✍ Pensar el siglo XX [2012]

por Teoría de la historia

Pensar-el-siglo-XXLlega a las librerías, con el pequeño y ya acostumbrado retraso a que nos tienen, la edición venezolana del libro póstumo del Tony Judt, Pensar el siglo XX (Taurus, 2012). En realidad, se trata de una serie de conversaciones que sostuvo el historiador inglés con el también historiador Timothy Snyder en su apartamento de Nueva York, pocos meses antes de su muerte en agosto de 2010. El libro, una deliciosa mezcla de historia, ensayo y autobiografía (lo que algunos llaman “historia intelectual”), busca hacer balance prospectivo al pasado siglo. Así, acontecimientos como el Holocausto, la Caída del Muro de Berlín, la desmembración de la antigua URSS o la Guerra de Iraq cobran inusitada relación e inesperada dimensión didáctica en este intento de evaluación comprehensiva. “Desde las masacres armenias hasta Bosnia, desde el ascenso de Stalin a la caída de Hitler, desde el frente occidental hasta Corea, el siglo XX es una constante relación de desdichas humanas y sufrimiento colectivo del que hemos salido más tristes pero también más sabios”, sentencia nuestro historiador en su epílogo, con frase que quiere resumir el espíritu de la obra. A Tony Judt ya lo habíamos visto venir con su peculiar estilo de hacer y entender la historia, donde la inevitable subjetividad del exégeta y del analista no desmerece el escrupuloso manejo de las fuentes y la inmensa y necesaria erudición. Su posición es clara: “Se nos enseña que los historiadores deberían mantenerse al margen de lo que escriben, y el consejo es prudente en general… Pero todos somos producto de la historia y llevamos incorporados los prejuicios y los recuerdos de nuestra vida, e incluso a veces podemos dejarnos llevar por ellos”. Cosa que se nota en los particulares enfoques que nos ha presentado, desde que se hizo conocer con su muy elogiado Postguerra (2006), considerado como uno de los diez mejores libros por la New York Times Book Review y finalista del Premio Pulitzer, hasta Algo va mal (2010), pasando por otros ensayos no menos inteligentes como Pasado imperfecto (2007) y Sobre el olvidado siglo XX (2008), para llegar a su póstumo intento autobiográfico El refugio de la memoria (2011). Como quiera que los hechos presentados por el historiador son efectivamente los que definen el mapa político de la pasada centuria, no puedo dejar de echar en falta un poco de interés por los acontecimientos de nuestra ya no tan apartada orilla. En efecto, Latinoamérica se menciona apenas dos veces a lo largo de toda la obra, y es que pareciera que en ciertos reductos de la academia norteamericana sigue imperando una resistencia a reconocer en Latinoamérica un productor de cultura y un objeto digno de estudio. Así, el paisaje que nos muestra Judt se muestra coloreado de algunas verdades definitivas y homogéneas, vigentes por igual por todas partes: “la era comenzó con una catastrófica guerra mundial y terminó con el colapso de la mayoría de los sistemas de creencias de la época: difícilmente podría esperarse un tratamiento amable en retrospectiva”. Sin embargo, al desplome de los totalitarismos, el comunismo soviético y el fascismo italiano, sobrevive el liberalismo, gracias a su condición “sorprendentemente adaptable”. ¿Qué diremos de esto los que habitamos al sur de Río Grande? En lo que a Venezuela respecta, no cabe duda de que todavía sigue siendo asignatura pendiente9781594203237 pensar nuestro siglo XX. Y no es que hayan faltado intentos notables que han tratado uno u otro aspecto del período, pero pienso que aún se echa de menos la intención totalizadora, el tono de cierre y epílogo, de cuenta saldada en que tanto insiste el texto de Judt. Independientemente de la tiranía del marketing y los royalties, de la banal inmediatez editorial que a veces nos despista, pienso que ciertamente otras culturas, otros países están mejor preparados para poner el punto y aparte. Nosotros en cambio, obsesionados, deslumbrados, intoxicados, extraviados en nuestra ancestral diatriba decimonónica, todavía no somos capaces de pasar la página. Se me viene a la mente la tremenda y tremebunda frase que algunos atribuyen a Picón Salas, acerca de que Venezuela solo pudo superar el siglo XIX después de la muerte de Gómez. Tal vez, en efecto, aún sea muy pronto para que los venezolanos podamos escribir sobre nuestro siglo XX, simplemente porque todavía no hemos salido de él.

[Mariano NAVA CONTRERAS. “Pensar el siglo XX”, El Universal (Caracas), 20 de julio de 2013]