✍ Lecturas y lectores en la Francia del Antiguo Régimen [1987]

por Teoría de la historia

Catálogo histórico (a diciembre 2012)BEste libro de Roger Chartier es un ensayo en torno al fenómeno de la lectura y a las repercusiones de ésta en los ámbitos de la cultura, la historia y la sociología. Es, también, un estudio sobre las formas de acceso, posesión, intercambio y comercio del libro en la Francia prerevolucionaria. El autor parte del siguiente presupuesto: “La lectura no es un hecho histórico invariable -ni siquiera en sus modalidades más fisicas- sino un gesto, individual o colectivo, dependiente de las formas de sociabilidad, de las representaciones del saber o del ocio, de las concepciones de la individualidad”. La investigación de Chartier abarca más de dos siglos y medio: de 1530 -al mediar el reinado de Francisco I- a los primeros y convulsos años de la Revolución. La parte fundamental del libro se ocupa de los lectores “populares”, es decir, obreros, campesinos, comerciantes, maestros y artesanos dedicados a diversos oficios. De acuerdo al autor, el horizonte de la lectura popular se hallaba determinado, esencialmente, por dos tipos de intereses: el de la religión y el del oficio desempeñado. Por ello, no es raro encontrar en los inventarios de pertenencias personales de la época un libro de horas junto a un manual de cerrajería, o las Consolations de l’âme fidèle, del pastor Drelincourt, aliado de un compendio de albañilería. Por otra parte, en la Francia del Antiguo Régimen era de suma importancia el manejo colectivo del libro. Tres fueron los espacios básicos en el uso socializado de los materiales impresos: en principio, el taller o la tienda, donde maestros y aprendices podían hacer consultas para guiar el buen cumplimiento de las labores; en segundo lugar, en las asambleas religiosas realizadas por los prosélitos del protestantismo; por último, en las celebraciones de los barrios, durante las cuales se leían piezas jocosas para acompañar los festejos. (Por cierto, entre tales festividades destacaba la organizada en Lyon por el gremio de los impresores, llamado de la coquille, es decir, de la Errata). Entre las vidas de santos y las gramáticas escolares, entre los almanaques y las gacetillas satíricas contra el cardenal Mazarino, los folletos tuvieron una importante acogida por parte de la plebe. En esos textos breves y económicos se privilegiaban las narraciones sensacionalistas. Escribe Chartier: “El folleto alimenta las imaginaciones citadinas con relatos cuya desmesura, ya se trate del desorden moral, del caos de los elementos o de lo sobrenatural, milagroso o diabólico, rompe con la normalidad de lo cotidiano”. Y fue precisamente el folleto el antecedente directo de la biblioteca azul. Precursora de lo que hoy llamamos “ediciones económicas” o “de bolsillo”, esa colección recibió su nombre del color del papel y de la cubierta en los cuales se imprimía. Obras apologéticas y novelas de caballería se dieron cita de manera mayoritaria en las páginas de4121NGX3XTL._SL500_ esta serie. Ahora bien, la importancia de la biblioteca azul radica, ante todo, en haber dado inicio a la masificación del libro en un momento histórico determinante: era el tiempo en que se comenzaban a delinear los contornos de la identidad cultural de un grupo pujante y novedoso: la burguesía. Esta historia de la lectura en Francia se completa con una sección dedicada a indagar los usos y costumbres de los lectores del Siglo de las Luces. Y no sólo de los lectores populares, sino también, de los considerados de la élite: clérigos, miembros de la nobleza, funcionarios grandes y pequeños, letrados y médicos, entre otros. El interés de estas páginas complementarias nace de la fidelidad con que Chartier retrata los sueños y esperanzas de la Ilustración: ilusiones de una época optimista en la que el hombre se dio la oportunidad de confiar en el futuro del hombre, en la que la lectura se convirtió en un verdadero acto de fe y el libro en objeto de culto, cuya sacralidad era completamente inédita.

[Daniel ZABALA. “Roger Chartier. Lecturas y lectores en la Francia del Antiguo Régimen. México: Instituto Mora, 1994, 266 páginas” (reseña), in Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, nº 23, 1996, pp. 364-365]

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