✍ Encounters. Philosophy of History after Postmodernism [1998]

por Teoría de la historia

encounters-philosophy-history-after-postmodernism-ewa-domanska-paperback-cover-artHayden White se define como un marxista; Hans Kellner no se considera un filósofo de la historia; Franklin R. Ankersmit le gustaría vivir en el siglo XVIII; y la gran ambición de Athur C. Danto fue la de ser un artista. Son detalles que se pueden saborear en el fantástico libro, Encounters. Philosophy of History after postmodernism, de la profesora de la Universidad Adam Mickiewicz, Ewa Domanska. Domanska ha conversado y entrevistado a diez de los grandes historiadores de los últimos veinte años y les ha hecho opinar sobre muchas de las cuestiones teóricas, historiográficas y metodológicas que interesan a la comunidad de historiadores. Franklin R. Ankersmit, Stephen Bann, Peter Burke, Arthur C. Danto, Georg G. Iggers, Lionel Gossman, Lynn Hunt, Hans Kellner, Alian Megill, Jürn Rüsen, Jerzy Topolski y Hayden White, son los elegidos para responder a sus preguntas. La prestigiosa lista de nombres se completa con dos “guindas”. Por un lado, Alian Megill escribe la introducción del libro, y, por otro lado, Lynn Hunt cierra el trabajo con un epitafio de siete páginas. Lo curioso es que estas “guindas” son la parte más floja del libro. Ninguno de los dos ha acertado al resumir la intencionalidad del libro, su metodología, cuales son sus premisas y sus conclusiones. Quizá no sea culpa de ellos y seguramente la raíz del problema está en la indefinición metodológica del trabajo en sí mismo. En este sentido, se echa de menos una introducción de Domanska donde presente el libro. ¿Cual es la finalidad del libro?, ¿por qué se eligen esos autores?, ¿se ha ofrecido la oportunidad de participar en las conversaciones a otros historiadores?, ¿tiene algún sentido de conjunto?, ¿la selección de autores se debe a alguna premisa en particular? La conclusión a la que se puede llegar es que se trata de un libro de silencios. Silencios en todas esas preguntas. Los únicos datos que da la autora se refieren a los días y la forma donde se hicieron las entrevistas (algunas fueron hechas por e-mail). No sería ningún trabajo para Domanska introducir el libro con la metodología que utiliza en las entrevistas, la receptividad del entrevistado y algunos detalles más personales. Seguramente, para ofrecer un aspecto más riguroso y académico ha eliminado muchos flecos simpáticos, objeciones, interjecciones de los entrevistados. Obviar esos detalles en el género de la entrevista es un error. Se echa en falta un apoyo teórico para la realización de las entrevistas, muchas de las mismas son unitemáticas; otras demasiado dispersas. Sobre todo influye el factor humano, es decir, la “química” personal que surge entre entrevistado y entrevistador. ¿Ha respetado algunos “off the record”? Evidentemente, no se trata de un trabajo periodístico pero se podría utilizar algún manual para darle más rigurosidad al trabajo, o trabajar algo más el aspecto desde la “historia oral”. Pese a todo, podemos comprobar que han quedado reflejados algunos detalles interesantes. Se puede conceptualizar el libro como un libro de documentos, como hacen los medievalistas o modernistas. Lo que ha conseguido Domanska es un documento de casi trescientas páginas donde los historiadores deben de recurrir para analizar, para leer, para utilizar lo que dicen los afamados historiadores para otros fines. Se trata de un libro para ser utilizado documentalmente y quizá no tanto para ser leído como curiosidad. De todas formas, el resultado es postmoderno. Su parcelamiento, falta de un sentido o guía, dispersidad y falta de definición, así lo atestiguan. No obstante, contiene un detalle de ingenio de la autora: se autoentrevista a sí misma. Esa es una forma magistral de autodefinirse y de mostrar sus ideas, muy postmodernas. La autoentrevista alcanza instantes de surrealismo, como cuando le dedica tres páginas de las diez que dura su entrevista a explicar por qué ha estudiado historia. Los temas que trata el libro están divididos según los autores. Y se nota una gran diferencia temática entre los que pertenecen al entorno de History and Theory (Kellner, White, Ankersmit, Iggers, Rüsen, Danto o la propia Domanska) y los demás. Alrededor de estos historiadores giran los temas principales del libro. El primer gran bloque temático del libro está indirectamente dedicado al libro de White, Metahistoria, algo ya habitual últimamente (recuérdense los monográficos dedicados por las revistas History and Theory o Storia della Storiografia). Lo paradójico es que se discute más la primera parte de Metahistoria, donde expone la teoría de los tropos; que la segunda, donde hace una investigación de historia intelectual sobre algunos de los principales filósofos del siglo XIX. Las continuas preguntas de Domanska sobre el libro de White provocan que durante muchas páginas sea el tema principal de conversación. Se revela que el libro surgió primero de un artículo y después una editorial le pidió que lo convirtiera en libro; también se desvela la gran influencia del libro en otras disciplinas como la teoría literaria, la lingüística y la tardía recepción por parte de los historiadores; y se pone de manifiesto el carácter histriónico de White. Otro eje del trabajo gira entorno a la cuestión de si la historia es una ciencia o sólo es una cuestión narrativa dentro del gran debate modernidad / postmodernidad. Se hacen muchísimas alusiones a la idea de crisis de la historia; desde decir que es su estado normal hasta negarla. En muchas ocasiones aparece la importante cuestión semántica de diferenciación entre la Historia con H mayúscula de la historia con h minúscula. Este aspecto es uno de las pequeñas contribuciones del debate entre la filosofía de la historia (los historiadores hacen historia tal y como la conciben conscientemente), la filosofía analítica de la historia (el historiador está posicionado fuera de la realidad que estudia, hay una única realidad que pertenece a la realidad y esa verdad se logra a través del lenguaje) y la nueva filosofía de la historia (que trata de reconstruir las ideas del historiador mediante la autoreflexión, nuevos modelos y pluralidad de autores). Por otro lado, existe un gran caos en torno a lo que es historia intelectual, nueva historia intelectual, historia intelectual e historia de las ideas. Esta confusión tiene su origen en la pluralidad de significados de muchos de esos términos y sus extrañas equivalencias a ambos lados del Atlántico. Pero lo que verdaderamente llama la atención es la ausencia de ,autores franceses. En este sentido la respuesta puede estar en Ricoeur: “La historiografía de lengua francesa desconfía constantemente de la filosofía, a la que identifica fácilmente con la filosofía de la historia de estilo hegeliano, que a su vez se confunde por comodidad con las especulaciones de Spengler o de Toynbee”. En definitiva, un libro de buenos documentos que será de muy buen uso para aquellos historiadores interesados en las últimos pensamiento sobre teoría de la historia e historiografía anglosajonas.

[Israel SANMARTÍN. “Domanska, Ewa, Encounters. Philosophy of History after postmodernism, University Press of Virginia, Charlottesville and London, 1998. 288p.” (reseña), in Memoria y Civilización (Navarra), nº 3, 2000, pp. 375-378]