✍ Edición y subversión. Literatura clandestina en el Antiguo Régimen [1982]

por Teoría de la historia

_visd_00B9JPG005WSLa obra de Robert Darnton, el reconocido historiador de la cultura, del libro y la escritura, se ocupa del submundo intelectual de la Ilustración representado en panfletistas, gacetilleros, editores piratas y escritores frustrados por no poder seguir el camino “exitoso” de Voltaire. La obra es una traducción al español de la edición inglesa de 1982 y está dividida en seis ensayos o capítulos que dan una visión de lo que se llamó la Ilustración Tardía, es decir, los últimos 25 años del Antiguo Régimen. Además, se trata de una inusual historia social de las ideas donde Darnton quiere liberar a la historia de la Ilustración de ese manto inmaculado que la literatura liberal y los manuales escolares la han puesto como la madre de todas las revoluciones, para situarla más abajo: en el mundo de la literatura ilegal. En el primer ensayo y quizás el más interesante, “La baja literatura en la Ilustración tardía”, Darnton muestra como, luego de muertos “los viejos bolcheviques, la Ilustración pasó a manos de don nadies” como el autor de las Bodas de Fígaro quien dedicó todas sus energías a construir “una mansión de la que todos hablen” en París; tal como sueñan muchos arribistas protegidos en los presupuestos de las Universidades. Los intelectuales, ese nuevo grupo social, buscaba integrarse al Monde de las Sinecuras, de las Pensiones del Rey y de la familia real, ya no bajo el modelo de “protección” del mecenazgo “sino una clase de protección que se obtenía al conocer las personas apropiadas, mover los hilos adecuados y “cultivar” amistades.” Además, recuerda Darnton, ser miembro de la Academia servía. La Ilustración tardía, vería integrarse a los intelectuales al Monde. Pero no todos alcanzaron las cumbres del poder, al douceur de vivre , el mundo intelectual estaba dividido entre quienes fueron aceptados en los medios de una cultura corporativa y los “pobres diablos”, “escritorzuelos” que habían llegado en masa de provincias a París a convertirse en Hombres de Letras con gloria, dinero y protección, pero se encontraron con una formidable barrera por su origen humilde y por carecer de fortuna. El viejo sistema de71muj6FIMZL._SL1251_ mecenazgo y una élite literaria corporativa no daban abasto para quienes querían abrazar la literatura y el pensamiento como profesión. Voltaire los llamó “escoria de la literatura”, “chusma andrajosa” quienes se “encontraban socialmente por debajo de las prostitutas”. Según la argumentación de Darnton estos jóvenes que garrapateaban sus primeros libros se convencieron de que el mundo literario era tan humillante y despreciable como todo el Antiguo Régimen, en consecuencia, fue el submundo literario de los fracasados como Jean Paul Marat, “El Amigo del Pueblo” que estos se hicieron revolucionarios y surgió “la determinación jacobina de aniquilar la aristocracia de pensamiento.” Gacetilleros, “escritorzuelos” se lanzaron a escribir panfletos, libelos con una vehemencia e indecencia contra el Antiguo Régimen nunca antes vista. Denuncias permanentes acerca de la sensacional vida sexual de las élites francesas, como hoy los programas de TV acerca de chismes faranduleros, o la guerra de “comunicados” llenaban las páginas de los libelos desacralizando de esta manera los símbolos y mitos que sostenían el prestigio de la aristocracia de finales del Antiguo Régimen. Según Darnton, a pesar de la vulgaridad y falta de ideología de los libelos, estos tenían cierta tendencia moralista “y sus mensajes obscenos eran accesibles a un público incapaz de asimilar el Contrato social” de Jean Jacques Rousseau. La propuesta de los libelistas era, según Darnton, “no reformar la sociedad a la manera civilizada de Voltaire sino simplemente derrocarla.” Estos especialistas en insultos, calumnias, medias verdades y denunciadores de la decadencia moral de la élite francesa eran admiradores de los philosophes quienes ya habían captado en sus obras la 9780393332674_p0_v1_s260x420realidad de la sociedad del Antiguo Régimen pero sus escritos, sus mentalidades diferían de sus maestros en la fuerza emocional; que sería una de las grandes herencias a la política de izquierda. Los títulos de los otros ensayos constituyen una invitación a la lectura: “un espía en Grub Street”, “un panfletista a la fuga” “un librero clandestino en provincias”, “una imprenta al otro lado de la frontera”, “leer, escribir, publicar”, escritos en diversas revistas inglesas pero cuya unidad estaría en la búsqueda de una respuesta a dos preguntas fundamentales, “¿Hasta que punto penetraron las ideas radicales de la Ilustración en la sociedad francesa?” y “¿en qué medida contribuyeron las ideas radicales a la destrucción del Antiguo Régimen?”. La obra reseñada plantea, de igual manera que toda la obra de Darnton, problemas de carácter metodológico y teórico para la historia intelectual, de cómo ir de ésta a la historia política, de la historia social de los intelectuales.

[Vladimir DAZA VILLAR. “Darnton, Robert, Edición y subversión. Literatura clandestina en el Antiguo Régimen, México, Fondo de Cultura Económica- Turner, 2003” (reseña), in Historia Caribe, vol. VI, nº 18, enero-junio de 2011, pp. 197-198]