✍ Iglesia y sociedad en la Edad Media [2010]

por Teoría de la historia

518-aLa obra de este erudito francés, que favorablemente la editorial de la UNAM ha ofrecido al público especializado en temas medievales, es, en sentido propio, la traducción realizada por Martín Ríos Saloma de cuatro conferencias pronunciadas por Dominique Iogna-Prat en el Instituto de Investigaciones Históricas durante el año 2008. Del amplio espectro de temas historiográficos medievales de que son de dominio del autor, el presente texto recoge y enlaza, a través del papel monástico o cenobítico, la conformación de la imagen estructural de la iglesia en la Edad Media, la matriz monástica del letrado en occidente, el rol de los monjes entre los siglos IX-XII y la conformación de un modo particular de violencia eclesial e intelectual en el occidente latino de los siglos XI-XII. El prólogo de la obra se detiene en tres aspectos. El primero menciona brevemente la ausencia de estudios medievales en la UNAM en las últimas cuatro décadas. Continúa una amplia presentación del curriculum del conferencista, y por último, una escueta explicación contextual de dichas conferencias. La primera de ellas, titulada «La Iglesia. Un edificio excepcional en el paisaje social», postula sintéticamente los resultados obtenidos en una investigación previa recogida en el libro La Maison Dieu. Desde una lectura principalmente histórica, y no filosófica, dicha conferencia se centra en el movimiento de apertura progresivo del culto cristiano desde los orígenes tardo-romanos hasta la plenitud medieval. Cabe señalar puntualmente tres momentos: un comienzo, que puede formularse como el proceso por medio del cual la Iglesia en tanto monumento se transformó en espacio sagrado y con ello, la confusión propia de Occidente entre Asamblea de los Fieles y Lugar de Culto. Un momento medio, en el que se atiende a la identificación de sentido entre la expresión Espacio Sagrado y Ecclesia como Comunidad de Fieles por la cual se sacraliza el lugar de culto en un intento de imprimirle a la materia un carácter divino. En otras palabras: es la búsqueda de la materialización de lo divino en tanto refugio material del mundo que mira y se ofrece a Dios. Y, finalmente, un resultado en donde la iglesia, desde esta nueva configuración, se transformó en el eje articulador del espacio social y rural. La disposición de estos espacios sociales se torna visible en la significación, por ejemplo, del cementerio puesto que, integrada en la ciudad de los vivos, la necrópolis es uno de los puntos de enlace entre ambos mundos. La segunda conferencia, que lleva por título «La matriz monástica del letrado en el Occidente Latino», comprende un estudio extendido temporalmente entre los s. V y XIII . El texto da comienzo con el surgimiento del movimiento cenobítico en la época de la figura de San Benito y culmina con la aparición y expansión de las órdenes mendicantes. El discurrir del texto resalta el papel del monje como una imagen por la cual se concentra en su persona el saber antiguo para finalmente difundirlo en una sociedad que en su conjunto quedará reconfigurada en un modo eclesial del cristianismo llamado «monaquización». La aparición del monje queda justificada como una manera, luego prototípica, de personalizar el mensaje salvífico justamente en cuanto se define como el depósito de la fe, las letras y la sabiduría en perpleja dialéctica con la santa ignorancia cuyo primer modelo está en María Magdalena, la apóstol de los apóstoles. Este proceso progresivo de monaquización de la iglesia en Occidente está nutrido y queda explicado por la creciente sacerdotización de los monjes en tanto que su relación con la comunidad comienza a entenderse en términos de necesariedad. Con ello, empero, la nueva forma de la sociedad trae consigo una diferente manera de entender al hombre, una sociología y antropología distintas del mundo clásico. La tercera conferencia, bajo el título «El papel de los monjes en la formación de la sociedad cristiana», se ciñe a los s. IX-XII . Puede considerarse como una prolongación de la segunda, pues la Iglesia, a partir de su nueva configuración monástica, arrojó como resultado, y en este aspecto se detiene el texto, una división, símil a la romana, en tres estamentos u órdenes. Estas órdenes mencionadas como oratores, bellatores y laboratores plasman una nueva Iglesia y desde ella una nueva forma de sociedad. Puede considerarse a su vez, como un segundo aspecto resolutivo, la naturaleza sagrada y virginal de los monjes según que ellos eran los mediadores y transmisores de los bienes celestes. Ambos ítems son postulados finalmente como una nueva definición de cristiandad. La cuarta y última conferencia se detiene en la noción de «clericales intelectuales activos» que, por medio del nombre «La formación de un paradigma eclesial de la violencia intelectual en el occidente latino en los siglos XI y XII », sostiene cómo los monjes definieron la cristiandad en oposición y exclusión de «los otros». Este momento histórico, bajo el clímax mencionado como gregoriano, recapitula, sistematiza y expone pensamientos o doctrinas contrarias a la regla de fe. Es una época en la cual se incuba por un lado la futura universidad, y por el otro, se desarrollan estudios de retórica con el fin de defender, incluso bellamente, la fe contra paganos, judíos y heterodoxos. De aquí se desprenden dos cuestiones. Primero, cómo en germen se superponen las funciones de monje y de intelectual. Segundo y último, la diferenciación de ámbitos en la proyección hacia la Edad Moderna y el reemplazo del monje por el intelectual. En suma, esta breve obra, escrita en un lenguaje accesible a la vez que especializado, y sostenida sobre precisos cimientos bibliográficos, especialmente franceses, cumple, entre otros, con dos objetivos: la difusión de unas conferencias en lengua castellana de impecable nivel académico y la consiguiente apertura en México a estudios medievales. Puede agregarse, a modo de corolario, la renaciente importancia en América Latina de diversos aspectos del Medioevo, pues, considerando la trayectoria y la impronta de estos estudios, conviene sea señalado el de esta revista como un esfuerzo puntual que se suma a la empresa de difundir tales cuestiones entre los principales ámbitos académicos de lengua hispano-latina.

[José María Felipe MENDOZA. “Dominique Iogna-Prat, Iglesia y Sociedad en la Edad Media, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, 2010, 73 pp.” (reseña), in  Scripta Mediaevalia (Mendoza), vol. IV, nº 1, 2011, pp. 138-140]