✍ Tuñón de Lara y la historiografía española [1999]

por Teoría de la historia

portada_1005Un grupo de discípulos y amigos ha colectado en el presente libro las conferencias pronunciadas en los Cursos de Verano de El Escorial en homenaje a Tuñón. Cumplieron con ello un deber de fidelidad —tan difícil de practicar en un mundo como el intelectual, erosionado siempre en nuestro país el olvido y el rencor— para tan inolvidable figura así como para con la historiografía contemporánea, algunas de cuyas páginas se escribieron al calor o impulso de una de los más señalados excitadores de la cultura de la España moderna. Pues, ciertamente, Tuñón de Lara fue ante todo y sobre todo un admirable agitador de ideas y movimientos en pro de una España que, en el terreno del pensamiento, estuviese a la altura del tiempo y de su envidiable tradición literaria y artística. Su ejemplo ilustra de manera paradigmática lo expuesto ad nauseam en otro lugar por el reseñador acerca del hibridismo y multirracialidad del código genético de la historia contemporánea española. Abogado, con algunos cursos de politología y sociología cursados en el París de su duro destierro, culto y dotado de envidiable sensibilidad para la política y la literatura, Manuel Tuñón de Lara (Madrid, 1915/Bilbao, 1997) carecía de las credenciales académicas normales al irrumpir como un aerolito en la atmósfera cada vez más densa y oxigenada del contemporaneísmo español. Su muy pronto grandemente difundida historia de la España ochocentista —La España del siglo XIX (París, 1968, 2ª edición, 429 págs.; la primera es de 1961)— venía a ser la contralectura del discurso oficial sobre la época, de cuyo parto y divulgación estuvieron alejados la mayoría de los miembros de la comunidad científica de autoridad y prestigio. El éxito subitáneo logrado por su primer libro, impelió a Tuñón a la inmediata puesta a punto de la continuación de la materia de aquél. El mismo fenómeno se repitió con La España del siglo XX (París, 1966), objeto de la curiosidad ávida de un público reluctante a un oficialismo cuya jurisdicción historiográfica era —y es…— interesadamente exagerada. Editoriales renombradas y publicaciones muy leídas en el tardofranquismo como Triunfo o Cuadernos para el diálogo le abrieron sin tardanza sus puertas y el historiador madrileño impuso un ritmo trepidante a su fácil pluma. Informada por las tesis de un marxismo depurado de tosquedades y rudimentarismos, su copiosa producción no dejó de roturar los más diversos campos, conforme lo demuestran, entre otros muchos libros y volúmenes, los misceláneos Estudios sobre el siglo XX español (Madrid, 1976, 5ª ed., 282 págs.) y Estudios de historia contemporánea (3ª ed., Barcelona, 1982, 278 págs.). El ángulo sociologista fue el empleado preferentemente en sus análisis e interpretaciones de la evolución de la colectividad española en la edad contemporánea comienzo de ruta: Variaciones del nivel de vida en España (Madrid, 1965, 121 págs.). Por lo común, el mecanicismo imperante en las primeras oleadas del influjo y recepción marxistas permanecía ausente de unas páginas atravesadas de relente literario y afán de totalidad. Durante el primer veintenio democrático, su obra se ensanchó en todas las direcciones temáticas y mediáticas, siempre con gran audiencia de público y lectores. Casi un medio centenar de ejemplos: obras de alta divulgación —El movimiento obrero en la historia de España (Madrid, 1972, 963 págs.), La II República (2 vols., Madrid, 1976, 172 y 212 págs., respectivamente)—; de estricta investigación: Luchas obreras y campesinas en la Andalucía del siglo XX. Jaén (1917-1920). Sevilla (1930-1932) (Madrid, 1978, 300 págs.), Tres claves de la Segunda República. La cuestión agraria, los aparatos del Estado, Frente Popular (Madrid, 1985); síntesis académicas —dirección y participación (prólogo, pág. ILXIX, y págs. 437-674) del t. XXXVII de la Historia de España de Menéndez Pidal-Jover Zamora, Los comienzos del siglo XX. La población, la economía, la sociedad (1898-1931)—; síntesis universitarias —Medio siglo de cultura española (1885-1936) (Madrid, 1971, 2ª ed., 298 págs.)-—; ensayo —Historia y realidad del poder (El poder y las élites en el primer tercio de la España del siglo XX) (Madrid, 1977, 210 págs.), El hecho religioso en España (París, 1968)—. Al mismo tiempo, sus descollantes dotes organizadoras se revalidaban sin pausa con la dirección de diversas obras de conjunto —Historia de España, de Editorial Labor; Historia del socialismo español (Barcelona, 1989, 3 vols.), coordinada por el catedrático José Luis Martín Ramos, autor también del segundo volumen, como Santos Julia lo es del tercero—; coloquios —los archifamosos de Pau, de los que hasta diez llegaron a celebrarse y ¡a publicarse!—, seminarios, mesas redondas, etc., etc., que hacían entrar de lleno a una hasta entonces timorata y cenobítica Clío en todos los escenarios culturales. Tras una fecunda estadía profesoral en Pau —donde obtendría el grado de doctor en Historia a finales de 1977 con el Prof. Jover como único integrante del tribunal—, ocupó la cátedra de Historia Contemporánea de la Facultad de Periodismo de la Universidad del País Vasco, en la que desarrolló enseñanzas de gran proyección y eco. Debido a que Tuñón de Lara ha sido incuestionablemente el contemporaneísta español cuyo tránsito ha alcanzado mayor impacto y extensión mediática y a los numerosos balances que de su obra han hecho algunos de sus discípulos y colaboradores, no esbozaremos siquiera un resumen de su aportación a la disciplina que nos ocupa, realizado —un poco al desgaire— también en las páginas del libro glosado. Ésta la situamos preferentemente en el terreno de las transformaciones instrumentales y en el todavía, si cabe, más importante de la galvanización de ambientes y excitación de las mentes y las voluntades. La socialización de la historiografía durante el último tercio del siglo XX le tiene sin duda como principal adalid. Gran parte de los estratos progresistas del país vieron en el al apóstol y al intelectual comprometido, incansable emisor de mensajes que encerraban, a sus ojos, lo mejor de la tradición institucionista y del humanismo socialista. Muestra máxima de la influencia y huella de su magisterio es la del ancho caudal de su escuela. Considerada por algunos críticos banco de prueba infalible e insoslayable de la grandeza de un historiador, Tuñón se erigió en creador de un equipo y en la cabeza rectora de un muy extenso grupo de estudiosos; desde la muy notable investigadora del género María Dolores Ramos al batallador politólogo Alberto Reig Tapia, del envidiable conocedor del nacionalismo vasco José Luis de La Granja al destacado especialista en relaciones internacionales Ricardo Miralles y desde María Jesús Mina hasta Isabel Molí, son muchos los nombres prestigiosos de nuestra disciplina los que se reclaman sus discípulos y seguidores. Bien que España sea un país muy propenso a los clanes y fratrías seguramente por su fuerte herencia árabe, las labores de equipo, cuando son realmente tales —y la de nuestro autor lo fue sin duda—, merecen el elogio más encendido, como el que se le tributa desde la modestia de estas desgarbadas líneas.

[José Manuel CUENCA TORIBIO. “Tuñón de Lara y la historiografía española. Edición al cuidado de J. L. de la Granja, A. Reig Tapia y R. Miralles, Fundación General UCM, Madrid, 1999, 375 págs.” (reseña), in Revista de Estudios Políticos (Madrid), nº 106, 1999, pp. 377-379]

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