✍ Historia del capitalismo agrario pampeano (II). La vanguardia ganadera bonaerense 1856-1900 [2005]

por Teoría de la historia

historia-del-capitalismo-agrario-pampeano-tomo-2-l5193_MLA-F-3511052524_122012Comenzaré esta reseña de un modo no convencional. En 1999 estaba en pleno desarrollo de mi tesis doctoral, cuando me llegó un pedido de evaluar un artículo para una revista académica del medio local. El artículo trataba sobre el proceso de refinamiento del ganado vacuno en la segunda mitad del siglo XIX y más tarde me enteraría de que su autora era Carmen Sesto (1). Refiero esta historia porque yo había comenzado algunos años atrás mi propia tesis doctoral, que trataba sobre la evolución del sistema nacional de innovación en la Argentina, creyendo firmemente en lo que Sesto llama, en el libro que estamos reseñando, “paradigma hegemónico –hito fundacional y a priori incuestionado-” (p. 21) en la historiografía sobre el sector agropecuario en la Argentina. Dicho paradigma nos dice, como es bien sabido, que el llamado modelo agroexportador fue posible gracias a la existencia de ventajas naturales extraordinarias en la pampa, aprovechadas por un núcleo relativamente reducido de grandes terratenientes latifundistas poco proclives al esfuerzo productivo, la inversión y el cambio tecnológico. Dichos terratenientes serían entonces el prototipo del empresario “rentista”, y su poder político y económico generaría límites al desarrollo económico del país no sólo durante la vigencia del modelo agroexportador, sino también una vez que dicho modelo se hubiera agotado, ya que su naturaleza insolublemente rentista y especulativa se configuraría como “el” patrón de comportamiento dominante en el grueso de la gran burguesía local. Cuando leí aquel trabajo de Sesto, cuyo argumento central aparece notablemente expandido y profundizado en el libro que reseñamos, yo ya había comenzado a dudar seriamente de la fortaleza argumental y la solidez empírica del “paradigma hegemónico”. La interpretación radicalmente distinta que Carmen Sesto hacía del proceso de expansión agropecuaria me llegó, entonces, en un momento más que oportuno y me confirmó la necesidad de abandonar la idea de que la Argentina estaba condenada a la maldición de tener una burguesía rentista, viraje que cambió radicalmente el enfoque de mi tesis y me llevó por nuevos y fértiles senderos de investigación sobre nuestras empresas y empresarios (2). Afortunadamente, este campo parece estar atrayendo en años recientes gran atención por parte de varios investigadores, dedicados tanto a la historia rural como industrial, cuyos aportes uniformemente tienden a cuestionar, desde distintos ángulos, el “paradigma hegemónico”(3). Sin embargo, este último parece seguir conservando un rol casi excluyente en muchos ámbitos -particularmente en la enseñanza de grado en muchas unidades universitarias-, fenómeno que en sí mismo debería ser objeto de estudio y que muestra cuan difícil es destronar ciertas ideas recibidas, en particular cuando esas ideas se acomodan a determinados preconceptos de naturaleza ideológica o a cánones de lo “políticamente correcto” – sobre esto volvemos al final de la reseña-. El libro de Sesto consta de una introducción, siete capítulos y unas conclusiones generales. En la introducción la autora pasa revista crítica a las distintas variantes interpretativas del comportamiento de los empresarios agropecuarios durante la etapa agroexportadora, desde la propuesta por Oddone en 1930 hasta las más recientes de autores como Sábato, Flichman o Pucciarelli, para luego introducir su propia perspectiva, basada en el concepto de vanguardia schumpeteriana. El resto del libro está dedicado a la exploración minuciosa del comportamiento de esa vanguardia –o “círculo de amigos”-, integrada por alrededor de 50 productores, realizada a partir del estudio de fuentes documentales de gran riqueza informativa. El capítulo primero muestra como se conforma esa vanguardia ganadera, rastreando sus orígenes y su sendero de aprendizaje. Asimismo, se destaca el hito, considerado clave por la autora, de la fundación de la Sociedad Rural Argentina, y se delinea a grandes rasgos la secuencia de las transformaciones involucradas en el proceso de refinamiento del ganado. En este capítulo Sesto además identifica a los integrantes de la vanguardia –y aporta datos respecto de sus activos-, distinguiendo tres grupos: el núcleo, los seguidores y los rezagados. Aquí la autora ya plantea claramente una interpretación muy diferente de la sostenida por el “paradigma hegemónico”, en tanto que sostiene que la vanguardia estaba constituida por “empresarios fuertemente comprometidos con la producción pecuaria de máxima especialización, como la implantación de una tecnología de alta productividad, cuyo sostén requirió una gran dotación de capital e inversiones de riesgo en ganado mejorado” (p. 74). El capítulo segundo estudia en detalle el proceso de reforma de la estancia tradicional hasta convertirla en una organización productiva de alta eficiencia, destacando como las transformaciones en ese ámbito se dieron en paralelo con la secuencia del refinamiento. Particularmente interesante resulta el análisis de la conformación de una compleja logística construida en torno a la necesidad de atender diversos mercados, así como de la configuración de un nuevo “modelo” de estancia organizado en base a patrones de alta racionalidad. El capítulo III se ocupa de la evolución de la mecanización en la estancia, distinguiendo cuatro etapas entre 1856 y 1900, desde la temprana incorporación de segadoras mecánicas (atendiendo a la necesidad de prever las contingencias climáticas) hasta el reemplazo del caballo por el motor a vapor a fines de siglo. Si bien la autora destaca que se trató de un proceso gradual y realizado con cautela – evitando, además, elevar demasiado los riesgos financieros del negocio-, queda claro que la mecanización de tareas, en particular aquellas vinculadas a la cadena alimentaria y el abastecimiento de agua, resultó esencial para el desarrollo del refinamiento. En el capítulo IV se aborda la cuestión del proceso de trabajo. Aquí la autora hace hincapié en el “disciplinamiento” de la mano de obra rural, pero diferenciándose de la interpretación convencional que enfatiza la violencia y conflictividad del proceso de conversión del “gaucho” en peón de estancia, o de la literatura más reciente que hace centro en la cuestión de cómo desde el Estado se operaron mecanismos destinados a “crear” una clase asalariada en un contexto de escasez de la mano de obra o de la que estudia en detalle el carácter estacional de la demanda de trabajo en el período bajo estudio. Sesto, conforme con la orientación y objetivos generales de su trabajo, recorre la secuencia de transformaciones de las formas de trabajo en la estancia en paralelo con las fases del proceso de refinamiento. Para la autora, dicha secuencia comenzó con la introducción de medidas destinadas a cercenar la autonomía de los trabajadores rurales, con el objetivo de introducir prácticas racionales de división del trabajo, para luego avanzar hacia la adopción de pautas jerárquicas de control productivo, secuencia que finalizaría con una mucho mayor especialización de las tareas y la incorporación de un sistema de centralización administrativa a cargo de gerentes profesionales. En esta trayectoria, que la autora interpreta como una asimilación de las formas fabriles de la organización del trabajo, también se abordaron cuestiones vinculadas a la atracción y retención de la fuerza laboral, la adopción de nuevas formas de contratos y remuneraciones y la “moralización” de las costumbres de los peones, siempre en torno al objetivo de gestar una lógica productiva acorde con los cambios en los objetivos y naturaleza de la explotación pecuaria. El capítulo V es probablemente uno de los más relevantes del libro, en tanto que allí se detalla la evolución de la trayectoria de cambio genético involucrado en el proceso de refinamiento. La autora describe los primeros ensayos realizados desde mediados del siglo XIX que fueron apuntando a la producción de animales puros de pedigrí –por mecanismos de cruza y mestizamiento-, acompañados de una institucionalidad que avalaba los avances en la genética a través de registros genealógicos por raza. Luego Sesto analiza el proceso de mejoramiento del ganado para el consumo interno, destacando justamente que dicho fenómeno ocurrió aún antes de que estuvieran dadas las condiciones para exportar carne vacuna a Europa, resaltando los límites de esa operatoria en términos de productividad y calidad. Según la autora, es recién hacia la última década del siglo XIX cuando se genera un biotipo apto para la exportación, enfatizando no sólo cuestiones de peso sino fundamentalmente de calidad cárnica. Durante todo este análisis se destaca no sólo el carácter evolutivo del sendero de cambio tecnológico en el sector ganadero, sino también el volumen de los excedentes que la vanguardia terrateniente debió dedicar a la inversión en hacienda mejorada, maquinarias y otros activos de modo de conseguir sus propósitos en materia de reconversión del modelo productivo (todo esto documentado de manera exhaustiva con registros de la época). El capítulo VI complementa la explicación del proceso recién mencionado al enfatizar que el refinamiento del ganado vacuno también supuso un paralelo esfuerzo en materia de pasturas y alimentación, que fue mucho más allá del aprovechamiento de las ventajas naturales de la Pampa Húmeda. Si bien la autora destaca que en muchos momentos primó una actitud conservadora de parte de los terratenientes, muestra al mismo tiempo que en realidad se fue configurando un modelo dual de explotación, con un sistema de terminaciones especial para el ganado de exportación, que implicó entre otras cosas una revisión de las modalidades de nutrición del ganado. La autora subraya que si bien este último sistema, de mayores costos, tardó en adoptarse debido a la falta de estímulos económicos –i.e. precios del ganado- suficientemente atractivos, su difusión fue rápida cuando se comprendió que de ello dependía el aprovechamiento de las oportunidades abiertas en el mercado mundial. El capítulo VII cierra la historia de este ciclo de transformaciones a través del estudio de la conformación de un núcleo selecto de proveedores de carne vacuna de alta calidad para los mercados de exportación. Un punto particularmente importante que enfatiza la autora es que pese a que la conversión en un proveedor de carne para exportación exigió un esfuerzo de profesionalización por parte de los productores, ello no los habilitó a convertirse en exportadores directos al mercado británico. Para Sesto, a diferencia de lo que sugiere parte de la historiografía tradicional, esto no se debió a la incapacidad de los productores locales, sino a su falta de capital, escala y conocimientos como para competir con las casas que manejaban el comercio de carnes en Gran Bretaña. En las conclusiones, Sesto hace una interpretación general de los distintos procesos descriptos, la cual, por cierto, dista mucho del paradigma hegemónico al que se ha hecho referencia más arriba. Tal vez una síntesis apropiada de la visión de la autora sea la siguiente: “(El salto en la competitividad en la producción de carnes) … necesitó de un ritmo constante de adaptación, sustentabilidad y difusión, inversiones y conocimientos de última generación …. de gran riesgo y volatilidad … (La intervención) de la vanguardia en la ganadería vacuna transformó una actividad retardataria y rudimentaria en una de las más dinámicas en el sector agropecuario, colocando a las carnes argentinas en los primeros lugares del mundo en términos de su desempeño” (p. 330). En cuanto a las implicancias del trabajo para el debate general sobre el tema del modelo agroexportador y el papel que en su éxito jugaron las ventajas naturales versus el comportamiento de la vanguardia de la que habla Sesto en su trabajo, queremos destacar las siguientes cuestiones. En primer lugar, si bien probablemente este trabajo llame –y debería hacerlo- a nuevas investigaciones que tal vez cuestionen en parte la interpretación altamente positiva que hace Sesto del papel de la vanguardia ganadera, como mínimo debería quedar claro que ya no puede sostenerse sin más la vieja hipótesis que atribuye todo el éxito del modelo agroexportador a la renta diferencial de la tierra pampeana. En segundo lugar, y vinculado con esto último, el trabajo de Sesto permite entender un proceso de cambio tecnológico evolutivo que duró más de cuatro décadas, guiado en buena medida por una lógica de prueba y error, en el cual se conjugaron transformaciones productivas, genéticas, comerciales y organizacionales que terminaron configurando un modelo completamente distinto al vigente a mediados de los años ’50. Entendemos que muchos autores aún se resisten a dar la adecuada importancia a estos fenómenos, y si bien escapa a nuestra capacidad comprender esa resistencia, tal vez obedezca a una concepción del cambio tecnológico que lo identifica o limita a grandes innovaciones en la industria manufacturera, subestimando la relevancia del tipo de innovación adaptativa e incremental característica de los procesos de refinamiento. Justamente, como bien lo destaca Hora (op. cit.), las críticas al comportamiento de los terratenientes que a partir de los años ’10 eran formuladas desde diversos sectores sociales se basaban en la idea de continuidad entre las estancias tradicionales pre-modelo agroexportador y las formas de producción agropecuaria de comienzos del siglo XX, en tanto que en ambos casos los críticos veían, con razón o no, a propietarios ausentistas que se enriquecían con el producto y/o la valorización de una tierra que producía “sola” –por la pura fertilidad natural de la pampa-. Lo que estos críticos omitían era la secuencia de radicales transformaciones materializadas en el ínterin. Muchos autores posteriores parecen haber caído en el mismo equívoco, dando por buena la caracterización ofrecida por los contemporáneos del proceso de expansión agropecuaria. En tercer lugar, un punto central a nuestro juicio es el énfasis de la autora en resaltar que el proceso de inversiones y cambio tecnológico involucrado en el refinamiento fue realizado en condiciones de incertidumbre tanto sobre los resultados técnicos como sobre los comerciales, contrastando fuertemente con la imagen de ganaderos aversos a cualquier tipo de inversión de riesgo. Como dijimos antes, algunos trabajos recientes realizados en torno al comportamiento de los empresarios industriales de la época también cuestionan esa imagen tradicional del empresariado argentino, muy difundida desde los trabajos de Jorge Federico Sábato en adelante, a partir de su hipótesis de una única clase dominante, de naturaleza fuertemente especulativa y rentista, con intereses tanto en el agro como en la industria. Para finalizar, digamos que en el actual escenario local, en donde el concepto “oligarquía vacuna” ha vuelto a ser objeto de debate -aunque ahora para referirse a disputas coyunturales sobre el precio y el mercado cárnico doméstico-, el libro que reseñamos debería dar lugar a motorizar nuevas reflexiones en torno a la mirada que existe en la sociedad argentina sobre el empresario agropecuario. En ese sentido, creemos que todavía existen grandes resistencias en muchos ámbitos a incorporar las nuevas visiones, como la que aporta Sesto, cayendo en el facilismo de seguir las antiguas lecturas que incorporamos en algún momento de nuestra vida académica, política o social. Tal vez el paso del tiempo logre vencer esas resistencias, en particular en las nuevas generaciones, pero mientras tanto debemos celebrar la publicación de trabajos que aportan un aire refrescante a un viejo pero central debate en nuestra historiografía.

NOTAS. (1) Carmen Sesto (2000), “Tecnología pecuaria y periodización: el refinamiento del vacuno en la Provincia de Buenos Aires entre 1856 y 1900: un intento de re-periodizar, incorporando como factor central de análisis el empleo de una tecnología de alta productividad”, Redes. Revista de Estudios Sociales de la Ciencia, Nº 16, Volumen 7. (2) Andrés López (2006), “Empresarios, instituciones y desarrollo económico: el caso argentino”, CEPAL, Buenos Aires. (3) Ver, por ejemplo, María Inés Barbero y Fernando Rocchi (2002), “Empresarios, empresas y asociaciones empresarias”, en Academia Nacional de Historia, Nueva Historia de la Nación Argentina , Tomo IX, Planeta, Buenos Aires y Roy Hora (2001), The Landowners of the Argentine Pampas. A Social and Political History, 1860-1945 , Oxford University Press.

[Andrés LÓPEZ. “Sesto, Carmen. 2005. La vanguardia ganadera bonaerense, 1856-1990. Tomo II: “Historia del capitalismo agrario pampeano”. Buenos Aires: UB; Siglo XXI” (reseña), in Mundo Agrario. Revista de estudios rurales (La Plata), vol. VI, nº 12, 2006]

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