Personhood. An anthropological approach, Routledge, 2004. (6) KEANE, W., “Signs are not the garb of meaning: on the social analysis of material things” (pp.182- 205), en D. Miller (ed.), Materiality, Duke University Press, Durham, 2005. (7) OLSEN, B., “Material Culture after text: Re-membering Things” (pp. 87-104), en Norwegian Archaeological Review 36 (2), 2003.

[Julián SALAZAR. “Hendon, Julia A., Houses in a Landscape. Memory and everyday life in Mesoamerica, Durham, Duke University Press, 2010, 292 pp.+ XVI” (reseña), in Anuario de la Escuela de Historia Virtual (Córdoba), Año II, n°2, 2011, pp. 102-105]