✍ La historia subversiva. Una propuesta para la irrupción de la historia en el presente [1990]

por Teoría de la historia

garcia de cortazar¿Cuál es el papel de los historiadores y de la historia en la sociedad actual? Un curso de doctorado impartido en la universidad de Deusto abrió el debate sobre esta cuestión, impulsado por la preocupación por el incierto futuro profesional de los licenciados en historia y la pérdida de prestigio social de su estudio. Las reflexiones y pro puestas generadas en la discusión han desembocado en el documento titulado La historia subversiva, que reivindica la irrupción de la historia en el presente.”La revisión propuesta puede resultar molesta, pero es tanto más apremiante cuanto más terreno estamos perdiendo los historiadores y la historia en la sociedad actual”, dice Fernando García de Cortázar, director del departamento de historia contemporánea de Deusto. La historia subversiva se gestó en un curso de doctorado del departamento de historia contemporánea de la universidad de Deusto puesto en marcha por el profesor José María Lorenzo. La discusión de los problemas teóricos y prácticos que afectan hoy a los historiadores y a la historia desembocó en un manifiesto que reivindica el reconocimiento de la capacidad de los historiadores para actuar en el presente. “El alegato es una llamada de atención a la sociedad y a los historiadores”, explica García de Cortázar. “El historiador es el gran experto en el cambio; conoce la evolución del pensamiento y de las esperanzas humanas a través del tiempo, está preparado para reivindicar la verdadera función de la historia: subvertir el presente para hacerlo más favorable y positivo para todos”. El manifiesto difundido desde el departamento de historia contemporánea reconoce la situación crítica que atraviesa esta disciplina, pero rechaza frontal mente: la teoría del norteamericano Francis Fukuyama sobre el fin de la historia. “Para Fukuyama, con la evidente autoderrota del socialismo real se acaban los ensayos de revolución y de intento de cambio de las democracias burguesas”. Los historiadores que han elaborado el alegato señalan el error cometido por Fukuyama: “Olvida, con gran generosidad geográfica y social, continentes tan vivos y todavía tan evolutivos, a supesar, como Latinoamérica y África”.Las escasas expectativas laborales de los licenciados en historia obligan a precisar en el documento que la docencia y la investigación no acaban con las posibilidades profesionales de los historiadores. “Los medios de comunicación, la gestión de recursos humanos, las relaciones sociales, la empresa”, asegura el director del departamento de historia contemporánea, “deben abrirse a la participación de los historiadores y aprovechar su caudal de conocimientos y capacidad de análisis”. En La historia subversiva se denuncia el olvido de cualquier especulación teórica sobre el sentido de la historia y el de su conocimiento. “La historiografía, esa disciplina que debía ocuparse, entre otras cosas, de acreditar la existencia de historiadores, prefiere desviarse hacia cuestiones de método y forma”, afirma el texto. El documento difundido por el departamento de historia contemporánea asegura que “el mayor peligro actual para la historia es que termine triunfando el proyecto de sus peores detractores, que la relegan al oficio de registrar y suministrar datos de investigación a los verdaderos científicos sociales”. “Para ello”, denuncia, “se pretende especializar a la historia en cada vez más compartimientos estancos del pasado”. La historia subversiva reclama la atención de los propios historiadores. “El arrinconamiento social de la historia se debe a que se ha convertido en una erudición trivial, en un tema de entretenimiento”.

[Eva LARRAURI. “Historiadores subversivos”, in El País (Madrid), 26 de febrero de 1990]

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