✍ Lugares para la historia [1997]

por Teoría de la historia

lugares_para_la_historia_800x600_El libro de la historiadora francesa Arlette Farge “Lugares para la historia”, escrito en 1997, ha sido traducido al español hace un año. Esta publicación en castellano representa una buena oportunidad para dar a conocer al mundo hispanohablante esta recopilación de ensayos –editada en francés bajo el título “Des lieux pour l’histoire”– y para plantear la pertinencia de la difusión de la obra de una especialista del siglo XVIII parisino en el mundo iberoamericano, luego de su traducción al portugués en 1999 (1). La autora presenta su trabajo como una reflexión necesaria en torno al papel del historiador en la sociedad –tal como lo hizó seis años antes, con una meta específica, el historiador italiano Carlo Ginzburg (2)– situándose como heredera de los trabajos de Foucault y Mandrou. Arlette Farge invita a los historiadores a interrogarse sobre sus propios medios de interrogación, en particular cuando se acercan a los “lugares” escondidos y desconocidos de la historia, que tienen una resonancia en nuestro presente : el sufrimiento, la violencia, la guerra, la palabra, el evento, la opinión, la diferencia de los sexos. En esta medida, Farge siempre ha manifestado interés por facilitar la circulación y el intercambio entre historiadores y archivistas, entre filósofos y sociólogos, entre testimonios y reflexiones más intímas. Las fracturas del orden destacadas por Farge en todas sus obras, de las cuales este libro parece una síntesis, son lugares donde comienza la labor del historiador, cuya materia se encuentra entonces en cualquier documento. De otro lado, la autora invita a resistir y combatir la tentación de ver “lo mismo” en todas las fuentes, lo que parece especialmente pertinente en el contexto iberoamericano, donde hay tantos archivos diferentes. Cada tema y problemática tienen sus contextos de desarrollo, sus maneras de ser dichos, expresados o callados. La tarea del historiador no es servir al universalismo, sino al contrario, destacar lo singular. “El orden de las cosas nunca es un hecho dado”. Así, llamando la atención sobre el papel particular del historiador en las reflexiones acerca de cada uno de los temas citados, Farge parece develar, en el fondo, la gravedad, tanto de la postura como del posicionamiento del historiador frente a la Historia : su deber ser crítico y responsable. “A través del conocimiento indica los medios de la lucha, del combate”. Farge pasa gran parte de su tiempo de investigación inclinada sobre documentos policiales y judiciales tales como quejas, asuntos por injurias, marcas de41G4X6BJARL._SL500_ irrespeto. Son marcas escritas de la desesperación de hombres y mujeres. La “sociedad”, paradójicamente, quiere, por un lado, esconder o lanzar al más profundo desprecio esas marcas –que comprendemos están atadas a las masas sin cara– mientras, por otro lado, se nutre de escándalos, efectivamente atados a los individuos, y expone sus cuerpos violentados como ejemplos catárticos. El frecuentar esa desesperación del siglo XVIII ha dado a Farge una fuerza singular para completar los vacíos de esos lugares de la historia. Sin dejar de traer a colación las emociones, Farge se maneja entre el análisis riguroso del científico y las advertencias eruditas para dibujar la esperanza del historiador activo en los cuestionamientos acerca de nuestro presente. Entonces, una década después de su publicación, nos parece que el libro de Farge, incentivado por la necesidad de una reflexión sobre esos temas que resultan ser Lugares también para la historia, se mantiene particularmente vigente para reflexionar sobre el poder de la palabra, la circulación de ideas preconcebidas, y la producción de discursos científicos y políticos. Se trata de “escapar a la fatalidad de estereotipos que rigen tantos estudios y nos obligan a expresarnos con una exorbitante letanía de lugares comunes”.

NOTAS. (1) Farge, Arlette, Lugares para a história, Lisboa, Teorema, 1999, 170 p. Traducción de Telma Costa. (2) Ginzburg, Carlo, Le juge et l’historien. Considérations en marge du procès Sofri, Paris, Editions Verdier, 1997, 192 p.

[Aude ARGOUSE. “Arlette Farge, Lugares para la historia, Santiago de Chile, Ediciones Universidad Diego Portales, 2008 (1ª ed. Paris 1997), 153 p., trad. María Eugenia Albornoz Vásquez” (reseña), in Nuevo Mundo Mundos Nuevos (París), 3 febrero 2009]