✍ Revista “Crisis”, 1973-1976. Antología. Del intelectual comprometido al intelectual revolucionario [2008]

por Teoría de la historia

img.phpReseñar la antología de una revista como “crisis”, supone para quien escribe el riesgo de olvidar el libro, para volcarse de lleno al análisis de la revista. Si sumamos a eso que la autora de la antología propone repensar la cultura de la época a través de la revista, el riesgo se acrecienta. Cómo evitar que el peso de los sesenta y setenta y la importancia de las revistas culturales en los círculos de izquierda de aquellos años, pasen por encima del libro que invita a releer, reordenar, repensar, aquella relación tan fluida e intensa que se produjo entre política y producción cultural. Entre 1973 y 1976 crisis intervino fuertemente en el campo cultural argentino, vehiculizando las principales discusiones que la izquierda mantuvo durante los sesenta y setenta. La profunda huella que dejó entre sus lectores, su estética llena de desparpajo y el ímpetu militante que la caracterizaron resultan un gran atractivo para quien tiene la oportunidad de hojear uno de sus antiguos ejemplares. En la introducción a la antología, Sonderéguer, no duda en ubicar a crisis como heredera de dos procesos importantes de la historia cultural argentina: por un lado el resquebrajamiento de la hegemonía liberal en el campo cultural, a mediados de los años cincuenta; y por otro lado la aparición de publicaciones como Primera Plana o la uruguaya Marcha, semanarios de actualidad que permitían una circulación menos restringida que las revistas especializadas, pero que a la vez propiciaban una aproximación a los contenidos de mayor profundidad que lo que suele realizar una publicación periódica. La ubicación cronológica de la revista es un dato clave para sostener la propuesta de la autora. Al momento de lanzarse la revista, las principales discusiones y propuestas que colmaron sus páginas ya se venían desarrollando por más de una década. La corta pero intensa vida de crisis se inserta en un momento álgido de aquellos años de calentura histórica, parafraseando a David Viñas. La relectura entonces de la revista resulta insoslayable para pensar la historia cultural de su época, tal como propone Sonderéguer. No se trata para la autora simplemente de atender a las principales preocupaciones políticas de los intelectuales, sino también de relacionarlos con los cambios de hábito, de escritura, de gustos, etc. Para llevar esta empresa a cabo la antología tiene una presentación a cargo de la autora y luego tres secciones que recuperan escritos de la revista. En la presentación la autora realiza un análisis general del contexto de producción, relacionándolo con las principales características de la revista, a la que considera como “altamente representativa de los temas de la época, de las ‘estructuras del sentir’, para las cuales la revolución en Argentina parecía inminente”1. Sin embargo la revista no se queda sólo en la representatividad, crisis es testigo, pero también actor de su época, y allí reside gran parte de su riqueza. La recopilación de artículos y entrevistas de la revista que sigue a la presentación, propone una dificultad: ¿cómo realizar un recorte que permita una lectura global sobre una revista que se construyó sin manifiestos e “hizo camino al andar”? La antología en ese sentido opera como mosaico, cada sección reconstruye un conjunto de textos significativos sobre un tema en particular. De este modo lo que en la revista se conjugaba con fluidez, aquí aparece reordenado para permitir un acercamiento que favorezca la comparación y el análisis. En la primera sección los textos aparecen englobados bajo el título lecturas de la historia. Dentro de la sección podemos encontrar una variada selección de notas donde por lo general se destaca la introducción de un problema disparador del debate, o la presentación de un determinado pensador. La lista de nombres que podemos encontrar, Arturo Jauretche, Raul Scalabrini Ortiz, John William Cooke, Hernández Arregui, José Ingenieros, y otros más, muestran, en la elección de Sonderéguer, la firma intención de crisis de dar lugar a historiadores y pensadores caracterizados como revisionistas por su declarado disenso con las vertientes liberales de la historiografía argentina. Las críticas a la antinomia clásica de civilización o barbarie, en boca de Jauretche, las críticas a la enseñanza escolar de la historia argumentando que aquella no era la verdadera historia del país, el rescate de Juan Manuel de Rosas, la reivindicación del 17 de Octubre; perfilan un proyecto historiográfico muy en boga dentro de la izquierda latinoamericana de los sesenta y setenta del que crisis fue un importante exponente. La segunda sección de la antología propone un título más amplio en el recorte que realiza: comunicación y cultura popular: una redefinición de las jerarquías simbólicas. Este título revela desde el principio una propuesta política, sobre todo la segunda parte de la frase. Redefinir las jerarquías simbólicas, permite a la autora agrupar textos que reflotan distintas discusiones poniendo en tensión no solo el lugar de los intelectuales en la sociedad, sino también las formas hegemónicas de transmisión y producción cultural. Bajo este enunciado conviven discusiones sobre El libro de Manuel, de Cortázar, notas sobre Corin Tellado, escritos de Bertold Brecht sobre la necesidad de crear un nuevo arte revolucionario, con otras notas que investigan el monopolio en la propiedad de los medios de comunicación en América Latina y la construcción de hegemonía por parte de las multinacionales en el tercer mundo. Por último en la tercera sección, aunque el título es también amplio, el contenido que encontramos es bastante homogéneo. Bajo el título semblanzas y modelos, la autora nos ofrece un conjunto muy rico de entrevistas y retratos de importante artistas. Más allá de los nombres que aparecen (Borges, Cortázar. Homero Manzi, Elías Castelnuovo, Haroldo Conti, Daniel Moyano), un punto interesante a destacar de esta sección es el tono fuertemente interpelador que tienen las entrevistas, especialmente las que contaron con María Esther Gilio como entrevistadora. Podemos descubrir entonces en las entrevistas idas y vueltas punzantes que resultan difíciles de encontrar en el periodismo actual. La publicación de revista crisis (1973-1976) antología. del intelectual comprometido al intelectual revolucionario, merece ser celebrada por todos aquellos interesados en la relación entre política y producción cultural dado que ofrece una oportunidad de volver a visitar contenidos altamente representativos de cómo se produjo esta relación en los años sesenta y setenta. En el debe podríamos señalar dos aspectos que no empañan la calidad y los aportes del presente libro. La transición que va del intelectual comprometido a la figura del intelectual revolucionario es una idea que aparece en textos fundamentales sobre el período como los libros de José Luis de Diego [¿Quién de nosotros escribirá el Facundo? Intelectuales y escritores en Argentina (1970-1986). 1ª Ed, Ediciones al Margen, La Plata, 2003] y Claudia Gilman [Entre la pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina. 1ª Ed, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2003]. En el libro reseñado, aparece como parte del título, pero no se profundiza en la presentación. A su vez el formato de antología, no pareciera favorecer un trabajo sobre esta transición, ni tampoco la podemos ver en el ordenamiento de los textos seleccionados. Otro de los aspectos a señalar tiene que ver con el carácter nacional / argentino de la selección, a pesar de presentar a la revista como representativa de cuestiones latinoamericanas, con una mirada rápida al índice uno puede ver cómo las menciones a Latinoamérica quedan subsumidas a la enorme presencia de lo argentino en la selección de la autora. Estos dos aspectos nada restan a la calidad de un libro que cumple su principal objetivo, esto es, que la relectura de la revista sirva para repensar la cultura de la época en que tuvo lugar. A medida que el lector se vaya adentrando en las entrevistas a escritores, los debates sobre política e historia, se verá muy pronto sumergido en el mundo cultural de crisis, y allí es donde se le abrirá una de las muchas puertas posibles, al mundo cultural de las izquierdas en los sesenta y setenta.

[Javier GUIAMET. “Haciendo cultura en la crisis” (reseña), in Sociohistórica (La Plata), nº 30, 2012, pp. 175-183]

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