✍ Crecimiento y desarrollo. Economía e historia. Reflexiones sobre el caso español [1964]

por Teoría de la historia

521103391_LHan transcurrido cerca de tres años desde la publicación de la monumental obra de Pierre Vilar, «La Catalogne dans l’Espagne moderne», de la cual ha aparecido ya la versión catalana del primer volumen, según tuve ocasión de indicar en estas mismas columnas; el simple paso del tiempo —aun cuando sea tan breve como el señalado— ha servido para confirmar todo cuanto se presentía y esperaba. La gran investigación llevada a cabo a lo largo de treinta años, con planteamiento riguroso, afloración de fuentes inéditas y desconocidas, y elaboración morosa y benedictina de los conocimientos acumulados sobre la tierra y los hombres de Cataluña, ha comenzado a ejercer una pronuncia influencia sobre historiadores y economistas; una influencia que irá acrecentándose en el futuro. La historia económica de España que, en sentido riguroso, se encuentra aún en la fase de investigaciones monográficas y de recopilación de fuentes, se ha puesto en marcha en una época relativamente reciente. La fusión de las instituciones —que supuso un gran avance sobre la historia «política» — dio paso a la labor benemérita del profesor Ramón Carande, excepción notable a la regla que rige la evolución en el sentido historia-economía. Con carácter general puede afirmarse que en nuestro país han sido los historiadores quienes, por los mas diversos motivos y vocaciones, han comenzado a hacer Historia Económica. Los casos ejemplares del profesor Luis G. de Valdeavellano y del malogrado Jaime Vicens Vives cifran y resumen las principales orientaciones y actitudes metodológicas en juego. En el panorama científico de cualquier nación se comprueba —la observación es del sueco Eli F. Heckscher— que la fase de madurez y de florecimiento de las Ciencias Sociales coincide con la constitución de la Historia Económica. Por ello nada tiene de extraño que sin economistas y con pocos historiadores las primeras fases de la Historia Económica fueran precarias y que los avances del conocimiento dependieran sustancialmente de las aportaciones de investigadores extranjeros. Un país «subdesarrollado» suele poseer una Ciencia igualmente subdesarrollada. En los últimos años semejante situación ha pasado, felizmente, a otra en la cual se cuenta con jóvenes historiadores de la economía española —realidades firmes, algunos de ellos y espléndidas esperanzas los más— que harán progresar en muy pocos años el conocimiento riguroso del pasado de nuestra economía. Son las nuevas generaciones las que han hecho posible que las grandes aportaciones de los historiadores extranjeros puedan recibirse como una valiosa cooperación y no ya como el maná de un extraño y humillante Plan Marshall científico. En tal sentido, la gran investigación llevada a cabo por Pierre Vilar ha salido a la luz pública en un momento idóneo: cuando el nivel de conocimientos hace posible el mejor homenaje que consiste, como es sabido y debería no olvidarse, en el análisis y la crítica realizados con rigor científico. El legítimo y explicable interés suscitado por la otra magna de Pierre Vilar confiere cualidades indiscutibles de oportunidad y servicio a la iniciativa feliz de ofrecer al público de nuestro país la colección de ensayos recientemente publicados con el título «Crecimiento y desarrollo». El subtítulo: Economía e Historia. Reflexiones sobre el caso español, subraya el hilo único que enhebra una serie de pequeñas piezas maestras elaboradas a lo largo de más de quince años. En el prólogo a la colección, Pierre Vilar nos dice que «mis amigos de España han estado pidiéndome desde hace tiempo que reuniera los artículos que he publicado durante quince años acerca de la historia económica de su país, para que pudieran consultarlos más cómodamente. He vacilado mucho antes de acceder. Cualquier historiador sabrá por qué. En materia de Historia, el autor no está satisfecho de un trabajo apenas ha pasado algún tiempo desde que lo escribió. Quisiera modificar, expresar de otro modo, incorporar los resultados más recientes de la investigación. Quisiera, en realidad, escribir un libro nuevo. ¡Pero no se puede «reeditar» artículos y cambiar su contenido! Correré, pues, el riesgo de publicar aquí sin alteración ninguna estudios de muy distintas fechas, entre ellos uno de quince años atrás». Con todo y resultar perfectamente explicables las resistencias apuntadas en el fragmento anterior, hemos de felicitarnos de la decisión final. El contenido de la colección puede distribuirse en tres secciones. En la primera se sitúa un largo ensayo sobre «Crecimiento económico y análisis histórico»: en él se expone un programa de investigación y se acentúan los riesgos de las aproximaciones parciales a un fenómeno tan inevitablemente complejo como es el del crecimiento de los grupos y de las sociedades. En la segunda, se encuentran varios artículos que versan sobre «El problema de la formación del capitalismo»; «Los primitivos españoles del pensamiento económico. Cuantitativismo y bullonismo»; «Historia de los precios. Historia general» (un nuevo libro de E. J. Hamilton; «Consideraciones sobre la historia de los precios»; «Transformaciones económicas, impulso urbano y movimiento de los salarios: la Barcelona del siglo XVIII»; «Geografía e historia estadísticas. Historia social y técnica de la producción. Algunos puntos de la historia de la viticultura mediterránea»; «El declive catalán de la baja Edad Media. Hipótesis sobre su cronología», y «El tiempo del Quijote». En esta segunda sección destacan por su interés las puntualizaciones sobre las interpretaciones de Hamilton con respecto a la revolución de precios en España como determinante de la eclosión del capitalismo; para los eruditos locales el ensayo sobre la Barcelona del siglo XVIII reviste una trascendencia entrañable y singular, a la vez. Es de toda justicia dedicar un párrafo al ensayo «El tiempo del Quijote»: en pocas ocasiones resulta tan plenamente demostrada la posibilidad de conjugar la tarea estrictamente erudita y científica con la obra de arte, con la elucubración literaria en el mejor sentido del término. El Quijote pasar a encajarse en una sociedad cambiante, acusando las vicisitudes políticas y económicas y la contradicción entre valores vigentes en una época dada y las exigencias de un nuevo tiempo que alumbra. El ensayo sobre el tiempo del Quijote es una pura delicia. La tercera y última sección de ensayos comprende dos artículos que se centran principalmente sobre cuestiones controvertidas y metodológicas: «Marxismo e historia en el desarrollo de las ciencias humanas» y «Desarrollo económico y progreso social». En el primer caso se trata de analizar críticamente las posiciones de Raymond Aron y sus puntos de vista sobre las ciencias humanas; en el segundo caso, el análisis y la crítica se vierten sobre la nueva exposición de la teoría de las fases y períodos históricos ofrecida por el economista e historiador norteamericano Walt W. Rostow en sus obras sobre el «take-off» o despegue y su propósito de encontrar una ley general de la evolución de las economías nacionales. En resumidas cuentas, la colección de ensayos de Pierre Vilar está destinada a acrecentar la deuda que los estudiosos españoles tienen con este autor; las deudas entre extraños encierran siempre perfiles ingratos pero cuando surgen entre afines abren siempre una posibilidad de pago: la gratitud entreverada de admiración sincera. Y este es el caso.

[Fabián ESTAPE. “Ante una publicación memorable: Crecimiento y desarrollo”, in La Vanguardia (Barcelona), 14 de febrero de 1965, p. 21]